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TEXTO DIARIO, De hoy Sábado 2 de octubre del 2021

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Sábado 2 de octubre del 2021

El fruto del vientre es un galardón (Sal. 127:3).

Padres, sus hijos son un regalo de Dios, “una herencia de parte de Jehová”. Es su responsabilidad cuidar este regalo. ¿Qué pueden hacer para evitar que sus hijos sean víctimas de un abuso? Primero, infórmense bien sobre el abuso de menores. Aprendan qué tipo de personas abusan de los niños y cómo los engañan. Estén al tanto de los posibles peligros (Prov. 22:3; 24:3). Recuerden que en la mayoría de los casos el abusador es alguien a quien el niño conoce y en quien confía. Segundo, mantengan abiertas las líneas de comunicación con sus hijos (Deut. 6:6, 7; Sant. 1:19). Recuerden que a menudo a los niños les resulta difícil contar lo ocurrido. Puede que tengan miedo de que no los crean. O quizás la persona que abusó de ellos los haya amenazado para que no digan nada. Si ustedes sospechan que algo va mal, háganles preguntas con cariño y escuchen con paciencia sus respuestas. Tercero, informen a sus hijos. Enséñenles qué hacer y decir si alguien trata de tocarlos de una manera inapropiada. w19.05 13 párrs. 19-22

a) Cuando los ancianos atienden un pecado grave, ¿Qué tienen presente, y de qué cosas se preocupan? b) Según Santiago 5:14, 15, ¿Qué tratan de hacer los ancianos?

Cuando alguien comete un pecado grave, los ancianos que atienden el asunto tienen presente que para seguir la ley del Cristo deben tratar al rebaño con amor y hacer lo que es justo y recto para Dios. Como consecuencia, hay varias cosas de las que se preocupan. Su interés principal es mantener la santidad del nombre de Dios (Lev. 22:31, 32; Mat. 6:9). También se interesan mucho en cuidar de la espiritualidad de los hermanos y en ayudar a quien ha sido víctima de un pecado.

Además, los ancianos tratan de ayudar a quien ha cometido un pecado grave a recuperar la salud espiritual, si es posible (lea Santiago 5:14, 15). El cristiano que cede a los malos deseos y comete un pecado grave está enfermo espiritualmente. Esto significa que se ha dañado su amistad con Jehová.* Los ancianos son como médicos espirituales que se esfuerzan por sanar al enfermo, en este caso el pecador. Sus consejos basados en la Biblia pueden ayudarlo a reparar su amistad con Dios. Pero esto solo es posible si está arrepentido de verdad (Hech. 3:19; 2 Cor. 2:5-10).

No hay duda de que los ancianos tienen una seria responsabilidad. Se interesan de verdad por las ovejas que Jehová les ha confiado (1 Ped. 5:1-3). Quieren que los hermanos se sientan seguros dentro de la congregación. Y por eso actúan de inmediato cuando se enteran de que se ha cometido un pecado grave, como el abuso de un menor. ¿Qué hacen? Analicemos las preguntas que aparecen al comienzo de los párrafos 13, 15 y 17.

¿Obedecen los ancianos las leyes sobre denunciar los supuestos abusos de menores? Explique.

¿Obedecen los ancianos las leyes sobre denunciar a las autoridades los supuestos abusos de menores? Sí. En los lugares donde existen tales leyes, los ancianos las obedecen (Rom. 13:1). Estas normas no están en contra de la ley de Dios (Hech. 5:28, 29). Por lo tanto, cuando llega a oídos de los ancianos una acusación de este tipo, de inmediato piden asesoramiento a la sucursal sobre cómo proceder a fin de garantizar el cumplimiento de las leyes de denuncia de abusos de menores.

Los ancianos les confirman a las víctimas, a sus padres y a cualquier otro que conozca el caso que son libres de denunciar ante las autoridades el supuesto abuso. Ahora bien, ¿y si el acusado forma parte de la congregación y el asunto se hace público? ¿Debería pensar el cristiano que presentó la denuncia que ha manchado el nombre de Dios? No. El que lo ha manchado es quien cometió el abuso.

a) Teniendo en cuenta 1 Timoteo 5:19, ¿por qué se necesitan al menos dos testigos para que los ancianos puedan iniciar una acción judicial? b) ¿Qué hacen los ancianos cuando se acusa a alguien de la congregación de abuso de menores?

En la congregación, ¿por qué se necesitan al menos dos testigos para que los ancianos puedan iniciar una acción judicial? Porque así lo dice la Biblia. Esta es una de sus elevadas normas justas. Cuando el pecador no confiesa su pecado, hacen falta dos testigos oculares para demostrar la acusación y que los ancianos puedan iniciar una acción judicial (Deut. 19:15; Mat. 18:16; lea 1 Timoteo 5:19). ¿Significa esto que son necesarios dos testigos para poder denunciar ante las autoridades un supuesto abuso? No. Esta norma no es aplicable cuando los ancianos o cualquier otra persona quieren denunciar un supuesto delito.

Cuando se acusa a alguien de la congregación de abuso de menores, los ancianos hacen dos cosas. Primero, se aseguran de cumplir las leyes sobre denuncia de abusos. Y después hacen una investigación, basada en la Biblia, para determinar qué ocurrió en realidad y si hace falta formar un comité judicial. Si la persona niega la acusación, los ancianos escuchan lo que tengan que decir los testigos. Se forma un comité judicial si se demuestra que ha habido un pecado con el testimonio de al menos dos personas: la que hizo la acusación y otra que también sea testigo de que el acusado cometió ese abuso u otros abusos de menores.* El que no haya un segundo testigo no significa que quien ha hecho la acusación esté mintiendo. Incluso en los casos en que no puede probarse la acusación mediante dos testigos, los ancianos reconocen que tal vez se ha cometido un pecado grave, un pecado que ha causado muchísimo daño a otros. Por tanto, continúan prestando ayuda a quienes hayan sido lastimados y se mantienen alerta para proteger a la congregación del daño que pudiera hacer el acusado (Hech. 20:28).

Explique cuál es la función del comité judicial.

¿Cuál es la función del comité judicial? Los ancianos que forman el comité juzgan o determinan si una persona puede seguir formando parte de la congregación. El término judicial no significa que ellos juzgan si las autoridades deben castigar o no a quien ha violado la ley. Los ancianos no interfieren en la aplicación de esta; más bien, dejan los delitos en manos de las autoridades (Rom. 13:2-4; Tito 3:1).

La labor de los ancianos que forman parte de un comité judicial es espiritual o religiosa. Basándose en la Biblia, juzgan si el pecador está arrepentido o no. Si no lo está, lo expulsan y anuncian a la congregación que esa persona ya no es testigo de Jehová (1 Cor. 5:11-13). Si, por el contrario, está arrepentido, puede seguir dentro de la congregación. No obstante, los ancianos le informarán de que quizás nunca reciba privilegios ni ocupe un puesto de responsabilidad. Además, como se interesan por el bienestar de los niños, tal vez les digan en privado a quienes tienen hijos menores que vigilen el trato de estos con el pecador. Al tomar estas medidas, tendrán cuidado de no revelar la identidad de quienes han sido víctimas de abusos.

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