TEXTO DIARIO, Sábado 3 de Diciembre del 2022, Los pensamientos del corazón del hombre son como aguas profundas, pero el hombre discernidor sabe sacarlos (Prov. 20:5).

Examinemos las Escrituras todos los días 2022

Sábado 3 de diciembre

Los pensamientos del corazón del hombre son como aguas profundas, pero el hombre discernidor sabe sacarlos (Prov. 20:5).

Para escuchar con atención a los demás, debemos ser humildes y pacientes. Vale la pena que nos esforcemos, como mínimo, por tres razones. Primero, porque es menos probable que lleguemos a conclusiones equivocadas. Segundo, porque así sabremos cómo se siente nuestro hermano y por qué hace ciertas cosas. Esto nos ayudará a tener más empatía. Y, tercero, porque tal vez así lo ayudemos a descubrir algo sobre sí mismo. A veces, una persona no comprende del todo sus propias emociones hasta que las expresa. A algunos hermanos les cuesta hablar de lo que sienten debido a su pasado, su cultura o su carácter. Puede que a ellos también les lleve algún tiempo confiar lo suficiente en nosotros como para abrirnos su corazón. Pero, si somos pacientes como Jehová, nos ganaremos su confianza, y con el tiempo nos dirán lo que sienten. Cuando lo hagan, escuchemos con atención. w20.04 15, 16 párrs. 6, 7. 8. 

Tal como muestra Génesis 16:7-13, ¿Cómo ayudó Jehová a Agar?

Agar, la sierva de Sarái, actuó con falta de prudencia después que llegó a ser esposa de Abrán. Cuando quedó embarazada, empezó a despreciar a Sarái, que no tenía hijos. Entonces, Sarái la castigó humillándola, y Agar tuvo que huir (Gén. 16:4-6). Como somos imperfectos, quizás pensemos que Agar no era más que una mujer orgullosa que recibió su merecido. Pero Jehová vio algo más en ella. Le envió a un ángel para que la ayudara a cambiar su actitud y para que la bendijera. Ella se dio cuenta de que Jehová la había estado observando y que conocía muy bien su situación. Por ello, se sintió impulsada a decirle: “Tú eres un Dios que ve” (lea Génesis 16:7-13).

¿Qué tomó en cuenta Dios en el caso de Agar?

¿Qué vio Jehová en Agar? Conocía muy bien su pasado y todas sus vivencias (Prov. 15:3). Ella era egipcia, pero vivía en el hogar de una familia hebrea. ¿Se sentía a veces como una forastera? ¿Extrañaba a su familia y su tierra? Por otro lado, no era la única esposa de Abrán. Durante un tiempo, algunos siervos fieles de Dios tuvieron más de una esposa. Pero ese no era el propósito original de Jehová (Mat. 19:4-6). No nos extraña que esta situación provocara celos y rencores. Es cierto que Jehová no justificó que Agar le faltara el respeto a Sarái, pero también fue comprensivo con sus sentimientos y sus circunstancias.

¿Qué podemos hacer para conocer mejor a los hermanos?

Podemos copiar el ejemplo de Jehová cuando tratamos de comprender a los demás. Con ese fin, conozcamos mejor a los hermanos. Hablemos con ellos antes y después de las reuniones, salgamos a predicar juntos y, si es posible, invitémoslos a comer. Cuando lo hagamos, quizás nos demos cuenta de que una hermana que parece antipática en realidad es tímida, que un hermano que tiene mucho dinero no es materialista sino generoso o que una familia que suele llegar tarde a las reuniones está afrontando oposición (Job 6:29). Claro, no debemos meternos “en asuntos ajenos” (1 Tim. 5:13). Pero es bueno que sepamos algo de nuestros hermanos y de las circunstancias que han influido en su carácter.

¿Por qué es importante que los ancianos conozcan bien a los hermanos?

Es especialmente importante que los ancianos conozcan bien a los hermanos a los que sirven. Veamos el ejemplo de un superintendente de circuito llamado Artur. Él y otro anciano visitaron a una hermana que parecía ser tímida y retraída. Artur explica: “Nos enteramos de que su esposo murió pocos años después de haberse casado. Pese a las dificultades, ella enseñó a sus dos hijas a amar a Jehová. Pero ahora le fallaba la vista y padecía depresión. Aun así, su amor a Jehová y su fe no se habían debilitado. Nos dimos cuenta de que teníamos mucho que aprender de su buen ejemplo” (Filip. 2:3). Este superintendente de circuito procuraba imitar a Jehová, que conoce a sus siervos fieles y los sufrimientos que soportan (Éx. 3:7). Si los ancianos conocen bien a los hermanos, podrán ayudarlos mejor.

¿Por qué le hizo bien a una hermana llamada Yip Yee conocer mejor a una hermana de su congregación?

Cuando conocemos mejor a un hermano que nos saca un poco de quicio, es más probable que lo comprendamos. Esto es lo que le pasó a una cristiana llamada Yip Yee, que vive en Asia. Cuenta: “Una hermana de mi congregación hablaba muy alto. Me parecía una maleducada. Pero, cuando salí con ella a predicar, me enteré de que les ayudaba a sus padres a vender pescado en el mercado. Tenía que hablar alto para llamar la atención de los clientes”. Y añade: “Aprendí que para entender a los hermanos tengo que conocerlos mejor”. No es fácil hacer esto. Pero, cuando seguimos el consejo bíblico de abrir de par en par nuestro corazón, imitamos a Jehová, que ama a “toda clase de personas” (1 Tim. 2:3, 4; 2 Cor. 6:11-13).

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Por toolsjw

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