TEXTO DIARIO, Sábado 5 de noviembre, Tu hermano estaba perdido y ha sido encontrado (Luc. 15:32).

Examinemos las Escrituras todos los días 2022
Sábado 5 de noviembre
Tu hermano estaba perdido y ha sido encontrado (Luc. 15:32).
¿Quiénes pueden ayudar a buscar a los inactivos? Toda la congregación, tanto sus familiares como los ancianos, los precursores y los publicadores. ¿Tenemos un amigo o un familiar inactivo? ¿Hemos encontrado a un inactivo en la predicación pública o de casa en casa? Expliquémosle que, si desea que se le visite, con gusto les pasaremos sus datos de contacto a los ancianos de la congregación, siempre de acuerdo con las correspondientes normas de nuestro país. Un anciano llamado Thomas dice: “Primero, les pregunto a varios hermanos y hermanas si saben dónde viven ahora los inactivos. O les pregunto a los publicadores si recuerdan a algún hermano que ya no asista a las reuniones. Después, cuando visito a un hermano o una hermana inactivos, pregunto por sus hijos o parientes. Algunos inactivos llevaban a sus hijos a las reuniones, y estos tal vez llegaron a ser publicadores. A ellos también se les puede ayudar a volver a Jehová”. w20.06 24 párr. 1; 25 párrs. 6, 7.
¿Por qué la mujer mencionada en Lucas 15:8-10 buscó con tanto empeño la moneda que había perdido?
Encontrar a quienes desean regresar a Jehová implica buscar con empeño. En el Evangelio de Lucas, leemos una parábola en la que Jesús habla de una mujer que busca un objeto de valor que ha perdido: una moneda de dracma. El punto central de este relato es lo mucho que se esfuerza por encontrarla (lea Lucas 15:8-10).
Por lo visto, en tiempos de Jesús, el día en que las mujeres judías se casaban, algunas madres les daban un juego de 10 monedas de dracma. Puede que la mujer de la parábola haya perdido una de estas monedas de plata. Suponiendo que ha caído en el piso, enciende una lámpara de aceite y mira alrededor, pero no la encuentra. Es posible que la lámpara no dé suficiente luz para ubicar la monedita. Así que decide barrer con cuidado toda la casa. Y al fin, en medio del polvo que recoge, ve algo que brilla: ¡es su valiosa moneda! Jesús explica que está tan aliviada y feliz que llama a sus amigas y a sus vecinas para darles la buena noticia.
¿Por qué requiere esfuerzo buscar a los inactivos?
La parábola de Jesús nos enseña que encontrar algo que se ha perdido requiere esfuerzo. Lo mismo sucede a la hora de buscar a los inactivos. Puede que lleven años sin relacionarse con la congregación. Tal vez ahora vivan en otra zona, donde los hermanos no los conocen. Pero seguro que en este mismo instante algunos de ellos desean volver a Jehová. Quieren servirle de nuevo junto con sus hermanos, pero necesitan que los ayudemos.
Según leemos en Lucas 15:17-24, ¿cómo trató el padre a su hijo arrepentido?
¿Qué cualidades debemos mostrar si queremos ayudar a quienes desean regresar a Jehová? Veamos qué lecciones nos enseña la parábola del hijo perdido (lea Lucas 15:17-24). Jesús cuenta que el hijo acaba recobrando el juicio y decide volver a su casa. El padre corre a su encuentro y lo abraza con cariño para asegurarle que lo sigue queriendo. El joven tiene muchos remordimientos y piensa que ya no merece ser llamado su hijo. Al padre lo conmueve ver que su hijo le abre su corazón y está arrepentido. Así que organiza un banquete y manda que le den ropa de la mejor calidad. De este modo, le demuestra que no lo recibe como a uno de sus trabajadores, sino como a un amado miembro de la familia.
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