TEXTO DIARIO, De hoy Viernes 15 de julio del 2022

Examinemos las Escrituras todos los días 2022
Viernes 15 de julio del 2022
Imítenme a mí, así como yo imito a Cristo (1 Cor. 11:1).
Estamos muy agradecidos de tener en la congregación a tantas hermanas que trabajan muy duro. Participan en las reuniones, predican y se interesan por sus hermanos. Además, algunas ayudan en el mantenimiento del Salón del Reino. Claro, también afrontan problemas. Algunas cuidan de sus padres de edad avanzada. Otras aguantan la oposición de sus familiares. Y otras crían solas a sus hijos y se esfuerzan mucho para mantenerlos. ¿Por qué debemos esforzarnos por apoyar a nuestras hermanas? Porque el mundo no siempre trata a las mujeres con la dignidad que merecen. Además, la propia Biblia nos dice que les demos apoyo. Por ejemplo, el apóstol Pablo le pidió a la congregación de Roma que recibiera con gusto a Febe y que la ayudara en lo que necesitara (Rom. 16:1, 2). Pablo venía de una cultura que trataba a las mujeres como inferiores. Pero, cuando se hizo cristiano, imitó a Jesús y trató a las mujeres con bondad y respeto. w20.09 20 párrs. 1, 2
¿Cómo podemos animar a las hermanas?
Para algunas cristianas, la principal oportunidad de estar con otros hermanos es en las reuniones. Así que queremos aprovechar estas ocasiones para darles la bienvenida, hablar con ellas y demostrarles que nos preocupamos por ellas. Jordan, mencionada antes, dice: “Para mí significa mucho que me feliciten cuando comento en las reuniones, que hagan planes conmigo para predicar o que me demuestren su interés de otras maneras”. Hagamos que las hermanas sientan que son importantes para nosotros. Una cristiana llamada Kia cuenta: “Si me pierdo una reunión, ya sé que recibiré un mensaje preguntándome si estoy bien. Eso me demuestra que la congregación está pendiente de mí”.
¿De qué otros modos podemos imitar a Jesús?
Hagamos como Jesús y saquemos tiempo para estar con nuestras hermanas. Tal vez podamos invitarlas a nuestra casa para comer algo sencillo o pasar un rato juntos. En esas ocasiones, procuremos hablar de cosas edificantes (Rom. 1:11, 12). En esto, es importante que los ancianos tengan la misma actitud que Jesús. Él sabía que para algunos ser soltero no es fácil. Pero dejó claro que la clave de la felicidad eterna no está ni en casarse ni en tener hijos, sino en poner el servicio a Jehová en primer lugar en la vida (Mat. 19:12; Luc. 11:27, 28).
¿Cómo pueden ayudar los ancianos a las hermanas?
Los ancianos sobre todo deben tratar a las cristianas como sus madres y hermanas espirituales (1 Tim. 5:1, 2). Tienen que esforzarse por sacar tiempo antes o después de las reuniones para hablar con ellas. Kristen explica: “Un anciano se dio cuenta de que estaba muy ocupada y me pidió que le explicara cómo era mi horario. Agradecí mucho su interés sincero”. Cuando los ancianos apartan tiempo con frecuencia para hablar con las hermanas, les demuestran que se preocupan por ellas.* Annette destaca uno de los beneficios de hacer esto: “Yo los conozco mejor, y ellos a mí. Y entonces, cuando paso por un problema difícil, se me hace más fácil pedirles ayuda”.
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