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TEXTO DIARIO, De hoy Viernes 2 de julio del 2021

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Viernes 2 de julio del 2021

Hay un tiempo para hablar (Ecl. 3:1, 7).

La capacidad de hablar es un regalo de Jehová (Éx. 4:10, 11; Apoc. 4:11). En su Palabra, nos enseña a usarla de manera apropiada. Siempre debemos estar dispuestos a hablar de Jehová y del Reino (Mat. 24:14; Rom. 10:14). Al hacerlo, imitamos a Jesús. Una de las razones principales por las que él vino a la Tierra fue para dar a conocer la verdad sobre su Padre (Juan 18:37). Ahora bien, debemos recordar que la manera en que hablamos también es importante. Así que, cuando hablemos con otras personas sobre Jehová, debemos hacerlo “con apacibilidad y profundo respeto”, y ser considerados con sus sentimientos y creencias (1 Ped. 3:15). Entonces nuestra predicación será más que simples palabras, pues les enseñaremos algo a las personas y quizás les lleguemos al corazón. Por otro lado, si los ancianos ven que un hermano o una hermana necesita un consejo, no se deben quedar callados. Claro, esperarán a hallar el momento apropiado para hacerlo, a fin de que la persona no se sienta avergonzada sin necesidad. w20.03 18, 19 párrs. 2-4




De acuerdo con Proverbios 9:9, ¿para qué pueden servir nuestras palabras?

Si los ancianos ven que un hermano o una hermana necesita un consejo, no se deben quedar callados. Claro, esperarán a hallar el momento apropiado para hacerlo, quizás cuando estén en un lugar discreto, a fin de que la persona no se sienta avergonzada sin necesidad. Al aconsejar a alguien, los ancianos siempre procuran respetar su dignidad. Pero no se retraen de mostrarle los principios bíblicos que lo ayudarán a actuar bien (lea Proverbios 9:9). ¿Por qué es tan importante que seamos valientes y hablemos cuando sea necesario? Veamos los ejemplos de dos personajes de la Biblia que actuaron de manera muy distinta. Primero hablaremos de un hombre que debió corregir a sus hijos y luego veremos el caso de una mujer que tuvo que hablar con un futuro rey.

¿Por qué podemos decir que el sumo sacerdote Elí se quedó callado aunque reprendió a sus hijos?

El sumo sacerdote Elí tenía dos hijos a los que quería mucho. Pero estos hombres no respetaban a Jehová. Tenían un puesto importante en el tabernáculo, pues eran sacerdotes. Sin embargo, abusaban de su autoridad, mostraban una grave falta de respeto por las ofrendas de Jehová y cometían con descaro actos sexuales inmorales (1 Sam. 2:12-17, 22). Según la Ley de Moisés, merecían morir, pero Elí fue permisivo. Se limitó a reprenderlos con suavidad y dejó que siguieran sirviendo en el tabernáculo (Deut. 21:18-21). ¿Qué le pareció esto a Jehová? Le dijo a Elí: “¿Por qué sigues honrando a tus hijos más que a mí?”. Así que decidió acabar con aquellos dos hombres malvados (1 Sam. 2:29, 34).

¿Qué nos enseña el caso de Elí?

El caso de Elí nos enseña una lección importante. Si nos enteramos de que un amigo o un familiar ha violado la ley de Dios, debemos hablar con él y recordarle cuáles son las normas de la Biblia. Luego tenemos que asegurarnos de que reciba la ayuda que necesita de los representantes de Jehová (Sant. 5:14). Jamás queremos ser como Elí y honrar más a un amigo o a un familiar que a Jehová. Hace falta ser valiente para hablar con alguien que necesita corrección, pero el esfuerzo vale la pena. Veamos la diferencia entre lo que hizo Elí y lo que hizo una israelita llamada Abigaíl.

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