TEXTO DIARIO, De hoy Viernes 2 de septiembre del 2022

Examinemos las Escrituras todos los días 2022

Viernes 2 de septiembre del 2022

Yo mismo buscaré a mis ovejas y las cuidaré (Ezeq. 34:11).

Jehová nos ama a cada uno de nosotros, incluso a las ovejas que se han alejado del rebaño (Mateo 18:12-14). Él prometió que buscaría a sus ovejas perdidas y las ayudaría a recuperar su salud espiritual. Y mencionó los pasos que daría, los mismos que seguiría un pastor israelita si se le perdía una oveja (Ezeq. 34:12-16). Primero, el pastor buscaría a su oveja, lo que tal vez le tomaría mucho tiempo y esfuerzo. Luego, una vez que la encontrara, la llevaría de vuelta al rebaño. Además, si la oveja estuviera herida o hambrienta, con cariño le daría la ayuda que necesitara, le vendaría las heridas, la llevaría en sus brazos y la alimentaría. Como pastores del “rebaño de Dios”, los ancianos deben seguir estos mismos pasos a la hora de ayudar a quienes se han alejado de la congregación (1 Ped. 5:2, 3). Los ancianos los buscan, los ayudan a regresar a la congregación y les demuestran su amor dándoles la ayuda espiritual necesaria. w20.06 20 párr. 10

¿Qué podría suceder si no seguimos el consejo de Colosenses 3:13?

(Lea Colosenses 3:13). Hay siervos de Jehová que sienten que los ha herido un hermano. El apóstol Pablo reconoció que a veces quizás tendremos una razón válida para quejarnos de otro. Puede que hasta se nos haya tratado injustamente. Pero, si no tenemos cuidado, podríamos quedarnos resentidos y acabar alejándonos del pueblo de Jehová. Veamos el caso de un hermano de Sudamérica llamado Pablo. Lo acusaron falsamente de haber hecho algo malo y, como resultado, perdió una responsabilidad de servicio. ¿Cómo reaccionó? Él dice: “Estaba tan enojado que me fui alejando de la congregación”.

¿A qué nos pueden llevar los sentimientos de culpa?

También puede ser que quienes cometieron un pecado grave en el pasado sigan sintiéndose culpables e incluso crean que no son dignos del amor de Dios. Incluso si estaban arrepentidos y se les mostró misericordia, tal vez sientan que ya no merecen formar parte de su pueblo. Así es como se sentía un hermano de nombre Francisco. Él cuenta: “Me censuraron por caer en la inmoralidad sexual. Aunque al principio seguí yendo a las reuniones, me deprimí y sentí que no merecía estar dentro del pueblo de Jehová. Me molestaba la conciencia y estaba seguro de que Jehová no me había perdonado. Con el tiempo, dejé de predicar y de ir al Salón”. ¿Qué pensamos de los hermanos que se enfrentan a situaciones como las que hemos visto? ¿Los vemos con empatía? Y, más importante, ¿Qué piensa Dios de ellos?

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Por toolsjw

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