TEXTO DIARIO, De hoy Viernes 22 de abril del 2022

Examinemos las Escrituras todos los días 2022
Viernes 22 de abril del 2022
Le digo a cada uno de ustedes que no piense de sí mismo más de lo que debe pensar, sino que piense de un modo que demuestre buen juicio (Rom. 12:3).
Los siervos de Jehová somos humildes y obedecemos sus normas, pues entendemos que él siempre sabe lo que es mejor para nosotros (Efes. 4:22-24). La humildad nos lleva a poner su voluntad por encima de la nuestra y a pensar que los demás son superiores a nosotros. Como resultado, tenemos una buena relación con Jehová y con nuestros hermanos (Filip. 2:3). Ahora bien, si no tenemos cuidado, la actitud orgullosa y egoísta de las personas del mundo de Satanás podría influir en nosotros. Al parecer, algunos cristianos del siglo primero corrían este peligro, ya que el apóstol Pablo le dio este consejo a la congregación de Roma: “Le digo a cada uno de ustedes que no piense de sí mismo más de lo que debe pensar, sino que piense de un modo que demuestre buen juicio”. Como vemos, Pablo reconoció que debemos tener cierto grado de autoestima. Pero la humildad nos ayudará a tener una opinión equilibrada de nosotros mismos y a no darnos demasiada importancia. w20.07 2 párrs. 1, 2
¿Qué actitud debería tener un hermano si recibe una responsabilidad?
Para nosotros, es un honor servir a Jehová lo mejor que podemos (Sal. 27:4; 84:10). Es bueno que un hermano quiera hacer más en la organización de Jehová. De hecho, la Biblia dice: “Si un hombre está esforzándose por ser superintendente, desea una labor muy buena” (1 Tim. 3:1). Pero, si recibe una responsabilidad, no debería subírsele a la cabeza (Luc. 17:7-10). Su meta debe ser servir a los demás con humildad (2 Cor. 12:15).
¿Qué aprendemos del ejemplo de Diótrefes, Uzías y Absalón?
La Biblia habla de personas que se creyeron muy importantes. Por ejemplo, a Diótrefes le faltaba modestia y le gustaba “ser el primero” en la congregación (3 Juan 9). Uzías demostró que era orgulloso cuando trató de realizar una labor que Jehová no le había encargado (2 Crón. 26:16-21). Con astucia, Absalón intentó ganarse las simpatías del pueblo porque deseaba ser rey (2 Sam. 15:2-6). Como muestran claramente estos relatos bíblicos, a Jehová le desagradan las personas que buscan su propia gloria (Prov. 25:27). Los que se dejan llevar por el orgullo y la ambición acaban muy mal (Prov. 16:18).
¿Qué ejemplo nos dio Jesús?
Qué ejemplo tan diferente nos dio Jesús. La Biblia dice que, “aunque existía en la forma de Dios, no pensó en quitarle el lugar a Dios y hacerse igual a él” (Filip. 2:6). Él es la persona más poderosa después de Jehová. Aun así, no piensa de sí mismo más de lo debido. Les dijo a sus discípulos: “El que se porta como uno de los menores entre todos ustedes es el que es mayor” (Luc. 9:48). Es muy agradable servir junto a precursores, siervos ministeriales, ancianos y superintendentes de circuito, que imitan la humildad de Jesús. Cuando los siervos de Jehová somos humildes, demostramos el amor que identifica al pueblo de Dios (Juan 13:35).
¿Qué deberíamos hacer si nos parece que los problemas de la congregación no se están atendiendo bien?
¿Qué deberíamos hacer si nos parece que hay problemas en la congregación y pensamos que no se están atendiendo bien? En vez de quejarnos, seamos humildes y apoyemos a los que nos dirigen (Heb. 13:17). ¿Qué nos ayudará a lograrlo? Preguntémonos: “¿De verdad son tan graves los problemas que veo? Si hace falta corregirlos, ¿es este el momento de hacerlo? ¿Me corresponde a mí corregirlos? Siendo honesto, ¿Qué es lo que busco: la unidad de la congregación o mi gloria personal?”.
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