TEXTO DIARIO, De hoy Viernes 8 de julio del 2022

Examinemos las Escrituras todos los días 2022
Viernes 8 de julio del 2022
Si un hombre está esforzándose por ser superintendente, desea una labor muy buena (1 Tim. 3:1).
Para nosotros, es un honor servir a Jehová lo mejor que podemos (Sal. 27:4; 84:10). Es bueno que un hermano quiera hacer más en la organización de Jehová. Pero, si recibe una responsabilidad, no debería subírsele a la cabeza (Luc. 17:7-10). Su meta debe ser servir a los demás con humildad (2 Cor. 12:15). La Biblia habla de personas que se creyeron muy importantes. Por ejemplo, a Diótrefes le faltaba modestia y le gustaba “ser el primero” en la congregación (3 Juan 9). Uzías demostró que era orgulloso cuando trató de realizar una labor que Jehová no le había encargado (2 Crón. 26:16-21). Con astucia, Absalón intentó ganarse las simpatías del pueblo porque deseaba ser rey (2 Sam. 15:2-6). Como muestran claramente estos relatos bíblicos, a Jehová le desagradan las personas que buscan su propia gloria (Prov. 25:27). Los que se dejan llevar por el orgullo y la ambición acaban muy mal (Prov. 16:18). w20.07 4 párrs. 7, 8
¿Cómo nos ayuda la Biblia a no ser vanidosos?
Si usamos las redes sociales, preguntémonos: “¿Cómo son los comentarios, las fotos y los videos que subo? ¿Podrían dar la impresión de que estoy presumiendo? ¿Podrían despertar la envidia de los demás?”. La Biblia dice: “Nada de lo que hay en el mundo —los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la ostentación de las cosas que uno tiene— proviene del Padre, sino que proviene del mundo” (1 Juan 2:16). Un comentario bíblico explica que la frase “la ostentación de las cosas que uno tiene” se refiere a alguien que “procura hacerse más importante de lo que es”. Los cristianos no necesitamos que los demás nos admiren. Más bien, seguimos este consejo de la Biblia: “No nos volvamos egocéntricos, fomentando competencias entre unos y otros y envidiándonos unos a otros” (Gál. 5:26). Si somos humildes, no se nos contagiará el espíritu vanidoso de este mundo.
¿Por qué no queremos ser orgullosos?
Debemos cultivar humildad, pues los orgullosos no demuestran tener “buen juicio” (Rom. 12:3). Son conflictivos y egocéntricos. Además, su manera de pensar y sus acciones a menudo les hacen daño a ellos y a otras personas. Si no cambian su forma de pensar, Satanás les cegará y corromperá la mente (2 Cor. 4:4; 11:3). Por el contrario, las personas humildes tienen buen juicio. Se ven a sí mismas de manera razonable y equilibrada, y comprenden que otros son superiores a ellas en muchos aspectos (Filip. 2:3). Además, saben que “Dios se opone a los arrogantes pero les muestra bondad inmerecida a los humildes” (1 Ped. 5:5). Quienes tienen buen juicio no quieren que Dios se oponga a ellos.
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