TEXTO DIARIO, Viernes 9 de diciembre 2022, Mis enseñanzas caerán como la lluvia (Deut. 32:2).

Examinemos las Escrituras todos los días 2022
Viernes 9 de diciembre
Mis enseñanzas caerán como la lluvia (Deut. 32:2).
Lo que Moisés les enseñó a los israelitas tuvo un efecto refrescante y fortalecedor en ellos, como una suave lluvia sobre la vegetación. ¿Cómo podemos asegurarnos de que nuestra manera de enseñar tenga el mismo efecto en los demás? Cuando prediquemos de casa en casa o en lugares públicos, usemos la Biblia para enseñarles a las personas el nombre de Dios. Podemos utilizar herramientas que honran a Jehová, como nuestras valiosas publicaciones, excelentes videos y nuestro sitio web. Sea que estemos en el trabajo, en la escuela o de viaje, busquemos oportunidades para hablar de nuestro querido Dios y de su personalidad. Hablemos de su maravilloso propósito para nosotros y para la Tierra. Cuando las personas escuchen estas cosas, puede que se den cuenta por primera vez de lo mucho que Jehová nos ama. Siempre que enseñamos la verdad sobre nuestro cariñoso Padre, contribuimos a que se santifique su nombre y desmentimos algunas de las calumnias que se han enseñado sobre él. Nada tiene un efecto tan refrescante en las personas como el mensaje bíblico que les llevamos (Is. 65:13, 14). w20.06 10 párrs. 8, 9.
Cuando damos clases de la Biblia, ¿por qué no debemos limitarnos a enseñar las normas y leyes de Dios?
Cuando damos clases de la Biblia, deseamos ayudar a los estudiantes a conocer y usar el nombre de Jehová. Pero también queremos que conozcan bien la clase de Dios que es. ¿Lo lograremos si solo enseñamos instrucciones, leyes divinas y normas de conducta? Tal vez no. Puede ser que un buen estudiante aprenda cuáles son las leyes de Dios e incluso llegue a admirarlas. Pero ¿obedecerá a Jehová porque ha llegado a amarlo? Recordemos el caso de Eva. Ella conocía la ley de Dios, pero no sentía verdadero amor por él. Y lo mismo se puede decir de Adán (Gén. 3:1-6). Así que no debemos limitarnos a enseñar las justas normas y leyes de Dios.
Además de enseñar a los estudiantes las normas y leyes divinas, ¿cómo podemos ayudarlos a amar a Dios?
Las normas y leyes divinas son atrayentes y nos benefician (Sal. 119:97, 111, 112). Pero el estudiante no las verá del mismo modo a menos que comprenda que Jehová las ha dado porque nos ama. Así que podríamos preguntarle: “¿Por qué crees que Dios nos pide que hagamos o no hagamos esto? ¿Qué te enseña eso sobre él?”. Si lo ayudamos a pensar en Jehová y a amar de verdad su glorioso nombre, es más probable que le lleguemos al corazón. Así no solo amará sus leyes, sino que también lo amará a él (Sal. 119:68). Su fe se hará más fuerte y podrá resistir pruebas muy difíciles (1 Cor. 3:12-15).
¿Qué llevó a David en cierta ocasión a tener el corazón dividido? b) ¿Cuál fue el resultado?
Las siguientes palabras que el rey David escribió por inspiración en Salmo 86:11 también son muy importantes: “Unifica mi corazón”. A lo largo de su vida, vio lo fácil que es llegar a tener un corazón dividido. En cierta ocasión, estaba en el techo de su casa y vio a la esposa de otro hombre, llamada Bat-Seba, bañándose. ¿Cómo estaba el corazón de David en ese momento? ¿Unido o dividido? Él conocía el mandato de Jehová que decía: “No desees a la esposa de tu prójimo” (Éx. 20:17). Pero se quedó mirándola. Su corazón llegó a estar dividido. Por un lado, deseaba a aquella mujer. Y, por otro, deseaba agradar a Jehová. Aunque había amado y temido a Jehová por mucho tiempo, se dejó llevar por su deseo egoísta. Como resultado, hizo algunas cosas muy malas. Manchó el nombre de Jehová y les hizo un daño terrible a personas inocentes, incluida su propia familia (2 Sam. 11:1-5, 14-17; 12:7-12).
¿Cómo sabemos que David volvió a tener un corazón unido?
Jehová disciplinó a David, y este se recuperó (2 Sam. 12:13; Sal. 51:2-4, 17). Nunca olvidó los problemas y el sufrimiento que provocó por permitir que su corazón se dividiera. Sus palabras de Salmo 86:11 también se pueden traducir así: “Dame un corazón que no esté dividido”. ¿Le respondió Jehová? Sí, pues la Palabra de Dios dice más adelante que David “sirvió a Jehová su Dios con un corazón completo” (1 Rey. 11:4; 15:3).
¿Qué debemos preguntarnos, y por qué?
El ejemplo de David nos anima mucho, pero también nos sirve de advertencia. El pecado grave que cometió debería hacernos pensar. Sea que llevemos poco o mucho tiempo sirviendo a Jehová, debemos preguntarnos: “¿Estoy luchando contra los intentos de Satanás de dividir mi corazón?”.
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