TEXTO DIARIO, Miércoles 7 de diciembre 2022, Yo mismo buscaré a mis ovejas y las cuidaré (Ezeq. 34:11).

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Miércoles 7 de diciembre

Yo mismo buscaré a mis ovejas y las cuidaré (Ezeq. 34:11).

En tiempos del profeta Isaías, Jehová le dijo a su pueblo: “¿Puede una mujer olvidarse de su bebé […]? Aun si estas mujeres se olvidaran, yo nunca me olvidaría de ti” (Is. 49:15). No es frecuente que Jehová se compare con una madre, pero en esta ocasión lo hizo. Se valió del vínculo que hay entre una madre y su hijo para destacar el profundo amor que siente por sus siervos. La mayoría de las madres se identifican con lo que dijo una hermana llamada Jasmín: “Cuando amamantas a tu bebé, se crea una unión muy especial que dura toda la vida”. Jehová se da cuenta cuando uno de sus hijos deja de predicar y de ir a las reuniones. Muchos de estos queridos hermanos regresan a la congregación, y los recibimos con los brazos abiertos. Jehová desea que vuelvan, y nosotros también (1 Ped. 2:25). w20.06 25:1-3.

¿Qué efecto puede tener el trabajo en algunos?

Algunos se envuelven demasiado en su trabajo. Un hermano llamado Hung, que vive en el sureste de Asia, reconoce: “Me dejé absorber por mi empleo. Cometí el error de pensar que si ganaba más dinero podría servir mejor a Jehová. De modo que empecé a trabajar más horas y a faltar cada vez más a las reuniones. Al final, me alejé por completo de la congregación. Parece que el mundo está diseñado para hacer que la gente se aparte de Dios poco a poco”.

¿Qué le pasó a una hermana debido a todos sus problemas?

Otros hermanos luchan con problemas que los agobian. Veamos el caso de Anne, que es de Gran Bretaña y tiene cinco hijos. Ella cuenta: “Uno de mis hijos nació con graves discapacidades. Tiempo después, una de mis hijas fue expulsada y a otro de mis hijos le diagnosticaron una enfermedad mental. Me deprimí tanto que dejé de ir a las reuniones y de predicar, y acabé haciéndome inactiva”. Nos parte el corazón que hermanos como Anne y su familia pasen por situaciones tan difíciles.

¿Qué podría suceder si no seguimos el consejo de Colosenses 3:13? 

(Lea Colosenses 3:13). Hay siervos de Jehová que sienten que los ha herido un hermano. El apóstol Pablo reconoció que a veces quizás tendremos una razón válida para quejarnos de otro. Puede que hasta se nos haya tratado injustamente. Pero, si no tenemos cuidado, podríamos quedarnos resentidos y acabar alejándonos del pueblo de Jehová. Veamos el caso de un hermano de Sudamérica llamado Pablo. Lo acusaron falsamente de haber hecho algo malo y, como resultado, perdió una responsabilidad de servicio. ¿Cómo reaccionó? Él dice: “Estaba tan enojado que me fui alejando de la congregación”.

¿A qué nos pueden llevar los sentimientos de culpa?

También puede ser que quienes cometieron un pecado grave en el pasado sigan sintiéndose culpables e incluso crean que no son dignos del amor de Dios. Incluso si estaban arrepentidos y se les mostró misericordia, tal vez sientan que ya no merecen formar parte de su pueblo. Así es como se sentía un hermano de nombre Francisco. Él cuenta: “Me censuraron por caer en la inmoralidad sexual. Aunque al principio seguí yendo a las reuniones, me deprimí y sentí que no merecía estar dentro del pueblo de Jehová. Me molestaba la conciencia y estaba seguro de que Jehová no me había perdonado. Con el tiempo, dejé de predicar y de ir al Salón”. ¿Qué pensamos de los hermanos que se enfrentan a situaciones como las que hemos visto? ¿Los vemos con empatía? Y, más importante, ¿qué piensa Dios de ellos?

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Por toolsjw

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