Estudio de la Atalaya, Qué nos enseñan las últimas palabras de Jacob (parte 1), 18-24-Agosto-2025. Comentarios y Respuestas.

“Reúnanse para que les diga lo que les va a suceder en la parte final de los días” (GÉN. 49:1).
1, 2. ¿Qué hizo Jacob cuando le quedaba poco tiempo de vida, y por qué? (Vea también la imagen).
Jacob, al darse cuenta de que le quedaba poco tiempo de vida, reunió a sus hijos para comunicarles algo muy importante. En aquella época era costumbre que el cabeza de familia, antes de morir, diera sus últimas instrucciones y, en algunos casos, señalara quién ocuparía su lugar como patriarca o cabeza de toda la familia.
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Jacob reunió a sus hijos, como era costumbre en aquella época, para darles las últimas instrucciones y, quizá, también para nombrar a cuál de ellos lo sucedería como patriarca.
En Génesis 49:28 se dice que Jacob reunió a sus doce hijos y a cada uno le dio la bendición que le correspondía. Eso es lo que vamos a analizar en este artículo.
Isaías 38 muestra que era común que los padres dejaran instrucciones a su casa antes de morir. En este caso, Ezequías aún no tenía hijos, pero Isaías le recordó que debía dar las últimas indicaciones a los suyos, lo que podía incluir consejos espirituales, instrucciones prácticas sobre la vida diaria, asuntos relacionados con la herencia o la organización del hogar. De esa manera se aseguraba el bienestar de la familia y, en el caso del rey Ezequías, también el de su pueblo.
En la imagen se ve a Jacob con todos sus hijos alrededor, y eso nos puede llevar a imaginarnos a Jehová con cada uno de nosotros, indicándonos de manera personal lo que debemos hacer.
En aquella época era costumbre que, cuando el jefe de familia estaba a punto de morir, reuniera a los suyos y les diera sus últimas instrucciones. Otro ejemplo lo encontramos en Isaías 38:1, donde se relata que, cuando Ezequías se enfermó y estaba a punto de morir, Jehová le dijo que reuniera a los de su casa y les diera instrucciones, porque no iba a recuperarse.
En la imagen se nota que lo que Jacob tenía que decirles era algo muy importante, pues todos están muy atentos.
ILUSTRACIÓN
Jacob en su lecho de muerte, dirigiéndoles unas palabras proféticas a sus 12 hijos varones. (Vea los párrafos 1 y 2).
3. Según Génesis 49:1, 2, ¿qué tuvieron de especial las palabras de Jacob?
Según Génesis 49:1, 2, las últimas palabras de Jacob fueron especiales porque no eran solo consejos de un padre, sino profecías. Jehová lo usó para predecir acontecimientos importantes que afectarían a sus hijos y a sus descendientes, quienes con el tiempo formarían la nación de Israel.
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Jacob era un profeta, y a través de él Jehová predijo cosas importantes que les iban a suceder a sus hijos y a sus familias en el futuro.
Lo especial es que no eran simples consejos de un padre en su lecho de muerte a sus hijos, sino palabras proféticas inspiradas por Dios.
4. ¿Qué analizaremos en este artículo? (Vea también el recuadro “La familia de Jacob”).
En este artículo analizaremos lo que Jacob les dijo a cuatro de sus hijos —Rubén, Simeón, Leví y Judá— y veremos cómo se cumplieron sus palabras proféticas. Además, aprenderemos lecciones valiosas que nos ayudarán a agradar a Jehová en nuestros días.
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Vamos a analizar las palabras inspiradas que Jacob les dijo a cuatro de sus hijos: Rubén, Simeón, Leví y Judá.
Estas palabras que dijo Jacob eran proféticas. Ahora vamos a ver cómo se cumplieron esas profecías repasando la historia de Israel.
Después de cada caso también veremos lecciones muy valiosas que, sin duda, nos ayudarán a agradar a Jehová.
El recuadro “La familia de Jacob” nos será de gran ayuda durante la consideración del artículo, porque veremos de quién era hijo cada uno de los que vamos a analizar, de qué esposa provenía y cómo se relaciona eso con algunos de los sucesos que ocurrieron durante su vida o incluso después, en la historia de Israel. Tenerlo presente mientras analizamos el artículo nos permitirá entenderlo mejor.
ILUSTRACIÓN
Gráfico con el árbol familiar de Jacob, que tuvo dos esposas —Lea y Raquel— y dos concubinas —Bilhá y Zilpá—. Con Lea tuvo a Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón y Dina; con Raquel tuvo a José y Benjamín, con Bilhá tuvo a Dan y Neftalí, y con Zilpá tuvo a Gad y Aser.
RUBÉN
5. ¿Qué responsabilidad puede que esperara recibir Rubén?
Rubén, como hijo primogénito, puede que esperara recibir una porción doble de los bienes de su padre, Jacob, así como la responsabilidad de convertirse en el patriarca de la familia, un papel que en el futuro heredarían sus descendientes.
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Quizá esperaba recibir una doble herencia y llegar a ser el patriarca de la familia tras la muerte de Jacob.
Era algo natural que Rubén esperara llegar a ser el patriarca. Si vamos a la guía de estudio y revisamos el tema de la primogenitura, allí se explica que, bajo el sistema patriarcal, el hijo mayor se convertía en la cabeza de familia tras la muerte de su padre.
Rubén era el hijo mayor, y no solo debía heredar el puesto de su padre al representar a la familia ante Jehová, sino que también recibiría una bendición especial. Así que era natural que Rubén esperara esto.
Vemos las palabras que Jacob le dirigió en Génesis 49:3, cuando le dijo: “Tú eres mi primogénito, mi vigor y el primer fruto de mi capacidad reproductora. Tú eres superior en dignidad y fuerza”. Con esas palabras, lo primero que podría haber pensado Rubén es que a él le correspondía la doble herencia, no solo para él, sino también para sus descendientes.
6. ¿Por qué perdió Rubén su derecho de primogénito? (Génesis 49:3, 4).
Rubén perdió su derecho de primogénito porque se acostó con Bilhá, una concubina de su padre. Tal vez lo hizo pensando que así Jacob dejaría de apreciarla y amaría más a su madre, Lea. Otra posibilidad es que se sintiera atraído por Bilhá y no pudiera controlar sus deseos. Ese acto fue muy grave y desagradó muchísimo tanto a Jehová como a Jacob.
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Porque unos años antes él se había acostado con Bilhá, una de las concubinas de su padre, que había sido sirvienta de Raquel. Raquel era la esposa a la que Jacob más quería. En cambio, quizá Rubén, para favorecer a su madre, Lea, cometió este acto, o simplemente no pudo contener sus deseos hacia Bilhá.
Rubén actuó de manera incorrecta desde un punto de vista humano, ya que tanto a Jacob como a Jehová no les agradó su actitud. La actitud es algo que debemos cuidar, y él no la cuidó.
Jacob sintió esto como una deshonra. No fue simplemente un acto que no debía haber cometido, sino que, de alguna manera, manchó el nombre de la familia y el de su padre.
7. ¿Qué pasó con Rubén y sus descendientes? (Vea también el recuadro “ La profecía que pronunció Jacob en su lecho de muerte”).
Rubén no llegó a sobresalir, y ninguno de sus descendientes fue rey, sacerdote o profeta. Así se cumplieron las palabras proféticas de Jacob cuando le dijo: ‘No sobresaldrás’. Sin embargo, Jacob no lo rechazó como hijo, y sus descendientes formaron una de las tribus de Israel.
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Lo que Jacob dijo se cumplió. Le dijo: “No sobresaldrás”. Y esas palabras se confirmaron porque no hay ningún registro de que algún descendiente de Rubén llegara a ser sacerdote o profeta. Sin embargo, Jacob no rechazó a Rubén como hijo, y sus descendientes llegaron a formar parte de la nación de Israel.
El Perspicacia da más detalles sobre la historia de los rubenitas. Destaca, por ejemplo, que nunca sobresalieron, ya que siempre fue una de las tribus más pequeñas y no eran muchos en los censos que se hicieron.
Los rubenitas, que eran los miembros de la tribu de Rubén, tampoco tuvieron una posición predominante en el orden al desmontar el campamento, al avanzar o cuando se inauguró el tabernáculo e hicieron ofrendas.
Esta tribu no destacó en nada en particular. De hecho, cuando Coré se rebeló contra Moisés, tres de los que lo siguieron eran rubenitas: On, Datán y Abiram. Así que, en ningún momento fue una tribu que se distinguiera de manera especial.
La Biblia dice que Rubén se arrepintió y no volvió a cometer inmoralidad sexual, pero las consecuencias permanecieron. Esto nos enseña que siempre debemos pensar en las consecuencias de nuestros actos.
Pensando en lo justo que fue Jacob, tuvo en cuenta las buenas cualidades que Rubén había demostrado en otro tiempo. De hecho, cuando dice que no lo había rechazado como hijo, no fue solo en esa ocasión. Lo que sucedió con Bilha había pasado bastante tiempo antes de que Jacob hablara con sus hijos, y, sin embargo, Rubén todavía esperaba recibir la primogenitura. Por lo tanto, Jacob no debió de tratarlo mal a lo largo de todos esos años.
Vemos cómo Jehová siempre observa el corazón de las personas. Y, como sabemos que Jacob estaba dando mensajes proféticos, según se muestra en el libro de Génesis, se nota que en otras ocasiones Rubén ayudó a su padre. Por ejemplo, cuando quisieron matar a José, él dijo que no estaba de acuerdo con lo que se estaba haciendo. Y en Génesis 42:37 también afirmó que prefería que mataran a sus hijos si no lograba traer de vuelta a Benjamín. Así que vemos que, en realidad, el corazón de Rubén no era malo.
En Génesis 49:4, Jacob le dice a Rubén: “No sobresaldrás”. De hecho, esto se cumplió, ya que la tribu de Rubén siempre fue una de las menos numerosas de las doce tribus que componían la nación de Israel.
8. ¿Qué lecciones sacamos del ejemplo de Rubén?
Del ejemplo de Rubén aprendemos la importancia de tener autocontrol y rechazar la inmoralidad sexual. También vemos que nuestras acciones siempre tienen consecuencias, y aunque Jehová no nos libra de ellas, si nos arrepentimos y nos esforzamos por hacer lo correcto, Él es misericordioso y está dispuesto a bendecirnos.
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Es importante pensar en las consecuencias de dejarnos llevar por la inmoralidad sexual. El daño que podemos causar a Jehová, a nuestra familia, lo que sufrirá la congregación e incluso a nosotros mismos. Como se menciona en Gálatas: “Lo que sembremos, eso cosecharemos”.
Nos enseña que Jehová es misericordioso y siempre cuida de sus siervos. Aunque no nos va a librar de las consecuencias de nuestros actos, si después actuamos correctamente, Él nos perdonará y volveremos a tener amistad con Él.
Tenemos que tener en cuenta, como dice Gálatas 6:7, que nadie puede burlarse de Dios. Por eso, al tomar nuestras decisiones, debemos considerar siempre lo que agrada a Jehová.
Cuando se ejerce el autocontrol, se puede pensar en las consecuencias y tomar decisiones acertadas. Uno se da cuenta de quién va a ofender o salir dañado: él mismos, su familia, la congregación y, sobre todo, Jehová. Esto impide llevar a cabo lo malo que se estuviera pensando hacer.
El autocontrol es una cualidad imprescindible, especialmente cuando estamos solos. Acompañados es más fácil seguir la inercia de actuar bien y comportarnos correctamente, porque nos están observando. Sin embargo, en la vida, en ocasiones nos encontramos solos, y si uno tiene debilidades y no ejerce control, es fácil caer en ellas. Por eso, el autocontrol es fundamental para mantenerse fuerte en sentido espiritual.
El autocontrol es importante porque somos imperfectos y seguiremos siéndolo en este sistema. Por eso, el autocontrol es algo que debemos desarrollar constantemente. Es sumamente importante el autocontrol.
El autocontrol es como una especie de barrera antes de llegar a la inmoralidad sexual, porque hasta llegar a ese punto normalmente hay muchos pasos previos que pueden conducir a esa situación. Pero si uno tiene autocontrol desde el principio y sabe controlar sus sentimientos, impulsos y deseos, posiblemente ni siquiera dará el primer paso que lleve a cometer este pecado. Así que, sin duda, es muy importante.
SIMEÓN Y LEVÍ
9. ¿Por qué les dirigió Jacob a Simeón y Leví unas palabras llenas de desaprobación? (Génesis 49:5-7).
Jacob les dirigió palabras llenas de desaprobación a Simeón y Leví porque, en venganza por el abuso que su hermana Dina había sufrido años antes, recurrieron al engaño diciéndoles a los hombres de Siquem que vivirían en paz con ellos si se circuncidaban, y luego a la violencia, pues mientras todavía estaban adoloridos mataron a todos los varones de la ciudad.
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Porque cuando acontecieron los sucesos referentes su hermana Dina, ellos se valieron tanto de engaños como de violencia para intentar vengarse de esos actos. Vemos que aprovecharon una situación de debilidad de los hombres de Siquem, que ellos mismos habían provocado, para usar la espada y acabar con todos los varones de la ciudad.
Esta desenfrenada matanza de los varones que vivían en Siquén fue un castigo excesivo. Por eso, su padre Jacob condenó y maldijo esa expresión de cólera incontrolada. Aunque la cólera parezca justificada, como en este caso, puede ser peligrosa y producir malos resultados si no se controla.
Es cierto lo mal que debieron sentirse por lo que le había pasado a su hermana. El punto está en el grado al que llegaron, porque en Génesis 49:7 se menciona su ira cruel y despiadada. Es decir, alcanzaron un nivel en el que, sin duda, debieron dejar que Jehová interviniera en lo que les correspondería a cada uno.
En el relato de Génesis 34 se explica muy bien todo lo que hicieron. Actuaron de manera retorcida, pues hicieron creer que podían llegar a un acuerdo con ellos y que Dina sería la esposa de Siquén, pero, para sellar ese pacto, exigieron que todos los hombres se circuncidaran. Cuando estos lo hicieron, al tercer día estaban tan débiles que fueron sorprendidos y los mataron a todos. Y no solo eso, sino que también se llevaron todo, saquearon la ciudad e incluso se llevaron a los niños y a las mujeres.
No es extraño que Jehová y su padre Jacob pensaran así de estos hombres cuando la Biblia dice que, por gusto, dejaron cojos a los toros. Esa es una crueldad animal detestable. Hubiese sido mejor matarlos, pero dejarlos cojos era condenarlos también a la muerte, aunque con mucho sufrimiento. Eso revela la condición de su corazón, y entendemos muy bien por qué la decisión y la profecía que pronunció Jacob les correspondía a ellos de esa manera.
10. ¿Cómo se cumplieron las palabras proféticas de Jacob sobre Simeón y Leví? (Vea también el recuadro “ La profecía que pronunció Jacob en su lecho de muerte”).
Las palabras proféticas de Jacob, de que Simeón y Leví ‘serían dispersados y esparcidos por todo Israel’, se cumplieron más de 200 años después, cuando la nación de Israel entró en la Tierra Prometida. La tribu de Simeón recibió su herencia en territorios dispersos dentro de Judá, y la tribu de Leví recibió 48 ciudades repartidas por todo Israel.
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Se predijo que ellos serían dispersados y esparcidos por todo Israel. En Josué 19:1 se muestra que, unos 200 años después, cuando recibieron la herencia, la tribu de Simeón obtuvo porciones de tierra dispersas dentro del territorio de la tribu de Judá. En cuanto a la herencia de Leví, recibieron 48 ciudades esparcidas por todo el territorio de Israel. Así se cumplieron las palabras proféticas de Jacob.
11. ¿Qué cosas buenas hicieron las tribus de Simeón y Leví?
Los levitas apoyaron la adoración pura, se pusieron de parte de Moisés contra la idolatría del becerro de oro y recibieron el privilegio de servir como sacerdotes. Por su parte, los hombres de la tribu de Simeón lucharon valientemente junto con Judá durante la conquista de la Tierra Prometida, cumpliendo así la voluntad de Jehová.
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Por un lado, la tribu de Leví apoyó lealmente. Cuando Moisés recibió la Ley, muchos israelitas empezaron a adorar un becerro de oro. Sin embargo, los levitas se pusieron de parte de Moisés y lo ayudaron a acabar con aquella apostasía. Por su parte, la tribu de Simeón, junto con la tribu de Judá, contribuyó a que se cumpliera la voluntad de Jehová cuando lucharon para conquistar la tierra prometida.
El relato de Éxodo nos da algunos detalles más. Por ejemplo, menciona que fueron todos los levitas quienes apoyaron a Moisés y muestra lo difícil que fue hacerlo en aquel momento, porque Moisés les indicó que tomaran la espada y mataran a los culpables a lo largo de todo el campamento. Aquel día murieron 3,000 personas. Así que ponerse del lado de la adoración pura en ese momento fue bastante duro, pero lo hicieron todos.
Luego, Jehová le dio a la tribu de Leví el privilegio de servir como sacerdotes en lugar de los primogénitos del resto de las tribus.
12. ¿Qué lecciones sacamos de los ejemplos de Simeón y Leví?
De los ejemplos de Simeón y Leví aprendemos que no debemos dejarnos llevar por la ira ni responder con violencia ante una injusticia. Más bien, debemos guiarnos por los principios bíblicos para no herir a otros. Además, entendemos que no estamos condenados a repetir los errores de nuestra familia; con la ayuda de Jehová podemos hacer lo correcto y contar con su aprobación.
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Jamás nos dejemos llevar por la ira si alguien hace algo malo contra nosotros o contra alguien a quien queremos. Por el contrario, dejémonos guiar por los principios bíblicos.
Es normal que, cuando sufrimos o vemos una injusticia, nos sintamos dolidos. Sin embargo, si nos esforzamos por poner en práctica principios bíblicos, como el de Salmos 4:4, podremos evitar caer en el pecado cuando nos alteramos. De esta forma, no diremos ni haremos algo que solo cause más daño a más personas.
Otra razón la encontramos en Santiago1:20, donde dice que la ira del hombre no produce la justicia de Dios. Así que es un acto que Jehová claramente desaprueba.
Tal vez podemos pensar: si nuestros padres están haciendo algo malo o actuando de manera inapropiada a la vista de Jehová, ¿ya estamos condenados a seguir su ejemplo? Como hemos visto en el caso de los descendientes, no es así. Esto puede ayudar a los hijos y a los descendientes a comprender que Jehová nos mira personalmente y que, de manera individual, nos cuidará, ayudará y guiará.
A veces es inevitable sentir rabia o disgusto por algo que nos haya ocurrido. Pero el Salmo 4:4 nos dice: “Cuando estén alterados, no pequen. Reflexionen en su corazón, estando en la cama, y callen”. Esto nos anima a decirle las cosas a Jehová, porque él nos comprende, sabe lo que hay en nuestro corazón y podemos dejar todo en sus manos. De esa manera, nos comportamos como él quiere, de una forma digna.
Debemos pensar siempre en los principios bíblicos cuando pasamos por cualquier circunstancia, como cuando alguien nos hace algo. Podemos preguntarnos: “¿Qué principio puedo aplicar aquí? ¿Qué principio vendría bien?”. Recordemos que debemos dejar la venganza en manos de Jehová y no devolver mal por mal. Si tenemos presentes los principios, con seguridad reaccionaremos bien.
Debemos tener en cuenta el principio de hacer por los demás lo que nos gustaría que hicieran por nosotros. Si pensamos siempre en ello, buscaremos el bienestar de los demás y no solo el nuestro.
Algo que debemos tener en cuenta es no devolver mal por mal ni insulto por insulto, pues eso es lo más fácil, reaccionar de inmediato. Pero debemos controlarnos para no responder de esa manera.
Tendemos a tener la inclinación de devolver mal por mal, pero el párrafo nos recuerda que debemos esforzarnos por aplicar los principios bíblicos. Ese esfuerzo es lo que nos ayuda a mantener el control.
Las ostras, cuando perciben algo como una agresión o molestia, lo que hacen es añadir nácar a esa incomodidad y la convierten en una perla. De algo molesto o irritante, producen algo precioso. Eso mismo nos anima a hacer 1 Pedro 3:9: si recibimos una ofensa, devolvemos una bendición. Es decir, ser amables y considerados, como ya se ha comentado. Esa respuesta pacífica es preciosa a los ojos de Jehová y también a los de nuestros hermanos.
En Romanos 12 se nos recuerda que no debemos vengarnos. Sin embargo, cuando uno está sufriendo una injusticia, ya sea en cualquier situación, eso puede resultar muy difícil. Pero eso no significa que no debamos hacer nada. Más bien, debemos dejar las cosas en manos de Jehová, porque la venganza le pertenece a Él. Jehová lo ve todo y, en el momento y de la manera que considere apropiado, pondrá las cosas en su lugar.
Para estas circunstancias, uno de los mejores principios es el del perdón. Perdonar es una facultad nuestra y, además, un principio bíblico. Entonces, si podemos hacerlo, ¿por qué no perdonar?
JUDÁ
13. ¿Por qué es posible que Judá estuviera preocupado cuando le llegó su turno de escuchar a Jacob?
Cuando llegó su turno, es posible que Judá estuviera preocupado porque, al igual que sus hermanos mayores, también había cometido errores graves: participó en el saqueo de Siquem, en la venta de José como esclavo y en engañar a su padre, además de haber tenido relaciones con su nuera Tamar pensando que era una prostituta.
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Porque él también había cometido errores graves. Es verdad que no participó en la matanza que hicieron sus hermanos, pero sí saqueó la ciudad de Siquén junto con ellos. Además, participó en la venta de José como esclavo y después engañó a su padre.
14. ¿Qué le dijo Jacob a Judá, y qué cosas buenas había hecho Judá? (Génesis 49:8, 9).
Jacob dedicó a Judá palabras de elogio y profetizó cosas buenas sobre él. Judá había demostrado preocupación por el bienestar de su anciano padre y compasión hacia su hermano menor Benjamín, intentando protegerlo.
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Le dijo palabras de elogio y profetizó solo cosas buenas. Además, destacó que él había sido una persona que se preocupó mucho por el bienestar de su anciano padre, se compadeció de su hermano Benjamín y quiso protegerlo. Por eso su padre lo elogió.
Demostró que era un hombre nuevo, porque en Génesis vemos los sentimientos que expresa. Dijo que la vida de Benjamín estaba ligada a la de su padre y sabía que, si no lo devolvía, su padre iba a morir y no podría soportarlo. De modo que no solo demostraba arrepentimiento, sino que también era un hombre generoso y considerado.
15. ¿De qué maneras se cumplió la profecía de Jacob sobre Judá?
La profecía de Jacob sobre Judá se cumplió de varias maneras: Judá lideró a sus hermanos durante el viaje por el desierto, los hombres de su tribu fueron los primeros en luchar para conquistar la Tierra Prometida, y de su linaje vino David, el primer rey de Israel, de una larga lista de reyes que provenían de la tribu de Judá.
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En primer lugar, unos 200 años después, la tribu de Judá lideró a sus hermanos cuando los israelitas salieron de Egipto y se dirigían por el desierto hacia la tierra prometida, guiando al pueblo.
Porque la profecía había predicho que la tribu de Judá sería líder sobre todas las demás. Además, fueron los primeros en luchar contra los cananeos durante la conquista de la tierra prometida y, desde los tiempos del rey David, todos los reyes que gobernaron en Jerusalén provenían de la tribu de Judá.
16. ¿Cómo se cumplió la profecía que encontramos en Génesis 49:10? (Vea también el recuadro “ La profecía que pronunció Jacob en su lecho de muerte”).
La profecía de Génesis 49:10, en la que Jacob reveló que un descendiente de Judá gobernaría a la humanidad de forma permanente, se cumplió en Jesucristo, a quien llamó Siló, quien recibiría el trono de David y es llamado ‘el León de la tribu de Judá’.
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Vemos que sí se cumplió, porque dice que el cetro no se apartaría de Judá hasta que viniera Siló, quien resultó ser Jesucristo, descendiente de Judá y el Rey prometido del Reino de Dios.
En Apocalipsis 5:5 se habla del león de la tribu de Judá, en referencia a Jesús, quien luego aparece ante el trono de Jehová. De esta manera se cumple la profecía que se le había dicho.
17. ¿Cómo podemos imitar a Jehová?
Jehová bendijo a Judá aunque cometió errores graves; se fijó en sus virtudes y lo recompensó por ellas. Podemos imitar a Jehová fijándonos en las cosas buenas de los demás. En lugar de centrarnos en los errores de los hermanos, debemos reconocer sus virtudes y alegrarnos cuando reciben responsabilidades importantes, tal como Jehová siempre se fija en lo bueno de sus siervos.
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Como vemos, Jehová bendijo a Judá a pesar de los errores graves que había cometido, porque se centró en las virtudes que tenía. De igual manera, nosotros debemos enfocarnos no en las imperfecciones de los hermanos, sino en recordar que Jehová está muy contento con ellos porque ve sus buenas cualidades. Además, nosotros también podremos estar mejor dentro de la congregación si nos centramos en las buenas cualidades de los hermanos.
Tenemos que tratar a los demás como nos gustaría que nos tratasen a nosotros. Quizás en el pasado hayamos cometido algún pecado grave y ahora estemos trabajando por mejorar o ya hayamos mejorado, y no queremos que se nos juzgue por lo que hicimos antes. De la misma manera, no hagamos eso con nuestros hermanos, especialmente cuando ellos han trabajado mucho y han cambiado muchas cosas para poder alcanzar algunos privilegios.
La imperfección nos lleva a fijarnos en los defectos y no en las cualidades. Siempre se ha puesto el ejemplo de que, si en una hoja de papel blanco ponen un puntito negro, lo primero que vemos es el puntito y no todo lo blanco. Pues bien, con los hermanos debemos aprender a ver todo lo blanco y no enfocarnos en el puntito, porque todos tenemos puntitos.
Tuvo que ser interesante ver la escena: cómo Jacob hablaba con cada uno y, de pronto, llega a Judá y lo bendice. Los demás seguramente se habrán quedado pensando: “Pero si él hizo lo mismo que yo, si incluso se acostó con Tamar”. Ellos quizás solo pensaban en eso. Pero la pregunta es: ¿seremos nosotros como ellos, que solo ven lo malo, o seremos como Jehová? Él se centró en lo bueno que Judá tenía y también en las buenas cualidades de nuestros hermanos.
A pesar de todo lo que hizo Judá, Jehová no solo no lo maldijo, sino que lo bendijo por sus cosas buenas. Esto nos enseña que no solo debemos evitar tratar mal a los hermanos porque nos caigan mal o hagan ciertas cosas, sino que también debemos ir más allá, como Jehová, y hacer cosas buenas, ayudando a nuestros hermanos.
18. ¿Por qué tenemos que ser pacientes?
Tenemos que ser pacientes porque Jehová siempre cumple sus promesas, aunque no siempre lo haga en el momento o la manera que esperamos. Al igual que la tribu de Judá, que no empezó a liderar al pueblo de Dios de inmediato pero apoyó lealmente a los líderes que Jehová nombró, como Moisés, Josué y el rey Saúl, nosotros debemos apoyar a los líderes que Él elige para guiar a su pueblo hoy en día.
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Para cumplir la promesa de Jehová a su pueblo, como vemos en Génesis 17:7-9, Jehová prometió mantener el pacto de descendencia y tierra al pueblo de Abraham. Debemos aprender a tener fe y confianza en un Dios justo, solidario y que siempre cumple sus promesas. A pesar de que algunos, como Simeón y Leví, incumplieron el pacto, Jehová fue justo y solidario, cumpliendo su promesa. Esto nos enseña a ser pacientes con los demás e imitar a Jehová.
Tenemos que aprender a ser pacientes, porque, por regla general, los humanos somos impacientes en todo. Debemos entender que Jehová actúa no según lo que nosotros pensamos que debe hacerse, sino cuando Él ve que es el momento adecuado.
En el caso de Judá, él no empezó inmediatamente a liderar al pueblo; sin embargo, apoyó lo que Jehová había establecido, siguiendo a quienes Él puso al frente, como Moisés, Josué y Saúl, aunque no fueran de su tribu. Por eso, es necesario cultivar la paciencia, porque a veces sufrimos por ello y no siempre es fácil. La paciencia es una cualidad muy importante.
Es verdad que la tribu de Judá sí vio cumplirse, al principio, la primera parte de la profecía, porque ellos fueron los primeros en luchar contra los cananeos. Esa parte sí se cumplió, pero los descendientes de Judá no vieron cumplirse la segunda parte de la profecía hasta que llegó David, y demostraron mucha paciencia. Ellos tenían presente la promesa de Jehová.
Jehová también nos ha hecho muchas promesas, y estamos viendo cumplirse muchas de ellas. Ver cómo se cumple esta primera parte de la profecía nos anima a ser pacientes y a esperar la segunda parte de las promesas.
Es sumamente llamativo el caso del rey Saúl. Él no era de la tribu de Judá, pero estaba reinando, y quien lo iba a suceder era David, que sí pertenecía a la tribu de Judá. David no podía simplemente esperar su turno; tuvo que soportar una cruel persecución. Su vida estuvo varias veces en peligro, precisamente a manos de Saúl, y aun así supo ejercer paciencia y confiar en que Jehová lo veía todo y haría los cambios en el momento oportuno. Ese es un ejemplo que también debemos tener en cuenta.
Como dice Hebreos 6:12: “No se vuelvan perezosos, sino imiten la fe y la paciencia”, como vemos en la tribu de Judá. La profecía sobre ellos no se cumplió hasta 200 años después. De manera similar, nosotros esperamos las promesas de Jehová, pero debemos ser pacientes y, como indica el párrafo, no ser perezosos. Tenemos que trabajar para alcanzar esas promesas.
Hebreos 6:12 habla de la paciencia, pero también de la fe. Debemos tener paciencia ejerciendo la fe, de manera que confiemos en Jehová, sabiendo que Él, a su debido tiempo, nos bendecirá. Ya nos está bendiciendo con toda la información y el cuidado que nos brinda cada día. La combinación de paciencia y fe nos hace sentir felices. En el caso de los descendientes, tuvieron que esperar mucho tiempo, pero seguramente mantuvieron la fe de que Jehová cumpliría su promesa.
19. ¿Qué nos enseña sobre Jehová la profecía que dio Jacob poco antes de morir?
La profecía que dio Jacob poco antes de morir nos enseña que Jehová no ve las cosas como las ve el hombre, es paciente y perdonador, no aprueba la mala conducta, pero tampoco espera que seamos perfectos. Además, bendice a quienes se arrepienten de corazón y se esfuerzan por hacer lo correcto.
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Nos enseña, por un lado, que Dios no ve las cosas como las vemos nosotros. Aprendemos de Él que es un ser paciente y perdonador. No es permisivo con lo que se hace mal, pero tampoco espera que seamos perfectos. Por eso, si nos arrepentimos de corazón, Él lo verá y será perdonador con nosotros también.
Para resaltar que Dios no ve las cosas como las ve el hombre, encontramos una lección muy importante en el ejemplo de Jacob, donde seguramente muchos de sus hijos, cuando Jacob habló con ellos, tenían expectativas diferentes. Pensaban que las cosas saldrían de manera completamente distinta a lo que realmente ocurrió. Esto nos enseña que Jehová ve las cosas de una forma que nosotros no podemos comprender plenamente.
Es posible que tengamos anhelos o esperanzas sobre cómo deberían salir ciertas cosas, pero debemos confiar en Jehová, porque si actuamos de manera correcta y confiamos plenamente en Él, al final todo saldrá bien.
Es verdad que Jehová es muy amoroso y perdonador con nosotros. Él bendice a quienes han cometido errores, pero también valora el esfuerzo que hacemos, el deseo de cambiar y de hacer lo correcto. Eso es lo que Jehová ve en cada uno de nosotros, y debemos esforzarnos por reflejarlo.
También hemos visto que algunas de las profecías que dio Jacob tardaron más de 200 años en cumplirse. Asimismo, sabemos que Jehová ha dado otras profecías para este tiempo del fin, y aunque no sabemos cuándo se cumplirán, sí sabemos que las profecías de Jacob y otras se cumplieron.
Debemos tener la garantía y la certeza de que las profecías que Jehová nos ha dado también se cumplirán en el futuro. Por lo tanto, debemos estar atentos para poder seguir haciendo la voluntad de Jehová y no ser tomados por sorpresa.
Recordando un discurso en el que se decía que incluso nosotros, en oración, podemos pedirle a Jehová que nos haga el favor de vernos como Él nos ve. También podemos pedirle que nos ayude a ver a los hermanos como Él los ve, porque seguramente así todo irá mucho mejor.
¿QUÉ APRENDEMOS DE LO QUE JACOB LES DIJO A SUS PRIMEROS CUATRO HIJOS?
Rubén
Aprendemos que debemos tener autocontrol y rechazar la inmoralidad sexual, recordando que nuestras acciones tienen consecuencias. Aunque Jehová no nos libra de ellas, es misericordioso y, si nos arrepentimos y nos esforzamos por hacer lo correcto, nos seguirá bendiciendo.
COMENTARIOS ADICIONALES
Aprendemos que debemos tener autocontrol, rechazar la inmoralidad sexual y recordar que nuestras acciones tienen consecuencias. Aunque Jehová no nos libre de ellas, todos sabemos que es un Dios misericordioso y que, si nos arrepentimos y nos esforzamos por hacer lo correcto, Él nos seguirá bendiciendo.
Simeón y Leví
Aprendemos que nunca debemos dejarnos llevar por la ira y, aunque nuestras acciones nos parezcan justificadas, siempre debemos seguir los principios bíblicos, evitando hacer daño a los demás.
COMENTARIOS ADICIONALES
Una de las cosas que aprendemos es que no debemos dejarnos llevar por la ira, porque aunque Jehová comprenda cómo nos sentimos, esa ira no producirá la justicia de Él. Por lo tanto, lo más importante es centrarnos en seguir los principios bíblicos para así evitar decir o hacer algo que pueda herir a otras personas.
Nuestro pasado no tiene por qué condicionar nuestro futuro. Es decir, por ejemplo, en el caso de los jóvenes, si sus padres no sirven a Jehová o están haciendo cosas malas, ellos no tienen por qué seguir su ejemplo.
Judá
Aprendemos que debemos imitar a Jehová, reconociendo lo bueno en los demás y confiando en que recompensa las buenas cualidades y los esfuerzos por hacer lo correcto. Además, debemos apoyar a los líderes que Él elige y confiar en su paciencia y justicia.
COMENTARIOS ADICIONALES
Como Jehová es quien ha creado las profecías, nosotros debemos ser pacientes para ver cómo las va cumpliendo. No podemos añadir ni quitar nada; solo debemos confiar y esperar pacientemente, sabiendo con certeza que se cumplirán.
Jehová siempre se fija en las cosas buenas de sus siervos, aunque cometamos errores, y nosotros debemos imitarlo al tratar con nuestros hermanos.
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Excelente estudio…
Soy estudiante te y está página me ayuda mucho con los comentarios para el salón… gracias Jehová los siga bendiciendo