Estudio de la Atalaya, Respetemos las decisiones de los demás. 3-9-Agosto-2026, Comentarios y Respuestas.

“No juzguen cuestiones de diferencias de opinión” (ROM. 14:1).
1, 2. ¿Por qué a veces tomamos decisiones diferentes a las de otros hermanos?
A veces tomamos decisiones diferentes a las de otros hermanos porque todos somos distintos. Cada uno tiene su propia manera de pensar, influida por su cultura, sus antecedentes familiares y sus vivencias personales. Por eso, en determinadas circunstancias, podemos llegar a conclusiones o tomar decisiones distintas. Sin embargo, no debemos permitir que esas diferencias amenacen la paz y la unidad de la congregación.
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Como menciona el párrafo, todos somos distintos y cada uno tiene su propia manera de pensar, en función de sus antecedentes familiares y sus vivencias personales. También somos imperfectos.
Efesios 4:3 nos recuerda que debemos hacer todo lo posible por mantener la unidad mediante el vínculo de la paz. De manera que, aunque nuestras decisiones no siempre sean las mismas o coincidan, lo importante es que estén basadas en el deseo de agradar a Jehová. Esto nos ayuda a entender que la unidad no consiste solo en pensar exactamente igual, sino también en respetarnos unos a otros.
Muchos de nosotros nos hemos visto en alguna de esas dos situaciones que se comentan en el párrafo. En algunas ocasiones, hemos sido criticados por decisiones que hemos tomado y, en otras, hemos sido nosotros quienes hemos puesto en tela de juicio las decisiones que otros han tomado en su vida.
3. ¿Qué puede llevarnos a juzgar la decisión de un hermano?
Puede llevarnos a juzgar la decisión de un hermano el hecho de que amamos a nuestros hermanos y queremos lo mejor para ellos. No queremos que hagan algo de lo que después se arrepientan o que pueda afectar su amistad con Jehová. Por eso, quizás pensemos que debemos hablar con él para que cambie de parecer, o incluso podríamos comentar con otros lo que opinamos sobre su decisión.
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Muchas veces, nuestra intención no es juzgar a un hermano. Lo que sucede es que lo queremos y, desde nuestro propio punto de vista, pensamos que lo que va a hacer podría llevarlo a arrepentirse o a hacer algo que ponga en peligro su amistad con Jehová.
4, 5. ¿Qué debemos hacer si un cristiano toma una decisión distinta a la que habríamos tomado nosotros?
Si un cristiano toma una decisión distinta a la que nosotros habríamos tomado, pero que no viola ninguna ley de Dios, debemos respetarla y no juzgarlo. Romanos 14:1 nos recuerda que no debemos juzgar cuestiones relacionadas con diferencias de opinión.
Sin embargo, si nos enteramos de que un hermano está pensando hacer algo que contradice un mandato bíblico, el amor nos motivará a tratar de ayudarlo a corregir su manera de pensar con bondad, tal como muestra Proverbios 27:5, 6.
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Lo que hagamos dependerá de si se trata de algo que va en contra de un mandato bíblico, en cuyo caso el amor nos impulsará a intentar ayudar al hermano, o de si simplemente es una decisión distinta a la que nosotros habríamos tomado. En ese caso, deberíamos recordar Romanos 14:1 y no juzgar cuestiones de diferencia de opinión, sino respetar su decisión.
Proverbios 27:5 dice que es mejor la corrección expresada que el amor oculto. Es decir, si de verdad hay un peligro espiritual, debemos expresarlo. Pero eso también implica que debemos ser buenos estudiantes de la Biblia, porque quizá no sea realmente una expresión de amor si no existe una situación de verdadero peligro.
¿QUÉ DECISIONES PODRÍAMOS SENTIRNOS IMPULSADOS A JUZGAR?
6, 7. Mencione situaciones en las que podríamos sentirnos impulsados a juzgar las decisiones de otros.
Podríamos sentirnos impulsados a juzgar las decisiones de otros cuando nuestras experiencias personales, antecedentes o vivencias han formado opiniones muy firmes sobre ciertos asuntos, y quizás demos por sentado que los demás deberían ver las cosas de la misma manera.
Situación 1: Un hermano que tuvo un familiar con problemas de alcohol podría juzgar a otros que consumen bebidas alcohólicas con moderación.
Situación 2: Una hermana que superó una enfermedad siguiendo un tratamiento específico podría presionar a otra hermana para que tome la misma decisión.
Situación 3: Podríamos sentirnos impulsados a juzgar las decisiones de otros cuando se relacionan con aspectos que antes estaban vinculados a una religión falsa, como asistir a un funeral en una iglesia.
Situación 4: Podríamos sentirnos impulsados a juzgar cuando nos aferramos a opiniones basadas en costumbres o épocas anteriores, como pensar que los hermanos no deben llevar barba o que las hermanas deben vestir de cierta manera en determinadas ocasiones.
Situación 5: Podríamos sentirnos impulsados a intentar influir en las decisiones de otros por experiencias negativas que hemos visto, como cuando un hermano dejó de servir a Jehová después de cursar estudios adicionales.
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Una de estas situaciones es la de un hermano que, antes de hacerse testigo, tuvo una crianza difícil porque uno de sus padres tenía problemas con el alcohol. Ahora, cuando lo invitan a alguna reunión social y observa que otros hermanos beben bebidas alcohólicas, se disgusta mucho. No solo eso, sino que incluso les dice que están haciendo algo mal.
La siguiente situación está relacionada con aceptar o no determinados tratamientos médicos. Se pone el ejemplo de una hermana que venció una enfermedad grave y, cuando se entera de que otra hermana está pasando por esa misma situación, con la mejor de las intenciones trata de convencerla y la presiona para que siga el mismo tratamiento que a ella le funcionó en su momento.
Se menciona el caso de un hermano que antes pertenecía a una religión falsa y que ahora siente un gran rechazo hacia ella. Por eso, cuando ve a otro hermano entrar en una iglesia, se escandaliza. Sin embargo, es muy interesante la nota de “Preguntas de los lectores”, porque menciona que se deben sopesar con cuidado todos los factores, siempre teniendo en cuenta que el hermano conserve una buena conciencia.
Si algún hermano entra en un edificio religioso, también debe asegurarse de que esto no sea un motivo de tropiezo para otros hermanos. En definitiva, hay que ser razonables y entender que el hermano lo ha pensado bien y sabe hasta dónde puede actuar.
Si un esposo obliga a su esposa a asistir a un acto religioso, ella puede estar presente como observadora, pero no participar. Puede explicarle a su esposo que no participará en el acto y, en esas circunstancias, quizá sea mejor asistir sin participar.
Otra situación describe a un hermano que creció en una época en la que la mayoría de la gente consideraba inadecuado llevar barba o que las hermanas usaran pantalones. Aunque ahora existen nuevas pautas y él las conoce, sigue anclado en el pasado y continúa diciendo que los hermanos no deberían dejarse barba y que las hermanas deberían llevar un vestido adecuado, en lugar de pantalones, cuando participan en actividades espirituales, incluida la predicación.
La última situación habla de un anciano que conoce a un hermano que cursó estudios adicionales y después dejó la verdad. Ahora se entera de que un joven de la congregación está pensando en cursar estudios adicionales y, como se preocupa por él y teme que le pase lo mismo, trata de convencer a los padres y al joven de que no tome esa decisión.
8. a) ¿Por qué podrían unos padres comenzar a juzgar a otros padres?
Unos padres podrían comenzar a juzgar a otros padres cuando ven que tienen una manera diferente de criar a sus hijos. Por ejemplo, si ellos se esfuerzan por criar a sus hijos “de acuerdo con la disciplina y los consejos de Jehová”, pero observan que otros padres parecen ser más permisivos con sus hijos, podrían pensar que están tomando malas decisiones. También podrían dejarse influir por las comparaciones que hacen sus propios hijos sobre cómo otros padres crían a sus hijos.
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También pudiéramos cuestionar la manera en que un hermano o una hermana gasta su dinero o cuántas veces se va de vacaciones. Son decisiones muy personales. Lo que tenemos que hacer por todos los medios es evitar que nuestras decisiones o los juicios que hacemos contribuyan a desunir a la congregación. Cada uno de nosotros es diferente y, si no violamos ningún principio bíblico, debemos respetar las decisiones que tomen nuestros hermanos.
8. b) ¿Qué podría pasar si cuestionamos las decisiones personales de los hermanos?
Si cuestionamos las decisiones personales de los hermanos, podríamos provocar desacuerdos y afectar la paz y la unidad de la congregación. Podríamos dar más importancia a nuestras propias opiniones que al amor y al respeto que debemos tener por nuestros hermanos.
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Cuando unos padres tienen ciertas normas en casa y parece que otros padres son quizá un poco más permisivos, por ejemplo, con respecto a la hora de llegada a casa, los videojuegos que pueden ver o a qué edad les van a dar un teléfono móvil, puede que su hijo les diga: “¿Y por qué no son como los padres de mis amigos?”. Entonces, ellos podrían empezar a juzgar a los otros padres.
9. ¿Qué debemos recordar? (Vea también la imagen).
Debemos recordar que el hecho de que un hermano tome una decisión diferente a la nuestra no significa necesariamente que una decisión esté bien y la otra esté mal. Romanos 14:5 muestra que puede haber diferencias de opinión en asuntos personales.
Cuando la Biblia habla de tener “la misma forma de pensar”, se refiere a estar unidos en nuestra obediencia a las normas de Jehová, no a pensar exactamente igual en todos los asuntos.
Al igual que varias personas pueden tomar diferentes rutas para llegar al mismo destino, los cristianos podemos tomar decisiones distintas según nuestras circunstancias y preferencias, pero tenemos el mismo objetivo: agradar a Jehová. Por eso, no debemos juzgar las decisiones personales de los demás.
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Cuando en 2 Corintios 13:11 se dice que debemos tener la misma forma de pensar, debemos recordar que esto se refiere a que todos debemos regirnos por las mismas normas de Jehová y actuar de acuerdo con ellas, porque nuestro objetivo es agradarlo. Sin embargo, esto no significa que debamos tomar las mismas decisiones personales, porque Jehová nos ha hecho diferentes a cada uno.
En Romanos 14:5 se muestra que un hombre considera que un día es más importante que los demás, mientras que otro considera que todos los días son iguales. Cada uno debe estar completamente convencido en su propia mente. ¿Qué nos muestra esto? Que podemos tomar una decisión diferente a la de otro hermano, pero eso no significa necesariamente que una decisión esté bien y la otra esté mal.
Cuando la Biblia dice que los cristianos debemos tener la misma forma de pensar, se refiere a que todos debemos estar de acuerdo con las normas de Jehová, no a que tengamos que pensar igual absolutamente en todo.
Romanos 14:5 nos enseña que lo que estamos analizando hoy no es algo nuevo. También estaba presente en las congregaciones del siglo primero. Quizá debido a sus antecedentes judíos, algunos cristianos todavía se sentían incómodos trabajando en sábado o lo reservaban para asuntos espirituales, mientras que otros consideraban el sábado como un día más. ¿Quiénes estaban actuando bien? Los dos, siempre que ninguno insistiera en que el otro tenía que actuar igual, porque la Ley de Moisés había sido abolida.
Un GPS nunca te dice: “Tu ruta está mal”; simplemente ofrece opciones y confía en que el usuario elegirá la que mejor le convenga. Nosotros tampoco somos un GPS que dicta una única ruta correcta. Cada hermano tiene sus circunstancias, su familia, sus recursos y su situación personal. No podemos juzgar su decisión sin conocer sus razones.
Igual que no juzgaríamos a alguien por elegir el tren en vez del avión sin saber por qué lo hizo. Confiamos en que cada uno, guiado por su conciencia y por la Biblia, puede llegar al mismo destino: agradar a Jehová.
Cada opción tiene sus propias características. El avión puede ser más rápido, el coche quizá más cómodo y el transporte público puede ser más económico. Estas características pueden hacer que cada persona elija una opción diferente. De igual manera, las decisiones personales tienen muchas circunstancias que, dependiendo de la situación de cada persona, pueden hacer que una decisión sea más adecuada que otra.
1 Tesalonicenses 4:11 dice: “Pónganse la meta de vivir en paz”. Si algo estuviera mal, no diría “pónganse la meta de vivir en paz”, sino que diría “corríjanlo”, como indican otros textos. Pero, cuando hay diferentes opciones y podemos tomar decisiones distintas, como muestra la imagen, lo importante es no cuestionar las decisiones de los demás, vivir en paz y, como dice a continuación el texto, ocuparnos de nuestros propios asuntos.
En Mateo 7:1, Jesús nos dice que dejemos de juzgar para que no seamos juzgados. En realidad, mientras no se viole ningún principio bíblico, no nos corresponde juzgar ni opinar sobre las decisiones de los demás. Cada uno puede tomar sus propias decisiones.
ILUSTRACIÓN
En la pantalla de un teléfono aparece un mapa con varias rutas y medios de transporte para llegar a un mismo destino.
No todos los viajeros eligen la misma ruta para llegar a un destino; igualmente, no todos los cristianos toman las mismas decisiones personales en su servicio a Jehová. (Vea el párrafo 9).
POR QUÉ RESPETAR LAS DECISIONES DE LOS DEMÁS
10. Según Santiago 4:12, ¿qué autoridad no tenemos, y por qué?
Según Santiago 4:12, no tenemos autoridad para juzgar ni criticar las decisiones personales de los demás. Jehová es el único Legislador y Juez supremo, por lo que solo él tiene el derecho de establecer leyes y normas. Los hermanos tienen que rendir cuentas ante Jehová, no ante nosotros. Por eso, no nos corresponde juzgar las decisiones de otros basándonos en nuestros propios criterios u opiniones.
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Santiago 4:12 lo deja muy claro: solo hay un Juez y Legislador, Jehová. Por eso, no tenemos la capacidad ni la autoridad para juzgar, criticar, opinar ni legislar, estableciendo normas no escritas que no aparecen en la Biblia.
La pregunta que se hace en Santiago 4:12 es: “¿Quién eres tú para juzgar a tu prójimo?”. Ahí se deja claro que, al juzgar a otro, estaríamos poniéndonos en el lugar de Jehová y, de hecho, podríamos estar cuestionando la manera en que Jehová juzga. Pensar en esto nos ayudará a entender que no nos corresponde juzgar ni criticar las decisiones de los demás, sino que es Jehová quien lo hace como Juez Supremo.
Aunque es verdad que, si algún hermano comete una falta o viola los principios bíblicos, ahí están los ancianos para poder ayudarlo. Pero lo que dice la nota es que deben tener presente que están juzgando para Jehová. Por eso, deben basar todo en las normas de Jehová y no en sus opiniones personales.
Romanos 14:10 dice: “¿Por qué juzgas tú a tu hermano? ¿Por qué también desprecias a tu hermano?”. Todos estaremos de pie ante el tribunal de Dios. Entonces, si juzgamos a alguien, puede que también lo despreciemos y nos consideremos mejores que él, y eso es algo que nunca quisiéramos hacer.
Debemos tener en cuenta que Jehová lo ve todo y que él tiene el derecho de fijar leyes y normas. Si una persona sigue en la verdad y ama a Jehová, Jehová también la ama. Y si hay algo que esté mal, Jehová es el único que tiene el derecho de juzgar.
Jehová puede ver los motivos, las experiencias y las circunstancias de cada persona. Como nosotros no podemos hacerlo, es prudente dejar el juicio en sus manos y mostrar respeto a nuestros hermanos y hermanas.
Es muy importante que tengamos en cuenta que nosotros no somos quiénes para juzgar, porque Jehová nos va a juzgar a todos. Así que es bueno que respetemos las decisiones de los demás, sobre todo porque, si Jehová las respeta, nosotros también debemos respetarlas.
Nos abstenemos de juzgar a nuestros hermanos porque solo Jehová puede juzgar. No tenemos autoridad para hacerlo, y nuestro objetivo es buscar la paz y no contribuir a desunirnos.
11. ¿Cómo contribuimos a la unidad de la congregación? (Vea también la imagen).
Contribuimos a la unidad de la congregación cuando reconocemos que Jehová espera de nosotros unidad, no uniformidad. Él nos creó con diferentes personalidades, gustos y circunstancias, por lo que no debemos esperar que todos piensen o actúen exactamente igual que nosotros.
En lugar de permitir que esas diferencias nos dividan, debemos fomentar la paz y recordar que la unidad de la congregación es más importante que nuestros gustos y opiniones personales. De esta manera, seguimos el principio de Romanos 14:19, buscando siempre lo que fomenta la paz y las cosas que nos edifican unos a otros.
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Contribuimos a la unidad de la congregación al aceptar que todos somos diferentes. De hecho, Jehová nos ha creado así y le encanta la variedad. Por eso, no permitimos que nuestras diferencias nos dividan por tener distintos gustos o diferentes opiniones, sino que queremos estar unidos y fomentar la paz, que realmente es lo que Jehová espera de sus siervos.
Romanos 14:19 dice que sigamos tras las cosas que contribuyen a la paz y las que sirven para la edificación mutua. El hecho de que nos reunamos con hermanos de diferentes culturas nos permite edificarnos unos a otros y también contribuye a que haya más paz. Cuando nos reunimos con ellos y escuchamos sus experiencias, conocemos diferentes costumbres, como comidas y formas de pensar. Todo esto nos ayuda a tener paz unos con otros y a edificarnos mutuamente.
Como menciona el párrafo, no somos clones; sería muy aburrido. Cada uno tiene su propia opinión y cultura, y eso es precisamente lo que hace que la congregación sea más bonita y pacífica.
Es muy interesante el ejemplo del copo de nieve. Se dice que cada copo de nieve, mientras cae por la nube, va encontrándose con diferentes circunstancias de temperatura y humedad, lo que hace que desarrolle un patrón único. Pero hay un detalle curioso: cada uno desarrolla una forma diferente, aunque la mayoría conserva una estructura de seis lados.
Aunque las experiencias que vivimos y las decisiones que tomamos son diferentes y van formando nuestra personalidad, compartimos algo en común: amamos a Jehová y queremos agradarle, manteniendo siempre la unidad.
Aunque tenemos diferentes culturas, gustos y gastronomía, en la congregación se observa lo que dice el apóstol Pablo en Romanos 14:19: que cada uno se esfuerza por fomentar la paz y buscar cosas que edifiquen.
En la imagen vemos a hermanos de diferentes países. Están comiendo todos juntos y se ven muy contentos. Cada uno ha decidido qué va a consumir. Por ejemplo, hay un hermano que tiene vino, otro tiene cerveza y otros tienen diferentes bebidas, pero todos se ven bien.
Qué bueno es que respetemos las decisiones de cada uno. Como menciona el artículo, Jehová es el único que nos va a juzgar. Él tiene el derecho de decidir qué está bien y qué está mal, no nosotros. Además, nuestros hermanos no tienen que rendirnos cuentas a nosotros, sino a Jehová.
Esta diversidad no es una creación accidental de Jehová. Como decía la carta a los Romanos, esta diversidad nos edifica. Si observamos a los hermanos de nuestra congregación, las diferencias que tenemos pueden aportarnos cosas muy bonitas.
Tenemos hermanos con más experiencia que quizá puedan ayudarnos a tomar mejores decisiones, hermanos más extrovertidos que quizá tengan mejores resultados en el ministerio, y de todos podemos aprender algo que nos ayude a edificarnos y a fortalecer la congregación.
ILUSTRACIÓN
Un grupo de Testigos de diferentes edades y razas están comiendo juntos. Algunos están bebiendo alcohol, y otros no. Algunos tienen barba, y otros no.
Jehová nos creó para que seamos diferentes, pero quiere que estemos unidos. (Vea el párrafo 11).
CÓMO RESPETAR LAS OPINIONES Y DECISIONES DE LOS DEMÁS
12, 13. ¿Qué debemos preguntarnos si nos parece que alguien ha dado “un paso en falso”? (Gálatas 6:1; vea también el recuadro “ Si una decisión le parece mal”).
Si nos parece que alguien ha dado “un paso en falso”, debemos preguntarnos primero: “¿Está realmente dando un paso en falso, o simplemente está tomando una decisión diferente a la que yo tomaría?”. Si está pasando por alto un mandato bíblico, debemos analizar si somos la persona indicada para ayudarlo o si sería mejor que lo hiciera alguien con la debida responsabilidad, como un anciano.
Si tenemos las condiciones para ayudarlo, debemos hacerlo con espíritu apacible, como indica Gálatas 6:1. Pero si solo se trata de una decisión personal diferente a la nuestra, debemos respetar su derecho a decidir, no cuestionar su decisión ni hablar negativamente de ella.
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Tiene que estar muy claro que se trata de un paso en falso, porque puede ser simplemente una opinión o una acción diferente de lo que nosotros haríamos. Si realmente hay un paso en falso, quizá haya hermanos más adecuados para tratar el asunto, como los ancianos. Siguiendo el consejo del apóstol Pablo a los Gálatas, los más indicados para tratar estos asuntos serían los ancianos de la congregación.
El párrafo nos indica que tenemos que preguntarnos con humildad: “¿Soy el indicado para hablar con él o tendría que hacerlo quizás un anciano?”. Luego hace una afirmación muy interesante: “La mayoría de las veces, sencillamente se tratará de un paso distinto al que nosotros habríamos dado”.
Podríamos preguntarnos: “¿De verdad lo perjudicará su decisión o solo estoy imaginándome lo peor?”. También podríamos preguntarnos cómo habrán influido su crianza y sus antecedentes en la decisión que ha tomado.
Podríamos preguntarnos si en realidad está dando un paso en falso o simplemente está dando un paso distinto al que yo daría. Si está dando un paso en falso, ¿reúno las condiciones bíblicas para ayudarlo a corregir su manera de pensar?
Como muestra el artículo, aparte de que quizá sea un asunto que deba atender un anciano, podemos preguntarnos: “¿Qué otro principio hay que tener en cuenta?”. Podemos tomar en cuenta el principio de Gálatas 6:5: “Cada uno llevará su propia carga de responsabilidad”.
En algunos casos, podríamos preguntarnos: “¿Soy yo el cabeza de familia?”. Si hemos visto algo en una hermana o en algún joven, sería conveniente hablar con el cabeza de familia, ya que él es quien tiene la autoridad.
El párrafo dice que, cuando uno se hace estas preguntas y se examina a sí mismo, seguramente se ahorrará preocupaciones innecesarias. Quizás estemos preocupándonos por algo que en realidad no nos corresponde. Cuando tenemos en cuenta estos principios, nos ahorramos, como dice muy bien el párrafo, preocupaciones innecesarias.
Un ejemplo muy bueno y razonable es que, si vamos a un restaurante con un amigo, vamos a dejar que elija lo que le gusta; tampoco queremos que elija lo que nos gusta a nosotros para que él lo coma. De igual manera, vamos a demostrar que respetamos a los demás, dejando que tomen sus propias decisiones personales, sin imponer nuestra opinión.
Algo muy interesante dentro de esta situación es que lo que nuestro amigo decida comer tendrá poco impacto en nuestra vida. En ocasiones, con las decisiones personales ocurre lo mismo.
14. ¿Cómo puede contribuir usted a la unidad de la congregación al tomar decisiones personales? (1 Corintios 8:12, 13).
Podemos contribuir a la unidad de la congregación al tomar decisiones personales esforzándonos por no ofender a los demás. Aunque una decisión pueda estar permitida por la Biblia, debemos preguntarnos si realmente es beneficiosa y si podría afectar la conciencia de algún hermano.
En lugar de insistir en nuestros derechos o preferencias, quizás sea mejor ceder en algunos casos por amor y consideración hacia los demás. Debemos hacer todo lo posible por mantener la paz, tal como aconseja Romanos 12:18: “Si es posible, hasta donde dependa de ustedes, vivan en paz con todos”.
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Aunque tenemos libertad para tomar decisiones personales, siempre debemos pensar en los demás. Como hemos visto en 1 Corintios, el amor nos motiva a evitar hacer algo que pueda ofender o herir a nuestros hermanos.
Otro principio interesante es el de 1 Corintios 10:23, 24. Ahí se nos recuerda que hay muchas cosas que podemos hacer porque están permitidas, pero no siempre son beneficiosas. En el versículo 24 se nos recuerda que lo más importante es buscar el beneficio de los demás.
Si podemos anteponer el beneficio de los demás, siempre será más conveniente, porque fomentará la unidad de la congregación, a menos que exista una razón de peso que nos lleve a tomar otra decisión.
La información que se añade nos lleva al libro “Disfrute de la vida”, en este caso, a la lección 35. Allí hay un pequeño recuadro que explica qué pasos debemos seguir para tomar buenas decisiones. Se muestra brevemente que debemos pedirle ayuda a Jehová, buscar información y pensar en qué efecto tendrá nuestra decisión en otras personas. Esta información nos ayuda a tomar decisiones, sean complicadas o no, de la mejor manera posible.
El párrafo muestra el ejemplo de una hermana a la que le gusta maquillarse, pero que va a una congregación en la que la mayoría de las hermanas no lo hace. Entonces, si ella se ha cambiado de congregación, tendría que adaptarse.
15. ¿Cómo pueden contribuir los ancianos a la unidad de la congregación? (1 Corintios 4:6).
Los ancianos contribuyen a la unidad de la congregación cuando respetan las decisiones personales de los demás y no establecen reglas en asuntos que la Biblia no menciona. En armonía con 1 Corintios 4:6, no van “más allá de las cosas que están escritas”, sino que basan sus consejos en la Palabra de Dios cuando un hermano les pide ayuda.
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Los ancianos pueden contribuir a la unidad de la congregación al no poner reglas sobre asuntos personales y al no ir más allá de las cosas que están escritas en la Biblia.
Un anciano que respeta las decisiones de los demás demuestra ser una persona estable y equilibrada dentro de la congregación. Siempre se someterá a la guía de la organización, nunca se apartará de lo establecido por la Biblia y, lo más importante, nunca impondrá sus propias ideas.
Es verdad que alguna experiencia que podamos haber vivido quizás nos incline a dar algún consejo. Pero eso no va necesariamente en contra de los principios bíblicos. Sin embargo, en lo que se tienen que basar los ancianos es en la Palabra de Dios, en la Biblia.
Como nos enseña este artículo, siempre debemos buscar la unidad y permitir que el espíritu de Jehová fluya en las congregaciones.
16. ¿Cómo demuestra cada anciano que respeta las decisiones que toma el cuerpo de ancianos?
Cada anciano demuestra que respeta las decisiones del cuerpo de ancianos al apoyar la decisión de la mayoría después de que todos han orado por espíritu santo, han analizado cuidadosamente la Biblia y han tomado una decisión en conjunto. Aunque personalmente no coincida con la decisión tomada, debe esforzarse por apoyarla y promover la unidad.
Además, demuestra respeto cuando analiza las instrucciones de la organización con cuidado, sin malinterpretarlas ni sacar frases de contexto para respaldar su propia opinión.
COMENTARIOS ADICIONALES
El párrafo menciona que, para mantener la unidad, si el cuerpo de ancianos ha cumplido con estos requisitos, ha orado para pedir el espíritu santo, ha analizado con atención lo que dice la Biblia y ha tomado una decisión, entonces, aunque quizás un anciano no esté de acuerdo personalmente con lo que se ha decidido, debe apoyar esa decisión por el bien de la unidad.
Comprender la voluntad de Jehová es muy importante. Por eso, los ancianos también intentan evitar sacar de contexto las instrucciones o pautas, quizás para respaldar ideas personales que ellos tengan. Siempre procuran basarse en lo que dicen las pautas y seguir el espíritu que estas indican.
17. ¿Cuáles son los beneficios de respetar las decisiones de los demás?
Respetar las decisiones de los demás nos ayuda a fomentar la paz y la unidad dentro de la congregación. Al reconocer que todos tenemos diferentes gustos, opiniones, antecedentes y personalidades, contribuimos a que la congregación sea un lugar acogedor y agradable.
Además, al esforzarnos por no ofender a los demás y respetar sus decisiones en asuntos personales, evitamos divisiones y ayudamos a que la congregación permanezca unida y feliz, tal como muestran Salmo 133:1 y Mateo 5:9.
En primer lugar, haremos feliz a Jehová. También mantendremos una congregación unida y feliz. Y nosotros mismos seremos felices porque, como dijo Jesús en Mateo 5:9: “Felices los que fomentan la paz, porque serán llamados hijos de Dios”. Así que esto también nos hará felices a nosotros.
Con eso apoyaremos lo que dice Salmo 133:1: “¡Qué bueno y qué gusto da que los hermanos vivan juntos y en unidad!”. Es un gran privilegio formar parte del pueblo de Jehová, y debemos demostrarlo mostrando amor y evitando meternos en asuntos que no nos corresponden. De esa manera honraremos a Jehová y todos disfrutaremos de vivir en su pueblo.
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Como hemos visto en este artículo, todos somos muy diferentes. Tenemos nuestros propios gustos y opiniones. ¡Qué bueno que exista esa diversidad en el pueblo de Jehová!
¿CÓMO NOS AYUDAN ESTOS TEXTOS A RESPETAR LAS OPINIONES Y DECISIONES DE OTROS?
Santiago 4:12
Santiago 4:12 nos ayuda a recordar que no tenemos autoridad para juzgar las decisiones personales de los demás. Jehová es el Legislador y Juez supremo, por lo que solo él tiene el derecho de establecer leyes y normas. Los hermanos tienen que rendir cuentas ante Jehová, no ante nosotros.
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Santiago 4:12 menciona que Jehová es el único Legislador y Juez Supremo, el único que puede fijar leyes y normas. Por eso, no nos corresponde juzgar ni criticar las decisiones que tomen los demás ni basarnos en nuestras opiniones personales. Jehová espera que entre sus siervos haya unidad, no uniformidad.
Gálatas 6:1
Gálatas 6:1 nos ayuda a distinguir entre una decisión personal y un verdadero “paso en falso”. Si un hermano está pasando por alto un mandato bíblico y tenemos la responsabilidad de ayudarlo, debemos hacerlo con espíritu apacible y con el deseo de restaurarlo, no de criticarlo.
Si se trata simplemente de una decisión diferente a la que nosotros habríamos tomado, este principio nos recuerda que debemos respetar su derecho a decidir. En lugar de cuestionar su decisión o tratar de imponer nuestra opinión, demostramos amor y respeto por nuestros hermanos.
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Gálatas 6:1 habla de que, si observamos que alguien va a dar un paso en falso y no se da cuenta de ello, primero debemos asegurarnos de que realmente se trate de un paso en falso y no simplemente de algo que está haciendo o piensa hacer y que va en contra de nuestra manera de pensar. Luego, debemos preguntarnos si tenemos las debidas cualidades espirituales para corregirlo: “¿Soy yo la persona adecuada para ayudarlo o quizás deberían hacerlo los ancianos?”.
1 Corintios 4:6; 8:12, 13
1 Corintios 8:12, 13 nos enseña que podemos contribuir a la unidad de la congregación si nos esforzamos por no ofender a los demás y por tomar en cuenta la conciencia y los sentimientos de nuestros hermanos. Aunque una decisión sea permitida, si pudiera hacer tropezar u ofender a alguien, el amor nos motivará a renunciar a nuestras preferencias.
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1 Corintios 4:6 nos muestra que los ancianos no deben poner reglas en asuntos personales ni ir más allá de las cosas que están escritas en la Biblia. Y, por supuesto, no deben basar sus consejos en su propia experiencia, sino en la Palabra de Dios.
1 Corintios 8:12, 13 nos recuerda que, aunque algunas de nuestras decisiones sean lícitas y no tengan nada de malo, a veces tenemos que ceder y no insistir en nuestros derechos, porque podríamos hacer tropezar a otro hermano. El amor nos llevará a tomar una decisión diferente pensando en el bienestar de los demás.
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