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Estudio De La Atalaya, 19-25 de julio 2021, Sigamos siendo positivos en el ministerio, Respuestas Subrayadas.

1. ¿Qué ejemplo les puso Jesús a sus discípulos, y qué hicieron ellos? (Vea la imagen de la portada).

CUANDO Jesús estuvo en la Tierra, siempre fue positivo en su ministerio, y quiere que sus discípulos tengamos esa misma actitud (Juan 4:35, 36). Mientras Jesús estuvo con sus discípulos, estos predicaron con entusiasmo (Luc. 10:1, 5-11, 17). Pero perdieron el deseo de predicar por un tiempo cuando arrestaron y mataron a su maestro (Juan 16:32). Después de resucitar, Jesús los animó a centrarse en la predicación. Y, cuando ya estaba en el cielo, ellos predicaron con tanto entusiasmo que sus enemigos se quejaron diciendo: “Han llenado Jerusalén con sus enseñanzas” (Hech. 5:28).

2. ¿Cómo ha bendecido Jehová la predicación?

Jesús dirigió la predicación de los cristianos del siglo primero, y con la bendición de Jehová muchas personas aceptaron su mensaje. Por ejemplo, en el Pentecostés del año 33, se bautizaron unas 3.000 (Hech. 2:41). Y el número de discípulos siguió aumentando muchísimo (Hech. 6:7). Ahora bien, Jesús predijo que una mayor cantidad de personas aceptarían las buenas noticias en los últimos días (Juan 14:12; Hech. 1:8).

3, 4. a) ¿Por qué puede ser difícil la predicación en algunos lugares? b) ¿Qué analizaremos en este artículo?

Todos nos esforzamos por ser positivos en el ministerio. En algunos lugares esto es fácil, pues hay muchas personas que quieren estudiar la Biblia. De hecho, ¡hay tantas que los hermanos tienen que hacer listas de espera! Pero, en otras partes del mundo, los publicadores no lo tienen tan fácil, pues encuentran a pocas personas en sus  casas, y las que encuentran puede que tengan poco interés en la Biblia.

Si vivimos en un lugar donde la predicación es difícil, las sugerencias que vamos a ver en este artículo pueden ayudarnos. Analizaremos qué han hecho algunos hermanos para poder hablar con más personas y por qué podemos seguir siendo positivos en el ministerio aunque la gente no responda bien.

SIGAMOS SIENDO POSITIVOS SI NO ENCONTRAMOS A LAS PERSONAS

5. ¿Qué dificultades tienen muchos Testigos?

A muchos Testigos se les hace cada vez más difícil hablar con las personas en sus casas. Algunas viven en zonas donde hay muchos edificios de apartamentos de alta seguridad o urbanizaciones con control de acceso. Puede que haya un portero o un guardia de seguridad que no deje entrar a nadie que no haya sido invitado por uno de los residentes. En otros lugares, los hermanos pueden ir de casa en casa sin mayor problema, pero encuentran a pocas personas. También hay publicadores que predican en zonas rurales o aisladas, donde viven pocas personas. Puede que tengan que viajar grandes distancias para hablar con alguien y, cuando llegan, resulta que no está en la casa. Si nos encontramos en alguna de estas situaciones, ¿Qué podemos hacer para no rendirnos y lograr hablar con más personas?

6. ¿En qué se parece la predicación a la pesca?

Jesús comparó la predicación a la pesca (Mar. 1:17). Un pescador puede estar días sin capturar ni un solo pez, pero no se rinde, se adapta. Cambia las horas, los lugares o los métodos. Nosotros podemos hacer lo mismo en el ministerio. Veamos algunas sugerencias.

ILUSTRACION:

En las zonas en las que nos cueste encontrar a las personas en sus casas, probemos a predicar a diferentes horas, en diferentes lugares o con diferentes métodos. (Vea los párrafos 7 a 10). *

7. ¿Qué puede pasar si predicamos a diferentes horas?

Cambiemos las horas. Hablaremos con más personas si predicamos a las horas en las que es más probable que estén en casa. A fin de cuentas, todo el mundo regresa a su casa tarde o temprano. Muchos hermanos predican por la tarde o al anochecer porque encuentran a más personas. Además, en esos momentos es posible que la gente esté más relajada y tenga más ganas de hablar. O podemos probar a hacer lo mismo que un anciano llamado David. Cuando ya lleva un ratito predicando en un territorio, él y su compañero vuelven a llamar a las puertas en las que no abrió nadie la primera vez. Dice: “Me sorprende la cantidad de personas que están en casa cuando llamamos por segunda vez”. 

ILUSTRACION:

Un matrimonio predicando. En la primera puerta, no encuentran al hombre que vive allí porque está en su trabajo. Más tarde, logran hablar con él volviendo a visitarlo al anochecer.

En las zonas en las que nos cueste encontrar a las personas en sus casas, probemos a predicar a diferentes horas. (Vea los párrafos 7 y 8).

8. ¿Cómo podemos aplicar Eclesiastés 11:6 en el ministerio?

El texto temático de este artículo nos recuerda que no debemos rendirnos (lea Eclesiastés 11:6). David, mencionado en el párrafo anterior, no se dio por vencido. Después de muchos intentos, por fin logró encontrar a alguien en cierta casa. Se trataba de un hombre que estaba interesado en hablar de la Biblia y le dijo: “Hace unos ocho años que vivo aquí, y esta es la primera vez que veo a un testigo de Jehová en mi puerta”. David explica: “He aprendido que, cuando por fin encuentras a las personas en sus casas, muchas de ellas escuchan el mensaje”.

ILUSTRACION:

La misma pareja no encuentra en su casa a una mujer porque está en una cita médica en el hospital. Más tarde, consiguen hablar con ella predicando con los carritos cerca del hospital.

En las zonas en las que nos cueste encontrar a las personas en sus casas, probemos a predicar en diferentes lugares. (Vea el párrafo 9).

9. ¿Qué hacen algunos hermanos para hablar con las personas a las que no encuentran en sus casas?

Cambiemos los lugares. Algunos publicadores han probado a predicar en diferentes lugares para hablar con las personas a las que no encuentran en sus casas. Por ejemplo, en las zonas en las que hay grandes edificios donde no se puede predicar de casa en casa, ha dado buenos resultados predicar por las calles y con los carritos. Gracias a esto, los hermanos pueden hablar cara a cara con personas a las que antes era imposible llegar. Muchos publicadores también han notado que la gente está más dispuesta a hablar o a aceptar publicaciones en los parques, en los mercados y en las zonas de negocios. Floiran, un superintendente de circuito de Bolivia, dice: “Vamos a los mercados y a las tiendas entre la una y las tres de la tarde, cuando los vendedores están menos ocupados. Normalmente tenemos buenas conversaciones e incluso empezamos cursos bíblicos”.

ILUSTRACION:

El mismo matrimonio no logra encontrar en su casa a una mujer porque está en el supermercado. Más tarde, logran hablar con ella por teléfono.

En las zonas en las que nos cueste encontrar a las personas en sus casas, probemos a predicar con diferentes métodos. (Vea el párrafo 10).

10. ¿Qué métodos podemos usar para hablar con todas las personas?

Cambiemos los métodos. Imaginemos que hemos intentado una y otra vez hablar con alguien del territorio. Hemos ido a su casa a diferentes horas, pero no logramos encontrarlo. ¿Qué otros métodos podemos usar? Una hermana llamada Katarína cuenta: “Les escribo cartas a quienes no encuentro en sus casas y les digo lo que les habría dicho en persona”. ¿Qué nos enseña esto? Que debemos probar diferentes métodos con tal de llegar a todas las personas del territorio.

 SIGAMOS SIENDO POSITIVOS SI LAS PERSONAS NO QUIEREN ESCUCHARNOS

11. ¿Por qué no quieren escuchar nuestro mensaje algunas personas?

Algunas personas no quieren escuchar nuestro mensaje. Piensan que no necesitan aprender de Dios ni de la Biblia. Puede que no crean en Dios debido a todo el sufrimiento que hay en el mundo y que rechacen la Biblia porque ven que los líderes religiosos no practican lo que predican. Otros están tan concentrados en su trabajo, en su familia o en sus problemas que no se dan cuenta de que la Biblia sí puede ayudarlos. ¿Cómo podemos mantener una actitud positiva cuando tantas personas no ven la importancia de nuestro mensaje?

12. ¿Cómo podemos aplicar Filipenses 2:4 en el ministerio?

Mostremos interés por la gente. Muchas personas que al principio no querían escuchar nuestro mensaje lo aceptaron más tarde porque vieron que quien les dio testimonio mostró interés sincero en ellas (lea Filipenses 2:4). Por ejemplo, David, mencionado antes, dice: “Si alguien dice que no le interesa, guardamos la Biblia o las publicaciones y tratamos de averiguar por qué piensa así”. Las personas notan cuando alguien se preocupa por ellas. Puede que olviden lo que dijimos, pero seguro que recordarán cómo las hicimos sentir. Incluso si la persona no nos permite hablar, podemos mostrar con nuestra actitud y nuestros gestos que nos interesamos por ella.

13. ¿Cómo podemos hacer que nuestro mensaje les resulte más práctico a las personas?

Una manera de demostrar que nos interesamos por las personas es adaptando nuestro mensaje para que les resulte más práctico y atrayente. Por ejemplo, ¿vemos algo que indique que la persona tiene hijos? Es posible que a los padres les interesen los consejos de la Biblia para criar a los hijos o para tener una familia más feliz. ¿Y si en una puerta vemos que hay varias cerraduras? Podemos hablarle a la persona sobre la delincuencia y la inseguridad que hay en el mundo, y explicarle que esos problemas desaparecerán para siempre. En cualquier caso, cada vez que alguien nos escuche, intentemos que comprenda cómo puede ayudarle la Biblia. Katarína, mencionada en el párrafo 10, dice: “Pienso en cómo me ha ayudado la verdad a mí”. De esa manera, se expresa con convicción, y la gente lo nota.

14. De acuerdo con lo que dice Proverbios 27:17, ¿Cómo nos beneficia predicar acompañados?

Aprovechemos la ayuda de los demás. En el siglo primero, Pablo le enseñó a Timoteo sus métodos de predicación y enseñanza, y lo animó a usar esos métodos para ayudar a otros (1 Cor. 4:17). Igual que Timoteo, podemos aprender mucho de la experiencia de los hermanos de la congregación (lea Proverbios 27:17). Veamos el ejemplo de un hermano llamado Shawn, que por un tiempo fue precursor en una zona rural donde la mayoría de las personas estaban contentas con su religión. ¿Qué lo ayudó a no desanimarse? Cuenta: “Siempre que era posible, iba a predicar acompañado. Aprovechábamos el tiempo que nos llevaba viajar de una casa a otra para hablar de cómo podíamos mejorar nuestra forma de enseñar. Por ejemplo, repasábamos la conversación que habíamos tenido con una persona, y luego comentábamos lo que podríamos decir la próxima vez que alguien dijera lo mismo”.

15. ¿Por qué es tan importante que oremos cuando vamos a predicar?

Pidamos ayuda a Jehová. Cada vez que vayamos a predicar, hagamos una oración para que Jehová nos guíe. Sin la ayuda de su poderoso espíritu santo, no podríamos hacer nada (Sal. 127:1; Luc. 11:13). Cuando le pidamos ayuda a Jehová, seamos específicos. Por ejemplo, pidámosle que nos ayude a encontrar a cualquier persona que tenga la actitud correcta y quiera escuchar. Después, hagamos nuestra parte y prediquemos a todas las personas que podamos.

16. ¿Por qué es tan necesario el estudio personal para tener éxito en el ministerio?

Saquemos tiempo para el estudio personal. La Palabra de Dios dice: “Comprueben por ustedes mismos cuál es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios” (Rom. 12:2). Cuanto más convencidos estamos de la verdad acerca de Dios, con más seguridad hablamos de ella en el ministerio. Katarína dice: “Hace un tiempo, me di cuenta de que necesitaba fortalecer mi fe en algunas enseñanzas básicas de la Biblia. Así que estudié a fondo las pruebas que confirman que hay un Creador, que la Biblia es la Palabra de Dios y que Dios tiene una organización que lo representa hoy día”. Katarína dice que su estudio personal la ayudó a fortalecer su fe y a disfrutar más de la predicación.

POR QUÉ SEGUIMOS SIENDO POSITIVOS EN EL MINISTERIO

17. ¿Por qué mantuvo Jesús una actitud positiva en su ministerio?

Jesús mantuvo una actitud positiva y siguió predicando aunque algunas personas no quisieron escucharlo. ¿Por qué lo hizo? Sabía que la gente necesitaba conocer la verdad y quería ayudar a tantas personas como fuera posible. También sabía que algunas personas que al principio no habían querido escuchar el mensaje del Reino con el tiempo lo aceptarían. Ese fue el caso de su propia familia. Durante los tres años y medio que Jesús estuvo predicando, ninguno de sus hermanos se hizo discípulo suyo (Juan 7:5). Pero, después de su resurrección, se hicieron cristianos (Hech. 1:14).

18. ¿Por qué seguimos predicando?

No sabemos quién acabará aceptando las verdades bíblicas que enseñamos. A algunas personas les toma más tiempo responder de manera positiva. Incluso  quienes no quieren escucharnos se fijan en nuestra buena conducta y en nuestra actitud positiva, y puede que con el tiempo “le den gloria a Dios” (1 Ped. 2:12).

19. Según 1 Corintios 3:6, 7, ¿Qué debemos reconocer?

Aunque nosotros plantamos y regamos, debemos reconocer que es Dios quien “lo hace crecer” (lea 1 Corintios 3:6, 7). Un hermano de Etiopía llamado Getahun dice: “Durante más de 20 años, fui el único Testigo en un territorio donde rara vez se predica. Pero ahora hay 14 publicadores. Ya se han bautizado 13, entre ellos mi esposa y nuestros 3 hijos. A las reuniones asiste un promedio de 32 personas”. Getahun se alegra porque no se cansó de predicar, sino que esperó con paciencia a que Jehová trajera a las personas sinceras a su organización (Juan 6:44).

20. ¿En qué sentido nos parecemos a un equipo de rescatistas?

Para Jehová, la vida de todas las personas es valiosa. Nos da el honor de colaborar con su Hijo en reunir en su pueblo a personas de todas las naciones antes de que llegue el fin de este sistema (Ageo 2:7). Cuando predicamos, somos como los miembros de un equipo de rescate enviados a liberar a un grupo de personas que se han quedado atrapadas en una mina. Aunque solo algunos rescatistas encuentren a gente con vida, el trabajo de todos es importante. Lo mismo sucede en la predicación: no sabemos cuántas personas pueden ser rescatadas todavía del mundo de Satanás, pero Jehová puede usar a cualquiera de nosotros para ayudarlas. Andreas, que vive en Bolivia, dice: “Sé que, cuando alguien conoce la verdad y se bautiza, es gracias al trabajo de muchas personas”. Así que esforcémonos por seguir siendo positivos en el ministerio. Si lo hacemos, Jehová nos bendecirá y la predicación nos dará mucha alegría.

¿QUÉ RESPONDERÍA?

¿Qué podemos hacer para hablar con las personas a las que nos cuesta encontrar en sus casas?

Podemos intentar en otro horario, cambia de lugar, podemos por ejemplo ir a los lugares donde si hay personas, están las personas como los parques, las calles, o podríamos incluso cambiar de método, hacerles cartas diciéndoles lo que les diríamos si habláramos con ella cara a cara, puede tener un muy buen resultado.

¿Cómo podemos ayudar a las personas que al principio parecen no querer escuchar las verdades bíblicas?

Podemos ayudarlas mostrándoles interés. Adaptando nuestro mensaje, hablando de temas que sí pudieran interesarle. Podemos valernos de nuestro compañero para que nos diga como mejorar, podemos orar a Jehová para que nos diga cómo mejorar, podemos orar a Jehová para que nos dé su espíritu santo y debemos además sacar tiempo para nuestro estudio personal pues eso nos permitirá hablar con mas convicción.

¿Por qué seguimos siendo positivos en el ministerio?

Porque no sabemos quién acabará aceptando las verdades Bíblicas que enseñamos. A algunas personas les toma más tiempo responder de manera positiva. Además, recordamos que es Dios quien hace crecer esa semilla. Y por último por que esta es una obra salvavidas Jehová puede usar a cualquiera de nosotros para ayudar a alguien.

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