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TESOROS DE LA BIBLIA, 13-19 de diciembre 2021, “La humildad es mejor que el orgullo” , Discurso Preparado.

“La humildad es mejor que el orgullo” (10 mins.)

¿Alguna vez le ha ocurrido algo que lo haya llenado de orgullo? Bueno, pero creo que la mayoría de nosotros hemos experimentado esa agradable sensación en algún momento. El sentir cierto grado de orgullo no tiene nada de malo. Por ejemplo, ustedes como padres se enteran por las calificaciones de la buena conducta y la aplicación de su hijo en la escuela.

Sus rostros probablemente se van a iluminar de satisfacción. O dentro de la congregación tener un bonito privilegio, un nuevo privilegio para usted, exclusivamente para usted. Eso da satisfacción porque se nota que están observando nuestro progreso espiritual.

Así que el orgullo puede referirse la satisfacción que se siente por algo que se hace o se posee. Pero si no lo sabemos controlar, este puede dar la apariencia de considerarnos superior por nuestra capacidad. Así que puede salirse de nuestras manos. Y si eso sucede, puede convertirse en una de las expresiones más detestables del orgullo, la altivez o la altanería.

!Qué distinta es la persona humilde¡ La persona humilde siempre reconoce que hay alguien que lo supere en algún aspecto y qué trata de mantener la paz con los demás, no por dar la apariencia de ser un tonto sino más bien por llevar una buena amistad y tranquilidad con otros. Precisamente de esto vamos a hablar en Tesoros de la Biblia con el tema: «la humildad es mejor que el orgullo».

Veamos los beneficios y para esto usemos el ejemplo de Gedeón. Ya hemos visto en la semana pasada sobre como este hombre, al principio temeroso, luego con ayuda de Jehová, cobro valor y tuvo una batalla impresionante solo con 300 hombres dirigidos apoyados por Jehová.

Pero después de estar hermosa estrategia y victoria vinieron problemas para el, aparentemente en vez de elogiarlo por la buena labor, por ser un juez dirigido por Jehová. Sin embargo, vienen problemas.

VAMOS A LEER: Jueces 8:1-3. 

Entonces los hombres de Efraín le preguntaron a Gedeón: “¿Qué nos hiciste? ¿Por qué no nos avisaste cuando fuiste a luchar contra Madián?”. Y se lo reprocharon violentamente. 2  Pero él les contestó: “¿Y qué hice yo en comparación con lo que han hecho ustedes? ¿No es mejor lo que sobra de la cosecha de Efraínc que toda la vendimia de Abí-Ézer? 3  Dios entregó a Oreb y a Zeeb, los príncipes de Madián, en sus manos. ¿Qué he hecho yo en comparación con ustedes?”. Cuando les habló así, ellos se calmaron.

¡Qué palabras tan bien escogidas y tranquilizadoras uso Gedeón con estos de la tribu de Efraín! ¿Por qué lo hizo? Porque quería evitarlo lo que podría ser una desastrosa guerra entre las tribus. Es posible que Efraín tuviera un problema de engreimiento y orgullo, pero eso no impidió que Gedeón se esforzará por hacer las paces con ellos.

Y es que Gedeón era un hombre que no buscaba gloria para sí mismo, sino siempre la dirigía hacia Jehová. Veamos ahora la propuesta que le hacen a Gedeón después de ver que era una persona que seguía una estrategia militar, aunque se sabía que era el respaldo de Jehová. 

VAMOS A LEER: Jueces 8:22-23. 

Más tarde, los hombres de Israel le dijeron a Gedeón: “Gobiérnanos tú, y también tu hijo y tu nieto, porque nos has rescatado de las manos de Madián”. 23  Pero Gedeón les dijo: “No seré yo el que los gobierne ni tampoco mi hijo. Jehová es el que los gobernará”.

La semana anterior que estuvimos revisando el libro de los Jueces, vimos sobre como Gedeón fue abordado por un ángel. Le hablo de una manera agradable que podía el ponerse con un orgullo muy, muy alto. Sin embargo, él reconoció que tenía antecedentes humildes y aunque acepto la asignación de Jehová, también se aseguro de entender todo lo que se esperaba de parte de él. 

Fue muy valiente, pero también fue prudente porque estaba pidiéndole a Jehová algunas señales para hacer las cosas bien. Luego de esto, no se aprovecho de la asignación para destacar sobre los demás la propuesta que le hicieron aquí en Jueces 8:22,23 era de ser un gobernante, el cabeza de la Gobernación, que vendría por años o quién sabe, siglos, porque lo que le proponían era que toda su descendencia, tal como Gedeón era, posiblemente serían buenos gobernantes. Pero las palabras que les dijo es «Jehová es el que los gobernará». Toda la honra se la dio a Dios .

Cuando nosotros también desempeñamos una linda función dentro de la congregación, ¿Cómo actuamos? ¿Cómo respondemos? Por ejemplo, si dio un buen discurso, una buena presentación, tiene estudiantes que van progresando y a usted lo alaban por eso. Decirle: «hermano, que buen discurso, usted es el mejor discursante de la congregación» ¿Qué hacemos? ¿Nos sentimos orgullosos?. No es malo porque hemos hecho una buena labor. 

Pero por qué no decir: «Con la ayuda de Jehová todos podemos hacer algo bien hecho en la congregación». Siempre procuremos dirigir la alabanza a Jehová. Él es el que nos prepara. No podemos ser buenos discursantes, ni buenos predicadores, ni nada por el estilo. Si no hubiera sido por la ayuda de Jehová y la capacitación que hemos recibido la congregación.

Qué distintos somos orgullosos. Por ejemplo, el relato bíblico de Jueces 9 se habla de Abimelec. Él no solo hizo daño a otros. También se hizo daño a sí mismo. Parece que su ascendencia y le hacía sentirse orgulloso.

VAMOS A LEER: Jueces 9:1,2. 

Con el tiempo, Abimélec hijo de Jerubaal fue a Siquem, a los hermanos de su madre, y empezó a hablarles a ellos y a toda la familia de la casa del padre de su madre, diciendo: 2  “Hablen, por favor, a oídos de todos los terratenientes de Siquem: ‘¿Qué es mejor para ustedes, que setenta hombres, todos los hijos de Jerubaal, gobiernen sobre ustedes, o que un solo hombre gobierne sobre ustedes? Y tienen que recordar que yo soy hueso de ustedes y carne de ustedes’”.

¡Qué manera orgullosa de hablar! Sin duda el se estaba haciendo daño. El registro bíblico indica que más adelante el mató a los 70 hijos de Jerubaal, es decir, a sus medios hermanos para gobernar. Y lo consiguió por 3 años. Sin embargo, luego tuvo una muerte muy penosa.

Cuando nosotros hablamos de una manera melosa, de una manera como para tratar de ir consiguiendo ciertas responsabilidades, ya sea en el trabajo, en la familia o en la congregación, nos estamos haciendo daño. Tarde o temprano fracasaremos por ser orgullosos. No es malo sentir orgullo de ciertas cosas o actividades que logramos.

Pero cuando esté es compensado con la humildad y no solamente de apariencia, sino real humildad. Esa persona es apreciada. Jehová utiliza a las personas humildes. Nos encanta estar con los humildes. Nos alegra el poder atraer a otros si somos humildes y por sobre todas las cosas llegamos a tener la amistad de Jehová, que aunque no lo parezca, él también es humilde. 

Puesto que el rey David dijo en una ocasión «Tu humildad me hace grande». Jehová también es una persona que aprecia a los que sabemos reconocer nuestra posición y no se utiliza en el momento que sea conveniente dentro de su organización.

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