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TESOROS DE LA BIBLIA 14 al 20 de junio: “Enseñen a sus hijos a amar a Jehová” , Discurso.

“Enseñen a sus hijos a amar a Jehová” (10 mins.)

La crianza de un hijo es uno de los mayores desafíos a los que podrá enfrentar un matrimonio cristiano, y más en el sistema actual de cosas.

Son muchas las preocupaciones que surgen alrededor de la decisión de tener hijos, también son muchas las bendiciones. Muchas de estas preocupaciones escapan de nuestro control, como las enfermedades. Y en otras tantas los padres tienen un papel fundamental.

Hay un dicho muy común y cierto: “Los hijos son un espejo de sus padres”. Y este se combina con lo que se suele decir de: “los niños son como libros en blanco”.

¿Qué cosas escribirán nuestros hijos en su libro en blanco? Porque según lo que escriban en él, vivirán el resto de su vida con este libro. 

Aún así, hay muchas cosas que escapan de nuestro control sobre lo que pueden escribir en este libro, y al final, son ellos quienes lo escriben. Los padres no pueden forzarlo a hacer las cosas que ellos hacen.

Estas frases que escriben en su libro y escapan a nuestro control son por ejemplo: el ambiente social y cultural en el que se desarrollan (muchas veces los profesores conocen mejor a nuestros hijos que nosotros mismos, pueden pasar más tiempo con ellos que con un padre o madre que trabaja).

Otro aspecto que escapa de nuestro control son las amistades que pueden tener dentro de estos colegios o incluso en su vida que desconocemos. No tiene porqué ser totalmente malas, pero tampoco comparten las altas normas divinas que nosotros le enseñamos, y ya sabemos cuál es la moralidad de este sistema, incluso en los más pequeños.

Hemos dicho que los hijos son espejos de sus padres. Un padre no cristiano tiene un moralidad muy diferente a uno cristiano. Y al final, su hijo imita su comportamiento, hijo que comparte mucho tiempo con el nuestro en la escuela.

Hace no mucho, en una Atalaya hemos estudiado a combatir el mal con bien. Porque el bien es más poderoso que el mal. Así tenemos que ver la lucha constante de nuestros hijos, recibirán muchas influencias negativas del mundo por mucho que nos esforcemos en combatirlas, más que eso, la mejor forma de hacerlo es con bien, es con la Palabra de Dios.




VAMOS A LEER:  DEUTERONOMIO 6:5

“Ama a Jehová tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.”

Nuestros hijos aún no conocen a Jehová, pero nosotros sí. Ese texto va dirigido al espejo, a sus padres. La Biblia es muy clara. Aunque no podemos obligar a nuestros hijos a servir a Dios o a que se bauticen y dediquen su vida. De hecho, no podemos obligarlos a nada cuando sean mayores de edad. Si podemos poner nuestro ejemplo, si podemos inculcar en su corazón desde pequeñitos nuestro amor por Dios.

Sí así lo hacemos, un buen hijo instruido en la verdad cristiana podrá imitar a su padre, no al amor que siente su padre con Jehová. Sino que será él mismo quién desarrolle su propio amor por Dios y su relación con él.

Pero claro, para ello tenemos que poner primero el ejemplo. Los padres tienen que ser estudiantes concienzudos de la Palabra de Dios, leerla con regularidad y meditar en ella. Todo lo que hacemos, lo está viendo nuestros hijos, está viendo el amor que tenemos por Dios.

No solamente eso, sino que al estudiar la Biblia con nuestros hijos hará que a medida que crezca el mismo vaya comprobando en su largo camino que lo que sus padres le están enseñando que lo dice Dios es realmente cierto, y le beneficia en todo lo que hace.

Si un padre no ama profundamente a Dios, no tiene una relación muy estrecha con él, no puede exigir que su hijo sí la tenga. 

Esto ocurre en temas profundos hasta las más mínimas acciones cotidianas. Todo cuenta, y aunque nosotros no lo percibamos, el cerebro de nuestros hijos sí lo está haciendo. Vamos a poner dos ejemplos muy sutiles de esta circunstancia.

El primero. Puede que nuestros hijos lleguen de la escuela con nuevas expresiones que nos asombran. E inmediatamente les decimos: “eso no se dice”. Y resulta, que en cierta situación o contexto, nos escuchar decir lo mismo. ¿Qué lección está aprendiendo nuestro hijo?

El segundo. Ha sido un día duro en el trabajo y llegamos agotados, justo hoy es el día de adoración en familia. Y ahora decimos: “lo dejamos para mañana que estoy muy cansado”. ¿Qué le estamos enseñando a nuestro hijo?. Llegará el momento en el que podrá decir que él no puede cierto día porque tiene que estudiar, el mismo padre le dirá que Jehová es más importante pero… ¿qué diferencia hay para el hijo entre una situación y otra?

Parecen cosas muy sutiles, ¿pero recordamos lo que dijimos al principio? Un libro en blanco en el que no solo escriben lo que les decimos nosotros, sino lo que oyen cuando no están con nosotros.

VAMOS A LEER:  DEUTERONOMIO 6:6

“Estas palabras que te estoy mandando hoy tienen que estar en tu corazón”

Si lo que les enseñamos no está en nuestro corazón, no estarán en el de ellos. Si nosotros podemos poner excusas, nuestros hijos también lo harán. Y le estaremos dando la razón a lo que el mundo les está enseñando.

Nuestros hijos ven lo que es realmente importante para nosotros. Y como amor de hijo a su padre, querrán que sus padres se sientan orgullosos de sus hijos. Si nos ve estudiar la Biblia con regularidad, frecuencia y no nos perdemos ningún estudio, reunión y predicación. Posiblemente los hijos querrán hacer lo mismo.

Si ven que llegamos siempre tarde de trabajar y aplazamos todo lo demás. ¿Cómo imitarán los hijos el ejemplo de su padre para hacerlo sentir “orgulloso” según lo que está viendo?

Los sueños, ideales, valores e intereses de los padres tienen que estar relacionados con el Reino de Dios. Solo así los padres lucharan con bien el mal que puede arraigar el mundo en el corazón y mente de sus hijos. Han de ver que nuestro servicio a Dios es prioritario y todo lo demás es menos importante y pasajero.

¿Y cómo se logra esto? 

VAMOS A LEER:  DEUTERONOMIO 6:7

“y tienes que inculcarlas en tus hijos y hablar de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes”.

Los padres tienen que tratar asuntos espirituales con sus hijos, tienen que tratar todo tipo de asuntos para que estén preparados y tengan argumentos bíblicos para combatir el mal de este sistema. Deben aprovechar todo tipo de situación para hablar de Dios, siendo también comprensivos y flexibles, no agobiando a sus hijos.

Una cosa es aprovechar oportunidades para hablar temas sobre Dios o lo que Él dice sobre un determinado asunto, y otra cosa es echarles la bronca, reprenderlos, atosigarlos o sermonearlos. La comunicación con sus hijos siempre tiene que ser abierta en diálogo edificante y constructivo.

Son muchos temas de los que hablar a un hijo, y es mucha la curiosidad que tienen. Les gusta rellenar ese libro en blanco y por eso se pasan constantemente cuando son más pequeños haciendo preguntas, desean conocer cosas. Hay una gran variedad de temas como la creación animal de Jehová, la belleza del planeta, la diversidad de culturas y costumbres de las personas, etc.

Una multitud de temas que irán cambiando a medida que vayan creciendo nuestros hijos, y llegará un punto en el que muchos de estos temas serán controvertidos y puede que queramos evitarlos.

Un ejemplo muy común son los llamados temas tabú. Hablar sobre sexo con nuestros hijos puede ser muy incómodo y puede que habrán padres que incluso nunca aborden este tema con sus hijos. ¿Es esto positivo? ¿Qué dice la Biblia de esto? Hay que tener una cosa clara, los hijos son curiosos… si los padres no rellenan esa curiosidad con lo que dice la Biblia, lo harán otros que no creen en Dios.

Y si otros lo hacen primero, estarán infectando a nuestros hijos con un mal pensamiento. Si sus padres abordan este tema, por muy incómodo que pueda ser, con la postura bíblica. Nuestros hijos tendrán un argumento sólido bíblico para combatir este mal pensamiento con bien. 

Si un padre o madre no aborda un tema por ser incómodo… podemos estar seguro que el mundo lo hará, y lo hará a su manera. Al ser la única respuesta que tienen nuestros hijos, la darán por buena porque sus padres no les han instruido en lo que dice Dios sobre este asunto. Y cuando sus padres se den cuenta, ya puede ser demasiado tarde.

No dejemos vacíos en la mente de nuestros hijos para que sean otras personas quienes lo llenen. La Biblia no lo hace, ¿qué hace la Biblia? Darnos las respuestas a preguntas fundamentales que nadie conoce. Al igual, demos a nuestros hijos las respuestas que necesitan para combatir con los pensamientos inmorales de este sistema.

Un buen matrimonio cristiano de padres que ama realmente a Jehová y que ha instruido a su hijo en todo tipo de temas y asuntos sobre lo que dice la verdad de Dios podrá confiar en él. Y esto es una parte importante en la crianza de nuestros hijos.

Jehová instruyó a su hijo Jesús, lo protegió y lo cuidó. Pero tampoco estuvo siempre encima de él, no lo protegió de todo. Sino que dejó que fuera él mismo quién se enfrentara a ciertas situaciones. Jehová tenía plena confianza en su hijo Jesús y él se lo demostró siendo un ejemplo.

Un buen padre y madre, instruye en la verdad a su hijo y lo protege cuando debe protegerlo, y confía en él cuando tiene que hacerlo. Un padre no puede tomar todas las decisiones por su hijo, de hecho, no debe hacerlo, sobre todo cuando ya es adolescente.

Un padre, que ha instruido bien a su hijo, confía en el amor que su hijo ha ido construyendo alrededor de Jehová, para que él mismo tome sus propias decisiones y se enfrente a ciertas situaciones.

Esto solo será posible si hemos sido ejemplo de este amor hacia Jehová y se han inculcado en su corazón los principios de la adoración pura familiar. Es muy importante, instruir en todo momento a nuestros hijos bajo una fuerte y sólida base bíblica.

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