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TESOROS DE LA BIBLIA 28 de junio al 4 de julio 2021: “¿Qué te está pidiendo Jehová tu Dios?” , Discurso.

“¿Qué te está pidiendo Jehová tu Dios?” (10 mins.)

¿Qué ocurre cuando sentimos amor verdadero por el que será nuestro futuro cónyuge? Una de las muchas cosas es que le pasamos ciertos aspectos porque lo amamos de verdad. Sabemos que ambos somos imperfectos y cometeremos errores al igual que diremos cosas en determinados momentos que no nos caiga bien o malinterpretemos.

Aún así, lo olvidamos y perdonamos porque nuestro amor es más fuerte. Las cosas están para hablarlas y cambiar lo que no nos gusta. Todo esto es posible porque nuestro amor por esa persona es mucho más fuerte a estos pequeños errores e imperfecciones humanas.

Por Dios también sentimos amor, y en este caso es aún más diferente porque Jehová es perfecto, porque todo lo que nos dice es para nuestro bien en su inmensa sabiduría y nunca supone una carga para nosotros hacer lo que Él nos dice. Por amor, nos mantenemos cerca de Él y hacemos tal como nos dice la Biblia.

En este sentido, Dios nunca nos fallará ni cometerá errores… porque a diferencia de nuestro cónyuge que si es imperfecto, Jehová no lo es. Con más razón, nos cuesta menos estrechar una relación íntima con él, porque todo lo que nos dice es para protegernos, para cuidarnos y para fortalecernos. No quiere ver que suframos, sino que nos vaya bien.




Tal como hablamos las cosas con nuestra pareja, con nuestro esposo o esposa, debemos reflexionar y meditar en lo que nos dice la Biblia para saber exactamente lo que nos pide Jehová en cada momento de nuestras vidas. ¿Qué nos está pidiendo Jehová que hagamos? ¿Cómo quiere que sea nuestra relación con Él?

A diferencia de una relación humana, es en este caso Jehová quién olvida y perdona nuestros errores. Porque también nos ama, y quiere que nosotros hagamos lo mismo de profundo y sincero corazón. Así lo leemos en Deuteronomio 10:12.

Deuteronomio 10:12

“Ahora, oh, Israel, ¿Qué te está pidiendo Jehová tu Dios? Solo te pide que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, que lo ames, que sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma”

El amor por Dios, es lo más importante que debemos cultivar en nuestra vida, en nuestro camino hacia su Reino. Este profundo amor nos obliga a sentir un profundo respeto por nuestro Padre celestial y obedecerle en todos los momentos de nuestras vidas. A seguir sus caminos y obedecerle porque no queremos hacer nada con lo que se sienta mal con nosotros.

Queremos que todas las acciones, comportamiento y decisiones de nuestra vida estén avaladas por Él, no queremos hacer nada para manchar su santo nombre ni darle un motivo para que se sienta desilusionado con nosotros.

Es por ello, por este profundo amor, por este profundo respeto que tememos de Dios en este sentido. Porque sabemos que somos imperfectos y podemos cometer errores que nos lleven a pecar gravemente con Él y esto es lo último que queremos hacer en nuestras vidas. Esto genera en nosotros un profundo temor por Jehová que nos insta, anima y da fuerzas para mantenernos obedientes en todos los ámbitos de nuestra vida cristiana.

Vemos que Jehová no nos pide nada imposible de lograr, solo nos pide nuestro amor, que lo amemos tal como Él nos ama a nosotros. Amamos a nuestro cónyuge imperfecto y damos la vida por él o ella. Más razón hemos de amar con más intensidad y fuerza a nuestro Padre celestial perfecto que siempre está velando por nuestro bienestar y nos otorga todas las bendiciones que tenemos en la vida.

Moisés lo dijo de forma muy clara, Jehová quiere que “lo amemos y le sirvamos con todo el corazón y con toda el alma”. Este amor se lo demostramos de muchas formas, una de ellas es obedeciéndole y obrando según su Palabra la Biblia en todo ámbito y momento de nuestras vidas.

Y como hemos dicho, estos mandamientos o normas que nos da la Biblia no son imperfectas o equívocas. Son perfectas, en su inmensa sabiduría, una que nadie puede igualar ni hará jamás. La sabiduría de nuestro Creador que nos ha dejado estas disposiciones judiciales, mandatos y normas para nosotros, para nuestro bienestar, para que nos vaya bien.

No son injustas, son muy justas, proviene de la justicia suprema de Jehová. Y para nada son limitantes, nos permiten divertirnos de forma sana. Cada norma bíblica está ideada para nuestra vida, para que nos vaya bien, para que no tengamos tantos problemas como vemos hoy día.

Deuteronomio 10:13

“y que obedezcas los mandamientos y estatutos de Jehová que te estoy mandando hoy por tu bien”

Lo que te estoy mandando hoy fue escrito hace miles de años y nos lo sigue mandando hoy día porque sigue siendo útil, no ha cambiado, porque la sabiduría de Dios no cambia es infinita. Las leyes terrenales de este sistema, de estos gobiernos cambian, y lo hacen cada pocos años. A veces se cree que para mejor y otras para peor.

La Ley de Dios se mantiene por los años y sigue siendo todo para nuestro bien, sin intereses ocultos. Así lo podemos ver en la imagen con el problema de la bebida y del tabaco de esta persona. ¿Cuántas personas tienen un problema así? Muchas. ¿Cuántas han buscado ayuda para dejar ese hábito? Muchas. ¿Cuántas lo han logrado? No todas. ¿Han buscado ayuda? Sí. ¿Pero dónde se encuentra y se ha encontrado siempre la mejor ayuda para este problema y muchos otros? Exacto, en la Biblia.

Un cristiano, como sabemos, no recurrimos a otro tipo de ayuda sino a la Biblia. Jehová ya sabía que estas situaciones ocurrirían y nos dice cómo evitarlas. Esta persona de la ilustración ha visto como la Biblia le ha cambiado la vida, como lleva una vida más saludable, feliz y sin tantos problemas, tanto de salud como económicos.

Este es solo un ejemplo, y han sido muchas personas con este mismo problema que la Biblia las ha ayudado a salir de ese hoyo. Incluso muchos hermanos nuestros actuales han tenido que hacer estos cambios, otros parecidos y otros aún peores. Y todo gracias a la guía de Jehová, porque todo lo que nos manda es para nuestro bien.

¿Qué ocurre con los que hemos nacido en la verdad y no hemos tenido que enfrentarnos a cambiar estos hábitos nocivos? La Biblia también nos ayuda mucho, por ejemplo, a no sentir curiosidad por estos vicios mundanos y a mantenernos alejados de estas prácticas. La Biblia nos enseña que es mejor prevenir que curar. Todo lo que Jehová nos dice, independientemente de cuál sea nuestra situación, siempre será y es lo mejor para nosotros y para mantenernos cerca de Él.

Vivir de acuerdo a los justas y sabias normas y leyes de Dios nos evitará muchos problemas, decepciones y tendremos vidas más sanas y felices, a parte de merecedores de las grandes promesas que nos hace bajo su Reinado y de las profecías que se cumplirán en un tiempo cercano.

Además, este esfuerzo que hacemos por estar siempre cerca de Él y ponerlo en primer lugar ante las tentaciones, pruebas y normas o costumbres de este sistema, es mutuo. No se trata de una relación unilateral o de un amor no correspondido que quizás nos ha pasado alguna vez. Jehová quiere que nos acerquemos a Él, quiere que le sirvamos, quiere amarnos como hacemos nosotros. Él quiere mostrarnos todo su amor como leemos en Deuteronomio 10:15:

Deuteronomio 10:15

“Pero Jehová se acercó solamente a tus antepasados y les demostró su amor, y de todos los pueblos te escogió a ti, su descendencia, como puedes ver hoy”

Es una gran emoción que el Creador de todas las cosas quiera que estemos a su lado, quiere amarnos y escogernos a nosotros como su pueblo. Qué gran satisfacción sentimos al saber que nunca nos abandonará, que depende de nosotros y de lo que hagamos para acercarnos a Él, que siempre nos recibirá con las manos abiertas y nos mostrará su amor siempre que le obedezcamos, lo que a su vez, repercute en nuestro bienestar, seguridad y protección.

Jehová no obliga a nadie a obedecerle. Al contrario, Él hace como este cónyuge que nos ama tanto y perdona y olvida nuestros errores, que aunque seamos esclavos del pecado como dice Romanos 6:17, nos da la oportunidad de ser obedientes de corazón para que podamos acercarnos a Él y formar parte de su pueblo. Cuando así lo hacemos, cuando decidimos dedicar nuestra vida a Jehová, obtenemos, como sabemos, la mejor vida posible.

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