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TESOROS DE LA BIBLIA,  05 al 11 de julio 2021: “¿Cómo quiere Jehová que lo adoremos?” , Discurso.

“¿Cómo quiere Jehová que lo adoremos?” (10 mins.)

Jehová exige devoción exclusiva de los que forman y quieren formar parte de su pueblo. Los siervos de Dios dejan atrás sus vidas para vestirse de la nueva personalidad cristiana y dedicarse a Dios. Esto implica que siempre ocupará el primer lugar, no hay nada más importante y se han tenido que hacer cambios profundos para que Jehová esté en nuestro corazón, en nuestra mente y en nuestra alma.

Las prioridades de este sistema son materiales y pasajeras. Las prioridades de un siervo de Dios son eternas y generan verdadera felicidad. No obstante, seguimos viviendo en este sistema material dominado por Satanás y es normal que aunque tengamos prioridades diferentes a las demás personas, compartimos muchos de los mismos problemas.

Pero un cristiano fiel y leal a Jehová confía en él para estos problemas y arroja su carga sobre él, no deja que estos problemas dominen su vida. Lo único que domina nuestras vidas es nuestro servicio sagrado, puro y leal a Jehová. Todo lo demás, como dice la Biblia, será añadido. Los problemas no controlan nuestra vida porque dejamos que la Biblia nos guíe en ellos.

Un ejemplo de un problema de este sistema es el dinero, y la solución que encuentran muchas personas es trabajar y trabajar más horas, descuidando lo que realmente es importante, como su familia. Un cristiano sabe que esto no es un problema ni debe dominar sus vidas, hay muchas soluciones que nos da la Biblia a este problema y muchos otros. Una vida modesta eleva mucho nuestra felicidad, porque el dinero no es relevante, lo primordial en esa vida son las cosas que realmente dan vida.

Así es como un cristiano convive en este sistema, no haciendo caso a lo que el mundo dice que se debe tener, hacer o lograr. Sino lo que dice la Biblia, obedecemos a Jehová y su Palabra tal como Dios nos mandó, tal como les mandó a los israelitas. Conocemos sus mandamientos, y tenemos el mal ejemplo de los israelitas para que a nosotros no nos pase lo mismo.

Lo que Jehová nos pide es siempre para nuestro bienestar, nuestra felicidad y para que podamos disfrutar de un futuro mejor, un futuro que realmente sea vida.




Deuteronomio 11:13

“Y, si ustedes obedecen sin falta los mandamientos que les estoy mandando hoy, aman a Jehová su Dios y le sirven con todo corazón y con toda su alma”.

Si así lo hacemos tal como acabamos de leer, los versículos posteriores dice lo que los israelitas recibirían. Lluvias sin falta para la tierra a su debido tiempo, cereales, vino nuevo, aceite, vegetación para los animales, abundancia de alimento… y muchas y muchas más bendiciones. Lo tendrían todo, no tendrían que preocuparse de nada, solo confiar en que Jehová proveería todo lo que les prometió.

¿Y a cambio qué les pidió? Solamente su obediencia. Tal como un padre espera de su hijo querido. Porque sabe que así estará seguro, protegido y será feliz, no se meterá en problemas.

El que Jehová se preocupe por cada uno de nosotros, que cada uno de sus mandamientos sea para nuestro bien, son algunas de las razones por la que nos cuesta tan poco obedecer lo que nos dice. Porque le amamos, le tememos, y lo último que queremos hacer es fallarle o que se sienta mal con nuestras acciones y actos.

¿Cómo logra un cristiano que Jehová se sienta orgulloso de nuestra obediencia? Sabemos que somos imperfectos, sabemos que hacemos muchas cosas mal todos los días, y también sabemos que nos esforzarnos por ser mejores personas, mejores cristianos cada día. Jehová ve el esfuerzo que hacemos por obedecerlo, que sus mandamientos guíen nuestra vida y conducta.

Este esfuerzo se ve reflejado en nuestro servicio diario a Jehová porque lo hacemos de toda alma. Y no solamente de toda alma, sino de todo corazón y también mente. Estos conceptos se repiten en versículos bíblicos y Jesús también utilizó la palabra mente.

Cuando nos referimos al alma, esto significa que todo nuestro cuerpo obedece a ese mandato o a lo que estemos haciendo. Por tanto, cuando decimos que debemos servir de toda alma a Jehová, es que todo nuestro ser, toda nuestra persona se concentra en obedecer y hacer las cosas según él quiere.

No obstante, este concepto de alma se apoya y complementa con otros, como corazón y mente. Y esto es muy importante porque refleja la importancia que tiene la obediencia que debemos demostrar.

El ejemplo que nos pone el esclavo fiel y prudente es el de un esclavo, éste atiende sus obligaciones con toda su alma, con todo su cuerpo, sus capacidades, etc. Pero esto no significa que quiera hacerlo de corazón, que si él pudiera estaría en otro lugar.

De igual forma, nuestra obediencia y servicio sagrado a Jehová ha de ser de toda alma, pero también de todo corazón y mente; hemos de hacerlo con plena motivación y convicción y con el deseo de agradarle.

Jehová exigió que se destruyera todo lo que tenía que ver con la religión falsa. Si nosotros obedecemos de toda alma, corazón y mente también lo haremos. Y esto implica que aunque nosotros como cristianos no tenemos nada de esto, nos alejaremos de todo aquello o persona que pueda suponer una piedra de tropiezo en este aspecto.

Porque lo hacemos de todo corazón, somos conscientes de la importancia de los mandatos de Jehová y no dejamos ningún cabo suelto que pueda estar contaminando nuestra personalidad cristiana.

Deuteronomio 12:2,3

“Deben destruir por completo todos los lugares donde las naciones que ustedes conquistarán hayan servido a sus dioses, sea que estén sobre montañas altas, sobre colinas o debajo de cualquier árbol frondoso.  Deben destruir sus altares, destrozar sus columnas sagradas, quemar sus postes sagrados en el fuego y derribar las imágenes esculpidas de sus dioses, borrando así sus nombres de ese lugar”.

La orden era muy clara, no queda ningún tipo de duda de la devoción exclusiva que quiere Jehová. Aunque esos postes o elementos no se usarán más para esas prácticas, debían destruir y quemar todo lo que tuviera alguna relación o fuera usado en algún momento del tiempo para ello.

Nosotros hemos de reflexionar en todo lo que hacemos en nuestra vida en todo momento, y ver si existe algo, un mínimo atisbo que pueda hacer que pongamos en primer lugar de nuestras vidas sentimientos o deseos materiales antes que Jehová. Y en caso de que lo haya, quemarlo inmediatamente.

Jehová quiere que solo le adoremos a él, y de la forma que nos pide. Él solo mandó a Israel tener un único altar donde adorarle, a diferencia de los muchos que tenían estas religiones falsas y sus múltiples formas. Nuestro servicio a Jehová es muy claro, sabemos cómo y dónde ejercerlo y lo que debemos dar de nosotros mismos.

Hemos de recordar, que hoy día hay muchas formas de idolatría… no hace falta que sea una imagen o una figura tallada. Cualquier cosa que nos quite tiempo de nuestro servicio a Dios, cualquier cosa que deseemos hacer más que nuestro servicio a Jehová, cualquier cosa que ocupe el primer lugar en nuestras vidas estaría desplazando a Dios y nuestra adoración estaría en peligro.

Para evitar que esto pase, no debemos ser como un esclavo. Debemos dedicar nuestras vidas en toda alma, corazón y mente a Jehová, tenemos que rechazar todo lo que tenga que ver con la religión falsa y todo lo que suponga que nos alejemos de Dios.

De esta forma, estaremos sanos espiritualmente sirviendo a Dios juntos como un pueblo unido tal como hacemos todos los días de nuestra vida en la compañía de nuestros hermanos y familia.

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