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TESOROS DE LA BIBLIA, 6-12 de septiembre: “Refugiémonos en los ‘brazos eternos’ de Jehová” , Discurso.

“Refugiémonos en los ‘brazos eternos’ de Jehová” (10 mins.)

Imaginemos esta escena: La mamá o el papá salen con el niño a un parque a divertirse un momento. Mientras están ahí nota el papá o la mamá, cualquiera de los dos, que el niño tiene un peligro inminente y que no se ha dado cuenta. ¿Qué hacen esos padres?

Inmediatamente salen corriendo al tratar de proteger al niño, aunque él no se haya dado cuenta. Los padres son muy cuidadosos en todo lo que rodea al hijo. Algo así es Jehová con su pueblo. Por eso, en esta parte Tesoros de la Biblia, bajo el título: «Refugiamos en los brazos eternos de Jehová».

Veremos como él, a través de los siglos ha demostrado que él esta pendiente de cuidar que sus siervos en conjunto no sufran daño. Por supuesto, también hay algunas situaciones o requisitos que se piden para uno estar protegido en dichos brazos.

Pensando en la época de Israel, Jehová deseaba siempre protegerlos como un padre corría de donde sea para ayudar a su pueblo, para cuidarlos, para protegerlos, para envolverlos en sus brazos, para que nada le suceda. 

VAMOS A LEER: Deuteronomio 33:26

No hay nadie como el Dios verdadero de Jesurún, que cabalga atravesando el cielo para ayudarte y que cabalga sobre las nubes en su majestad.

Un término que resalta aquí, que llama la atención es Jesurún. Según el libro Perspicacia es un titulo que se le daba a Israel y que significaba «amado». Ese título se vuelve a repetir en Isaías 44:2. El punto que aquí menciona es que Jehová amaba a su pueblo y como decía el texto bíblico, podía atravesar el cielo para ayudarlo.

¿Pero qué exigía Jehová? Que su pueblo sean rectos, que se comporten de la manera apropiada. Como la escena de un niño. Si un padre corre a proteger a su hijo, pero este se aleja del padre, no permite que lo proteja sin saber lo que sucede, pues el niño va a sufrir consecuencias.

Hoy nosotros, si queremos tener la protección de Jehová, también debemos reunir los requisitos de acercarnos a él, buscar su protección de tantas cosas malas que hoy nos rodean, y como nosotros no percibimos a Jehová físicamente debido a que es un espíritu.

Sin embargo, él esta dispuesto a protegernos no solamente él, sino usar todo lo que él ha creado para dar esa protección si él lo cree conveniente. Pero él exige, pide que nosotros también hagamos su voluntad, que estemos cumpliendo con los requisitos como un hijo con su Padre.

Hay relación sentimental que los une a los dos y por lo tanto, si el padre quiere apoyarlo, cuidarlo, el hijo también tiene que ceder a esa protección. ¿Qué ésta dispuesto Jehová  a hacer para proteger a su pueblo, a cada uno de nosotros? 

VAMOS A LEER: Deuteronomio 33:27

Dios es un refugio desde la antigüedad; sus brazos eternos están debajo de ti. Y él expulsará delante de ti a tus enemigos, y dirá: ‘¡Aniquílalos!’.

Volviendo a la escena de un parque y el niño y el papá, cuando ve el peligro corre y lo que hace es en seguida alzarlo, protegerlo con sus brazos y en ocasiones hasta los padres están dispuestos a poner su cuerpo para aguantar el peligro al que el niño estaría enfrentándose para que no sufra ningún daño. Jehová ha demostrado lo mismo cuando ve que nos sentimos con problemas que nos derrumba. Él nos trata con cariño.

Tal vez no lo percibimos, pero realmente hay situaciones en las que Jehová usa algo, puede ser un siervo de la congregación, una hermana, un estudiante de la Biblia o hasta un simple niño que pueda decirnos algo que realmente valga la pena.

Recuerdo en una ocasión donde un hermano dio un excelente discurso, pero para el auditorio lo era, pero para el mismo hermano no se sentía bien. Y cuando terminó la reunión y se sentó el hermano a reflexionar en dónde estuvo el error, que el discurso no era tan bien como él quería que salga una niña se le acerca, se le sienta su lado y le dice: hermano, lo hizo muy bien.

Son palabras que Jehová puede hacer llegar de una u otra manera. Él sabe la situación emocional, física en la que nos encontramos y él puede hacer que recibamos ese estímulo, ese brazo, ese cariño. Es como si pusiese sus brazos debajo de nosotros y nos alzara y nos sostuviera, apegando a su cuerpo, sintiendo nosotros ese amor y ese aprecio.

Así que no espere que Jehová de una demostración sobrenatural para que usted crea que él está ayudando. hay tantas cosas a veces sencillas y ni siquiera la intervención de un ser humano para recibir el estímulo que tanto necesitamos.

VAMOS A LEER: Deuteronomio 33:29

¡Feliz eres, oh, Israel! ¿Quién es como tú, un pueblo salvado por Jehová, tu escudo protector y tu majestuosa espada? Tus enemigos se arrastrarán ante ti, y tú pisarás sus espaldas”.

La escena que se presenta aquí posiblemente tenía que ver con lo que Israel experimentó cuando el ejército egipcio estaba a punto de cogerlos como presa, a punto de atraparlos y hacerlo añicos. Y Jehová demostró abriendo el Mar Rojo, permitiendo que ellos pasaran al otro lado. Y luego los egipcios, como se ve ahí, el mar los cubrió. Y Jehová les demostró que él los tenía bajo sus brazos eternos.

Nosotros también podemos sentir esa protección, igual que lo hizo Moisés. Debemos confiar en que Jehová nos salvará. Es cierto, pueden haber momentos en el  que nosotros seamos presa del desánimo, de la amargura, de pensar que tal vez estamos solos. Pero no es así. Jehová, en el momento preciso intervendrá como lo hizo con Israel. No lo ayudó antes de llegar al Mar Rojo. No los ayudo antes que el faraón tomara la decisión de volver a perseguirlos.

Los ayudó cuando ya no tenían salida, cuando estaban frente al Mar Rojo y detrás el ejército egipcio. Debemos percibir nosotros también que eso puede hacer Jehová, dejar que lleguemos al límite, como dice la primera carta a los Corintios, donde ya pensemos que ya no damos más. Es ahí cuando podemos sentir el poder de Jehová. Tengamos la plena seguridad que él nos sostendrá durante todas las pruebas.

Él es un Dios amoroso, como un Padre que pondrá su cuerpo, por decirlo así, pondrá toda su protección en nosotros, seres indefensos como los niños, seres que necesitamos, esa protección que necesitamos, ese cariño de parte de Jehová, y él está dispuesto a hacerlo.

Él sabe cuando estamos enfermos, cuando estamos deprimidos, cuando estamos angustiados o cuando hemos cometido un error que nadie más sabe pero que nos arrepentimos, él hará lo posible por demostrar cuánto amor nos tiene.

Por eso, sigamos refugiándonos en los brazos eternos de Jehová. Corramos a los brazos de él y dejemos que él nos demuestre cuánto amor nos tiene. Y, por supuesto, esforcémonos por cumplir los requisitos para mantenernos para siempre en dichos brazos.

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