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TEXTO DIARIO, De hoy Domingo 25 de abril del 2021

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Domingo 25 de abril del 2021

Me angustiaba mi pecado (Sal. 38:18).

Es normal que nos preocupemos por ciertas cosas, como por ejemplo agradar a Jehová y a Jesús (1 Cor. 7:32). Si hemos cometido un pecado grave, nos importa mucho recuperar nuestra amistad con Dios. También es normal que los casados quieran agradar a su cónyuge, y a todos nos preocupa el bienestar de nuestra familia y de los hermanos (1 Cor. 7:33; 2 Cor. 11:28). Por otro lado, las preocupaciones excesivas pueden hacernos pensar demasiado en tener ropa y comida suficiente (Mat. 6:31, 32). Esa inquietud podría hacer que nos centráramos en conseguir cosas materiales. Entonces, nuestra fe en Jehová se debilitaría y sufriríamos graves daños espirituales (Mar. 4:19; 1 Tim. 6:10). También podría preocuparnos demasiado lograr la aprobación de los demás. Eso podría resultar en que llegáramos a temer más las burlas o la persecución que desagradar a Dios. ¿Cómo nos protegeremos de este peligro? Rogándole a Jehová que nos dé la fe y la valentía que necesitamos (Prov. 29:25; Luc. 17:5). w19.11 15 párrs. 6, 7.

¿Qué debemos hacer si alguien difunde mentiras sobre Jehová y sobre nuestros hermanos?

Satanás, “el padre de la mentira”, utiliza a quienes tiene bajo su control para difundir mentiras sobre Jehová y sobre nuestros hermanos (Juan 8:44). Por ejemplo, los apóstatas mienten y distorsionan la verdad sobre la organización de Jehová en Internet, la televisión u otros medios de comunicación. Estas mentiras forman parte de las “flechas encendidas” que emplea Satanás (Efes. 6:16). ¿Qué debemos hacer si alguien nos habla de esas mentiras? Rechazarlas. ¿Por qué? Porque tenemos fe en Jehová y confiamos en nuestros hermanos. De hecho, evitamos todo contacto con los apóstatas. No permitimos que nada ni nadie nos lleve a discutir con ellos, ni siquiera la curiosidad.

¿Cómo puede afectarnos el desánimo?

El desánimo puede debilitar nuestra fe. En ocasiones, los problemas nos desaniman. Claro, no podemos pasarlos por alto. Eso sería irresponsable por nuestra parte. Lo que no debemos hacer es pensar constantemente en ellos, pues podríamos perder de vista la maravillosa esperanza que nos ha dado Jehová (Apoc. 21:3, 4). El desánimo puede agotarnos tanto que dejemos de servir a Dios (Prov. 24:10). Pero eso no tiene por qué ocurrirnos a nosotros.

¿Qué aprendemos de lo que escribió una hermana?

Veamos lo que hace una hermana de Estados Unidos para conservar su fe en buen estado mientras cuida de su esposo, que está muy enfermo. Escribió una carta a la central mundial en la que decía: “A veces, la situación nos ha causado mucho estrés y nos ha desanimado, pero nuestra esperanza es fuerte. Me impresiona mucho la información que recibimos para fortalecer la fe y mantener el ánimo. Necesitamos de verdad esos consejos. Nos ayudan a seguir adelante y a aguantar las pruebas de Satanás”. Las palabras de esta hermana nos enseñan que podemos vencer el desánimo. ¿Cómo? Viendo lo que nos sucede como una prueba de Satanás, confiando en que Jehová nos consolará y valorando el alimento espiritual que nos da.

¿Qué preguntas debemos hacernos para ver si nuestra fe está en buen estado?

¿Necesita nuestro escudo de la fe alguna reparación? Pensemos en lo que hemos hecho durante los pasados meses: “¿He evitado preocuparme demasiado?, ¿me he negado a escuchar las mentiras de los apóstatas y a discutir con ellos? y ¿he logrado sobrellevar el desánimo?”. Si la respuesta es afirmativa, nuestra fe está en buen estado. Ahora bien, debemos mantener la guardia, porque Satanás tiene otras armas contra nosotros. Veamos una de ellas.

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