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TEXTO DIARIO, De hoy Jueves 10 de diciembre del 2020, Lo que Dios ha unido bajo un yugo, no lo separe ningún hombre (Mat. 19:6).

 

 

Examinando las Escrituras diariamente 2020

Jueves 10 de diciembre del 2020

Lo que Dios ha unido bajo un yugo, no lo separe ningún hombre (Mat. 19:6).

Quizás alguien pregunte: “¿Hay algún motivo que permita al cristiano divorciarse y volverse a casar?”. Pues bien, Jesús dejó claro qué pensaba del divorcio: “Cualquiera que se divorcie de su esposa y se case con otra comete adulterio contra ella, y si alguna vez una mujer, después de divorciarse de su esposo, se casa con otro, ella comete adulterio” (Mar. 10:11, 12; Luc. 16:18). Está claro que Jesús honraba el matrimonio, y quería que los demás hicieran lo mismo. Quien se divorciaba de su cónyuge fiel poniendo cualquier pretexto y se casaba con otra persona cometía adulterio. Esto es así porque a los ojos de Dios el divorcio en sí mismo no pone fin al matrimonio. Para él, los dos siguen siendo “una sola carne”. Además, Jesús dijo que el que se divorciaba de una esposa inocente la exponía al adulterio. ¿Por qué? Porque en aquel tiempo la mujer divorciada podía verse obligada a casarse para tener sustento. Y ese segundo matrimonio equivalía al adulterio. w18.12 11 párrs. 8, 9.




HONREMOS EL MATRIMONIO INCLUSO CUANDO HAYA PROBLEMAS GRAVES

Según 1 Corintios 7:10, 11, ¿Qué puede ocurrir en algunos matrimonios?

Todos los cristianos debemos esforzarnos por honrar el matrimonio, tal como Jehová y Jesús. Pero a veces algunos no lo hacen, pues somos imperfectos (Rom. 7:18-23). Por eso, no debe sorprendernos que algunos matrimonios cristianos del siglo primero tuvieran problemas. Pablo escribió que “la esposa no debe irse de su esposo”, pero hubo casos en los que ocurrió (lea 1 Corintios 7:10, 11).

Incluso cuando tienen problemas, ¿Qué deben tratar de hacer los cónyuges y por qué? y ¿Ocurre lo mismo si uno de los cónyuges no sirve a Dios?

Pablo no dijo por qué se produjeron esas separaciones. El problema no era que el esposo, por ejemplo, hubiera sido inmoral, pues en ese caso la esposa tendría base para divorciarse y casarse de nuevo. Pablo escribió que la esposa que estaba separada debía o bien permanecer sin casarse, o bien reconciliarse con su marido. Los dos seguían unidos para Dios. El apóstol aconsejó a los cónyuges que, si no había habido inmoralidad sexual, trataran de reconciliarse, no importa cuáles fueran los problemas. La pareja podía pedir ayuda a los ancianos. Estos no tomarían partido por ninguno de los dos, sino que les darían consejos con la Biblia.

Probablemente, la situación era más compleja si el cristiano estaba casado con alguien que no servía a Dios. ¿Estaba justificada la separación en caso de que tuvieran problemas? Como hemos visto, la Biblia dice que la inmoralidad sexual es un motivo válido para el divorcio, pero no indica los motivos para la separación. Pablo escribió: “La mujer que tiene esposo incrédulo, y sin embargo él está de acuerdo en morar con ella, no deje a su esposo” (1 Cor. 7:12, 13). Este principio sigue vigente hoy.

¿Por qué han decidido algunos cristianos no separarse a pesar de tener problemas graves en el matrimonio?

Hay que reconocer que en algunos casos el “esposo incrédulo” ha parecido demostrar que no “está de acuerdo en morar con ella”. Quizás sometía a su esposa a maltrato físico muy grave, incluso hasta el punto de que ella pensaba que estaba en peligro su salud o incluso su vida. Tal vez se negaba a mantener a su esposa y al resto de la familia o ponía en grave peligro la espiritualidad de su esposa. En tales casos, algunas cristianas han llegado a la conclusión de que, diga lo que diga su esposo, no “está de acuerdo” en seguir juntos y de que es necesario separarse. Pero otras cristianas en una situación similar no han llegado a la misma conclusión. Han aguantado y han intentado que la situación mejore. ¿Por qué?

Una razón es que la pareja que se separa sigue estando casada y se enfrentará a los problemas que mencionamos antes. Y el apóstol Pablo dio otro motivo para seguir juntos. Escribió: “El esposo incrédulo es santificado con relación a su esposa, y la esposa incrédula es santificada con relación al hermano; de otra manera, sus hijos verdaderamente serían inmundos, pero ahora son santos” (1 Cor. 7:14). Muchos cristianos leales que han decidido seguir al lado de un cónyuge no Testigo en circunstancias muy difíciles se alegraron de haber hecho ese sacrificio en especial porque su cónyuge llegó a servir a Jehová (lea 1 Corintios 7:16; 1 Ped. 3:1, 2).

¿Por qué hay muchos buenos matrimonios en las congregaciones?

Jesús habló sobre el divorcio y el apóstol Pablo dio consejos inspirados por Dios sobre la separación. Ambos querían que los siervos de Jehová honraran el matrimonio. Hoy, en las congregaciones de todo el mundo hay muchos buenos matrimonios. Es probable que en la nuestra haya muchas parejas felices, en las que el esposo es leal y ama a su esposa y ella ama y respeta a su marido. Todos ellos son una prueba de que se puede honrar y respetar el matrimonio. Nos alegramos de que millones de esposos y esposas demuestren que son ciertas estas palabras de Dios: “Por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre y se adherirá a su esposa, y los dos llegarán a ser una sola carne” (Efes. 5:31, 33).

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