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TEXTO DIARIO, De hoy Miércoles 9 de diciembre 2020, Tu pueblo se ofrecerá de buena gana (Sal. 110:3).

 

Examinando las Escrituras diariamente 2020

Miércoles 9 de diciembre 2020

Tu pueblo se ofrecerá de buena gana (Sal. 110:3).

Si tenemos el deseo de recibir mayor capacitación para servir a Jehová, tal vez llenemos los requisitos para asistir a la Escuela para Evangelizadores del Reino. En ella se prepara a hombres y mujeres espirituales que son siervos de tiempo completo para que la organización de Jehová pueda usarlos en mayor medida. Los que solicitan asistir a este curso deben tener la disposición de aceptar cualquier asignación que reciban al graduarse. ¿Estaríamos dispuestos a asistir a esta escuela y así recibir mayores responsabilidades? (1 Cor. 9:23). Los siervos de Jehová deseamos ser generosos, demostrar amor y bondad, e interesarnos todos los días por los demás. Esto nos hace sentir gozo, paz y felicidad (Gál. 5:22, 23). No importa cuáles sean nuestras circunstancias, podemos disfrutar de la alegría de imitar la generosidad de Jehová y de contarnos entre sus queridos colaboradores (Prov. 3:9, 10). w18.08 27 párrs. 16-18.

AMPLIEMOS NUESTRO SERVICIO A DIOS

¿Cómo le ayudaron a una hermana las amistades que hizo durante la construcción de Salones del Reino?

Quienes participan en trabajos para la organización suelen hacer nuevos amigos. Veamos lo que le pasó a Margie, una hermana que ha trabajado durante dieciocho años en la construcción de Salones del Reino. A lo largo de los años, dio capacitación a varias hermanas jóvenes. Ella consideraba que esas eran ocasiones perfectas para animarse mutuamente en sentido espiritual (Rom. 1:12). Y, cuando pasó por momentos difíciles en su vida, todas esas amigas la consolaron mucho. ¿Nos hemos ofrecido alguna vez para trabajar en la construcción? Podemos hacerlo tengamos o no un oficio específico.

¿Cómo podemos colaborar en las labores de socorro tras un desastre?

Los desastres ofrecen a los siervos de Dios la oportunidad de trabajar con él ayudando a los hermanos de maneras prácticas. Por ejemplo, pueden donar dinero para los afectados (Juan 13:34, 35; Hech. 11:27-30). También pueden participar en las labores de limpieza y reconstrucción. Una hermana de Polonia llamada Gabriela se quedó prácticamente sin casa por una inundación. Pero se sintió muy aliviada cuando fueron a ayudarla hermanos de congregaciones cercanas. Ella cuenta: “No quiero hablar de lo que perdí, pues al fin y al cabo son solo cosas materiales. Prefiero hablar de lo mucho que gané. Lo que viví me confirmó que formar parte de la congregación cristiana es un honor incomparable y una fuente de felicidad”. Muchos hermanos que han recibido ayuda después de un desastre dicen que la experiencia los ha enriquecido. Y quienes colaboran con Jehová dando esa ayuda se sienten muy satisfechos (lea Hechos 20:35; 2 Corintios 9:6, 7).

¿Cómo fortalece nuestro amor a Jehová el que nos ofrezcamos voluntarios? Dé un ejemplo.

Una hermana llamada Stephanie y otros publicadores tuvieron la alegría de trabajar con Dios ayudando a Testigos que habían huido de sus países por la guerra y se habían refugiado en Estados Unidos. Colaboraron buscando y acondicionando casas para estos hermanos. Ella cuenta: “Nos conmovió la alegría y el agradecimiento que sintieron al ver el amor de la hermandad mundial. Ellos piensan que los hemos ayudado nosotros, pero en realidad ellos han hecho por nosotros muchísimo más. El amor, la unidad, la fe y la confianza en Jehová que hemos presenciado han fortalecido nuestro amor a Dios. Y esto nos ha hecho valorar mucho más todo lo que nos da mediante su organización”.

¿Cómo le ayudaron a una hermana las amistades que hizo durante la construcción de Salones del Reino?

Quienes participan en trabajos para la organización suelen hacer nuevos amigos. Veamos lo que le pasó a Margie, una hermana que ha trabajado durante dieciocho años en la construcción de Salones del Reino. A lo largo de los años, dio capacitación a varias hermanas jóvenes. Ella consideraba que esas eran ocasiones perfectas para animarse mutuamente en sentido espiritual (Rom. 1:12). Y, cuando pasó por momentos difíciles en su vida, todas esas amigas la consolaron mucho. ¿Nos hemos ofrecido alguna vez para trabajar en la construcción? Podemos hacerlo tengamos o no un oficio específico.

¿Cómo podemos colaborar en las labores de socorro tras un desastre?

Los desastres ofrecen a los siervos de Dios la oportunidad de trabajar con él ayudando a los hermanos de maneras prácticas. Por ejemplo, pueden donar dinero para los afectados (Juan 13:34, 35; Hech. 11:27-30). También pueden participar en las labores de limpieza y reconstrucción. Una hermana de Polonia llamada Gabriela se quedó prácticamente sin casa por una inundación. Pero se sintió muy aliviada cuando fueron a ayudarla hermanos de congregaciones cercanas. Ella cuenta: “No quiero hablar de lo que perdí, pues al fin y al cabo son solo cosas materiales. Prefiero hablar de lo mucho que gané. Lo que viví me confirmó que formar parte de la congregación cristiana es un honor incomparable y una fuente de felicidad”. Muchos hermanos que han recibido ayuda después de un desastre dicen que la experiencia los ha enriquecido. Y quienes colaboran con Jehová dando esa ayuda se sienten muy satisfechos (lea Hechos 20:35; 2 Corintios 9:6, 7).

¿Cómo fortalece nuestro amor a Jehová el que nos ofrezcamos voluntarios? Dé un ejemplo.

Una hermana llamada Stephanie y otros publicadores tuvieron la alegría de trabajar con Dios ayudando a Testigos que habían huido de sus países por la guerra y se habían refugiado en Estados Unidos. Colaboraron buscando y acondicionando casas para estos hermanos. Ella cuenta: “Nos conmovió la alegría y el agradecimiento que sintieron al ver el amor de la hermandad mundial. Ellos piensan que los hemos ayudado nosotros, pero en realidad ellos han hecho por nosotros muchísimo más. El amor, la unidad, la fe y la confianza en Jehová que hemos presenciado han fortalecido nuestro amor a Dios. Y esto nos ha hecho valorar mucho más todo lo que nos da mediante su organización”.

¿Nos gustaría colaborar más con Jehová? ¿Estaríamos dispuestos a mudarnos adonde la organización necesite más trabajadores? Es verdad que los siervos de Dios no estamos obligados a ir lejos de nuestra casa para demostrar nuestra generosidad. No obstante, las circunstancias de algunos hermanos les permiten mudarse lejos para servir a Jehová. Su actitud es la misma que la del profeta Isaías. Jehová preguntó: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?”, a lo que él contestó: “¡Aquí estoy yo! Envíame a mí” (Is. 6:8). ¿Tenemos el deseo de dar esa misma respuesta cuando surjan la oportunidad y las circunstancias para hacerlo? ¿Qué necesidades hay en la actualidad?

Hablando sobre la obra de predicar y hacer discípulos, Jesús dijo: “La mies es mucha, pero los obreros son pocos. Por lo tanto, rueguen al Amo de la mies que envíe obreros a su siega” (Mat. 9:37, 38). ¿Podemos servir de precursores donde hay necesidad de predicar más? O ¿podemos ayudar a otra persona a hacerlo? Para muchos hermanos, la mejor manera de demostrar su amor a Dios y al prójimo es sirviendo de precursores en lugares donde hacen falta más obreros. ¿Se nos ocurren otras oportunidades de ampliar nuestro servicio a Dios? Si las aprovechamos, seremos muy felices.

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