TEXTO DIARIO, De hoy Jueves 15 de septiembre del 2022

Examinemos las Escrituras todos los días 2022
Jueves 15 de septiembre del 2022
Las palabras de Jehová han hecho que la gente me insulte y se burle de mí todo el día (Jer. 20:8).
Al profeta Jeremías le tocó predicar en un territorio extremadamente difícil. Se desanimó tanto que estuvo a punto de tirar la toalla. Pero no lo hizo. ¿Por qué no? Él mismo explicó que “las palabras de Jehová” se volvieron en su corazón como un fuego que no podía contener (Jer. 20:9). Y lo mismo nos pasará a nosotros si llenamos nuestra mente y corazón con la Palabra de Dios. Ese es un motivo más para estudiarla todos los días y meditar en ella. Entonces, disfrutaremos más de la predicación y puede que hasta tengamos mejores resultados (Jer. 15:16). Por eso, sea lo que sea que nos desanime, contémosle a Jehová exactamente cómo nos sentimos y pidámosle ayuda. Él nos ayudará a lidiar con nuestras imperfecciones, debilidades y enfermedades, nos ayudará a tener un punto de vista equilibrado de nuestras responsabilidades y asignaciones, y nos ayudará a ver el ministerio con una actitud positiva. Gracias a él, podemos vencer el desánimo. w20.12 27 párrs. 20, 21
¿Qué hizo que Cindy se sintiera feliz a pesar de estar muy enferma?
A Cindy, que vive en México, le diagnosticaron una enfermedad que podía costarle la vida. ¿Cómo afrontó la situación? Mientras recibía tratamiento, se puso la meta de dar testimonio todos los días. Ella escribe: “Eso me permitió concentrarme en los demás en vez de en la operación, en el dolor o en el malestar tan horrible que sentía. Esto era lo que hacía: mientras conversaba con los médicos o los enfermeros, les preguntaba por sus familias. Luego les preguntaba por qué habían elegido un trabajo tan exigente. Así se me hacía fácil encontrar temas que pudieran interesarles. Varios me dijeron que no era muy común que un paciente les preguntara cómo estaban, y muchos me dieron las gracias por el interés. Algunos hasta me dieron sus datos de contacto. Durante esta época tan difícil de mi vida, Jehová hizo que me sintiera tan profundamente feliz que hasta yo me sorprendía” (Prov. 15:15).
¿Cómo se las arreglan para seguir predicando algunos hermanos que sufren una enfermedad o los achaques de la edad, y con qué resultados?
Hay hermanos que, debido a una enfermedad o a los achaques de la edad, no pueden hacer tanto como les gustaría en el ministerio, y eso los hace sentirse desanimados. Aun así, muchos se las arreglan para encontrar maneras de predicar. En Estados Unidos, una hermana llamada Laurel pasó 37 años en un pulmón de acero. Además, pasó por un cáncer y por varias operaciones importantes, y padeció varias enfermedades crónicas de la piel. A pesar de encontrarse en una situación tan extrema, nunca dejó de predicar. Les daba testimonio a los enfermeros y a los ayudantes que iban a atenderla a su casa. Ayudó a por lo menos 17 personas a hacerse testigos de Jehová.
Un anciano de Francia llamado Richard tiene una sugerencia muy útil para quienes no pueden salir de su casa o están en algún tipo de residencia: “Les recomiendo que tengan unas pocas publicaciones expuestas. Cuando las personas pasan por delante, les da curiosidad y preguntan. Esto lleva a tener conversaciones que pueden animar mucho a nuestros queridos hermanos que ya no pueden predicar de casa en casa”. Quienes están confinados en sus casas también pueden participar en la predicación por carta y por teléfono.
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