TEXTO DIARIO, De hoy Jueves 23 de junio del 2022

Examinemos las Escrituras todos los días 2022
Jueves 23 de junio del 2022
Dios ha escogido a mi hijo Salomón (1 Crón. 29:1).
Tal vez deseemos recibir cierta asignación teocrática. Pero hay varias razones por las que quizás no se nos conceda, como por ejemplo la edad, la salud u otros factores. En casos como esos, el ejemplo del rey David puede sernos de mucha ayuda. Su mayor ilusión era construir el templo de Dios; pero, cuando se enteró de que no había sido elegido para ese privilegio, le dio todo su apoyo a la persona a quien Dios había escogido. Incluso aportó una gran cantidad de oro y plata. ¡Qué excelente ejemplo nos puso! (2 Sam. 7:12, 13; 1 Crón. 29:3-5). Debido a los problemas de salud, un hermano de Francia llamado Hugues tuvo que dejar de ser anciano. Ni siquiera podía atender las tareas más sencillas de su casa. Él escribe: “Al principio, me vine abajo y sentía que no servía para nada. Pero con el tiempo aprendí a aceptar mis limitaciones y a ser feliz con lo que sí podía hacer en mi servicio a Jehová. Soy como Gedeón y sus 300 hombres: aunque estoy cansado, seguiré en la lucha” (Juec. 8:4). w20.12 25 párrs. 14, 15
¿Cómo puede sentirse quien tiene una recaída?
Si alguien se está esforzando mucho por superar un vicio muy arraigado y tiene una recaída, puede sentirse muy desanimado. Claro, si cometemos un pecado, es normal que nos sintamos culpables (2 Cor. 7:10). Pero no debemos irnos al extremo de condenarnos y pensar: “Soy un auténtico desastre; Jehová nunca me va a perdonar”. Esta idea es errónea y puede hacer que abandonemos a Jehová. Además, recordemos lo que dice Proverbios 24:10: si nos desanimamos, nos faltarán las fuerzas. Mejor “arreglemos las cosas” con Jehová orándole para pedir que nos perdone (Is. 1:18). Él verá que estamos arrepentidos de corazón y nos perdonará. Por otro lado, hablemos con los ancianos, y ellos nos ayudarán con paciencia a recuperarnos espiritualmente (Sant. 5:14, 15).
Si estamos luchando con una debilidad, ¿por qué no debemos desanimarnos?
Un anciano de Francia que se llama Jean-Luc les dice a quienes luchan con una debilidad: “Para Jehová, la persona justa no es la que nunca se equivoca, sino la que siempre lo lamenta y se esfuerza por cambiar” (Rom. 7:21-25). Así que no pensemos que somos un caso perdido. Recordemos que todos cometemos errores, pero que Jehová nos da su aprobación gracias a su bondad inmerecida y por medio del rescate (Efes. 1:7; 1 Juan 4:10).
Cuando necesitamos ánimo, ¿a quién podemos acudir?
Cuando necesitamos ánimo, podemos acudir a nuestros hermanos, nuestra familia espiritual. Ellos estarán ahí para consolarnos y escucharnos cuando lo necesitemos (Prov. 12:25; 1 Tes. 5:14). Una hermana de Nigeria llamada Joy, que ha luchado contra el desánimo, cuenta: “¿Qué sería de mí sin mis hermanos? Son la prueba de que Jehová escucha mis oraciones. Incluso me han enseñado a animar a quienes están tristes”. Claro, los hermanos no siempre se darán cuenta de que necesitamos ánimo. Así que tal vez debamos tomar la iniciativa y hablar con un hermano o hermana maduros para pedirle ayuda.
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