TEXTO DIARIO, De hoy Viernes 24 de junio del 2022

Examinemos las Escrituras todos los días 2022
Viernes 24 de junio del 2022
Sigamos amándonos unos a otros (1 Juan 4:7).
En el Evangelio que escribió el apóstol Juan se menciona el amor más veces que en los otros tres Evangelios juntos. Lo que escribió deja claro que el amor debe motivar todo lo que hace el cristiano (1 Juan 4:10, 11). Esa fue una lección que al propio Juan le tomó un tiempo aprender. Siendo joven, Juan no siempre actuó con amor. Por ejemplo, en cierta ocasión, Jesús y sus discípulos iban hacia Jerusalén atravesando Samaria, y en un pueblo samaritano no los recibieron con hospitalidad. Juan propuso mandar que bajara fuego del cielo y destruyera a todos sus habitantes (Luc. 9:52-56). En otra ocasión, él y su hermano Santiago por lo visto convencieron a su madre para que le pidiera a Jesús que les diera puestos importantes a su lado en el Reino. Cuando los demás apóstoles se enteraron, se pusieron furiosos (Mat. 20:20, 21, 24). A pesar de los errores que Juan cometió, Jesús lo amaba (Juan 21:7). w21.01 8, 9 párrs. 3, 4
¿Qué no debemos hacer?
También podemos demostrarles nuestro amor a los hermanos al no hacer ciertas cosas. Por ejemplo, no debemos ofendernos con facilidad por lo que digan. Pensemos en lo que pasó un tiempo antes de la muerte de Jesús. Él les dijo a sus discípulos que para tener la vida eterna debían comer su carne y beber su sangre (Juan 6:53-57). Muchos se escandalizaron y lo abandonaron. Pero sus verdaderos amigos, entre ellos Juan, fueron leales y se quedaron con él. No entendían a qué se refería y seguramente estaban desconcertados, pero no se ofendieron ni dieron por sentado que estaba equivocado. Al contrario, confiaron en él porque sabían que siempre decía la verdad (Juan 6:60, 66-69). Qué importante es que no nos ofendamos con facilidad por lo que digan nuestros hermanos, sino que les concedamos el beneficio de la duda (Prov. 18:13; Ecl. 7:9).
¿Por qué no debemos odiar a nuestros hermanos?
Juan también nos advirtió que no debemos odiar a nuestros hermanos. Si no hacemos caso, nos exponemos a que Satanás nos manipule (1 Juan 2:11; 3:15). Eso mismo les sucedió a algunos a finales del siglo primero. Satanás hacía todo lo que podía por fomentar el odio y la división entre los siervos de Dios. Para cuando Juan les escribió, en la congregación se habían colado algunos que tenían ese mismo espíritu satánico. Uno de ellos era Diótrefes, que estaba provocando graves divisiones en una congregación. No les tenía ningún respeto a los superintendentes viajantes que enviaba el cuerpo gobernante. Era tan arrogante que hasta intentó echar de la congregación a quienes querían tratar con hospitalidad a los hermanos que a él no le caían bien (3 Juan 9, 10). Hoy día, Satanás sigue tratando por todos los medios de usar la táctica del “divide y vencerás”. Nunca permitamos que el odio nos divida.
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