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Examinando las Escrituras diariamente 2020

Jueves 30 de julio del 2020

Tienen que prestar ayuda a los que son débiles..(Hech. 20:35).

Vivimos en tiempos difíciles, así que es fácil que nos sintamos tristes o desanimados. Jesucristo nos suministra ánimo y guía mediante sus “príncipes”, que son los ancianos, tanto ungidos como de las otras ovejas. Los ancianos no son “amos sobre la fe” de sus hermanos, sino “colaboradores para su gozo”. Ellos desean ayudarnos a ser felices y permanecer fieles (Is. 32:1, 2; 2 Cor. 1:24). Hacen bien en copiar el ejemplo del apóstol Pablo. Él escribió a los cristianos que sufrían persecución en la ciudad de Tesalónica: “Teniéndoles tierno cariño, nos fue de mucho agrado impartirles, no solo las buenas nuevas de Dios, sino también nuestras propias almas, porque ustedes llegaron a sernos amados” (1 Tes. 2:8). Para mostrar que a veces no basta con animar con palabras, Pablo les dijo a los ancianos de la ciudad de Éfeso las palabras del texto de hoy. w18.04 21 párrs. 6-8.

¿Qué ayudará a los ancianos a aconsejar o corregir a sus hermanos de manera animadora?

Para fortalecer a sus hermanos, los ancianos a veces tienen que aconsejarlos o corregirlos. Si quieren hacerlo de manera animadora, deben recordar lo que enseña la Biblia. Jesús mismo dio un ejemplo excelente después de su muerte y resurrección, cuando tuvo que corregir con firmeza a varias congregaciones de Asia Menor. A las de Éfeso, Pérgamo y Tiatira las felicitó con cariño antes de corregirlas (Rev. 2:1-5, 12, 13, 18, 19). Y a la congregación de Laodicea le dijo: “A todos aquellos a quienes les tengo cariño los censuro y los disciplino. Por lo tanto, sé celoso y arrepiéntete” (Rev. 3:19). Sin duda, los ancianos hacen bien en seguir el ejemplo de Cristo cuando tienen que ofrecer consejos.

¿Qué podemos hacer todos para fortalecernos unos a otros?

10 Ahora bien, los ancianos no son los únicos que tienen la responsabilidad de animar a otros. Pablo nos manda a todos los cristianos que digamos lo que sea “bueno para edificación según haya necesidad, para que imparta lo que sea favorable” a los demás (Efes. 4:29). En efecto, todos debemos estar pendientes de nuestros hermanos y fijarnos en lo que necesitan. Pablo les dijo a los cristianos hebreos: “Enderecen las manos que cuelgan y las rodillas debilitadas, y sigan haciendo sendas rectas para sus pies, para que lo cojo no se descoyunte, sino que, más bien, sea sanado” (Heb. 12:12, 13). Incluso los jóvenes pueden dar palabras de ánimo a los hermanos.

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