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Examinando las Escrituras diariamente 2020

Viernes 31 de julio del 2020

Jehová es el Espíritu; y donde está el espíritu de Jehová, hay libertad (2 Cor. 3:17).

Para disfrutar y beneficiarnos de esa libertad, tenemos que volvernos a Jehová. Esto significa llegar a tener una amistad estrecha con él (2 Cor. 3:16). Los israelitas que viajaban por el desierto no vieron las cosas de manera espiritual. Fue como si un velo cubriera su mente y su corazón. Solo querían usar la libertad que tenían para satisfacer sus deseos (Heb. 3:8-10). Sin embargo, la libertad que da el espíritu de Jehová es mayor que la libertad física. El espíritu de Jehová nos libera de la esclavitud al pecado y la muerte, así como de la esclavitud a la religión falsa y sus costumbres. Esto es mucho más de lo que pueden lograr los hombres (Rom. 6:23; 8:2). Esta es una libertad maravillosa. Puede disfrutarla incluso quien es esclavo o está en prisión (Gén. 39:20-23). w18.04 9 párrs. 3-5.

Cómo demostraron los israelitas que no valoraban la libertad que Jehová les había dado?

Cuando alguien nos hace un regalo valioso, se lo agradecemos mucho. Pues bien, Jehová les regaló la libertad a los israelitas cuando los sacó de Egipto. ¿Cómo reaccionaron? Pocos meses después de ser liberados de la esclavitud, comenzaron a anhelar la comida y la bebida de Egipto, y se quejaron de lo que les daba Jehová. Hasta dijeron que querían regresar a Egipto. Para ellos, eran más valiosos el pescado, los pepinos, las sandías, los puerros, las cebollas y los ajos que la libertad que tenían para adorar a Jehová. No nos sorprende que él se enojara tanto con ellos (Núm. 11:5, 6, 10; 14:3, 4). De esto aprendemos una lección muy importante.

¿Cómo puso en práctica Pablo el consejo que él mismo dio en 2 Corintios 6:1? y ¿Cómo podemos hacer nosotros lo mismo?

7 El apóstol Pablo animó a los cristianos a no dar por sentada la libertad que Jehová nos ha dado mediante su Hijo, Jesucristo (lea 2 Corintios 6:1). Recordemos lo mal que se sentía Pablo por ser esclavo del pecado y la muerte. Sin embargo, puso en práctica su propio consejo y dijo: “¡Gracias a Dios mediante Jesucristo nuestro Señor!”. ¿Por qué? Explicó: “Porque la ley de ese espíritu que da vida en unión con Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte” (Rom. 7:24, 25; 8:2). Nosotros tampoco debemos dar por sentado que Jehová nos ha liberado de la esclavitud al pecado y la muerte. Gracias al rescate, podemos disfrutar de servir a Jehová con una conciencia limpia (Sal. 40:8).

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