TEXTO DIARIO, De hoy Lunes 11 de julio del 2022

Examinemos las Escrituras todos los días 2022
Lunes 11 de julio del 2022
Busquen primero el Reino (Mat. 6:33).
Si queremos poner el Reino en primer lugar en nuestra vida, debemos ser como Abrahán y estar dispuestos a sacrificarnos para agradar a Dios (Mar. 10:28-30; Heb. 11:8-10). No esperemos una vida sin problemas. Incluso los que le dedican su vida a Jehová tendrán dificultades (Sant. 1:2; 1 Ped. 5:9). Hoy más que nunca, tenemos razones para centrarnos en el futuro. Los sucesos mundiales dejan claro que estamos en la parte final de los últimos días de este sistema. Entre las muchas bendiciones que tendremos gracias al Reino estará la de ver que nuestros seres amados vuelven a vivir. Entonces, Jehová recompensará a Abrahán por su fe y paciencia devolviéndoles la vida a él y a su familia aquí en la Tierra. ¿Estará usted allí para recibirlos? Podrá lograrlo si, como Abrahán, está dispuesto a sacrificarse por el Reino de Dios, mantiene la fe a pesar de los problemas y espera con paciencia a que Jehová actúe (Miq. 7:7). w20.08 5, 6 párrs. 13, 14; 7 párr. 17
¿Qué situaciones relacionadas con Ismael e Isaac pusieron a prueba la confianza de Abrahán en Jehová?
Por fin, Sara quedó embarazada y le dio a su esposo un hijo, a quien él llamó Isaac. Abrahán quería a sus dos hijos, Ismael e Isaac. Pero, como Ismael no trató bien a Isaac, Abrahán tuvo que despedir a Ismael y Agar (Gén. 21:9-14). Años más tarde, Jehová le pidió a Abrahán que sacrificara a Isaac (Gén. 22:1, 2; Heb. 11:17-19). En ambas ocasiones, Abrahán tuvo que confiar en que Jehová cumpliría lo que le había prometido sobre sus hijos.
¿Por qué tuvo Abrahán que esperar con paciencia a que Jehová actuara?
Durante todo este tiempo, Abrahán esperó con paciencia a que Jehová actuara. Probablemente tenía más de 70 años cuando él y su familia se fueron de Ur (Gén. 11:31-12:4). Y por unos cien años vivió en tiendas y viajó por la tierra de Canaán. Murió a los 175 años de edad (Gén. 25:7). Sin embargo, no vio cómo Jehová cumplió la promesa de darles a sus descendientes la tierra por donde él viajó. Tampoco llegó a ver establecida la ciudad que esperaba, el Reino de Dios. Aun así, la Biblia dice que murió “satisfecho tras una larga vida” (Gén. 25:8). Aunque sufrió muchos problemas, mantuvo una fe sólida y estuvo dispuesto a esperar a que Jehová actuara. ¿Por qué pudo aguantar? Porque a lo largo de su vida contó con la protección y la amistad de Jehová (Gén. 15:1; Is. 41:8; Sant. 2:22, 23).
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