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TEXTO DIARIO, De hoy Lunes 23 de agosto del 2021

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Lunes 23 de agosto del 2021

Va delante de ustedes camino a Galilea; allí lo verán (Mat. 28:7).

La mayoría de los discípulos de Jesús eran galileos. Por lo tanto, un buen lugar para reunir a un grupo grande de personas sería una montaña de Galilea, y no una casa particular de Jerusalén. Además, Jesús ya se había reunido con los 11 apóstoles en una casa de Jerusalén después de resucitar. Si su intención hubiera sido dar el mandato de predicar y hacer discípulos solo a los apóstoles, podía haberlo hecho en Jerusalén en vez de pedirles a ellos, a las mujeres y a otros discípulos que se reunieran con él en Galilea (Luc. 24:33, 36). Jesús no dio el mandato de hacer discípulos solo a los once apóstoles fieles. ¿Cómo lo sabemos? Lo último que les dijo Jesús a sus seguidores fue esto: “Estaré con ustedes todos los días hasta la conclusión del sistema” (Mat. 28:19, 20). Hoy, la labor de hacer discípulos está en pleno apogeo, como lo muestra el siguiente dato sorprendente. Todos los años, casi 300.000 nuevos discípulos de Jesús se bautizan como testigos de Jehová. w20.01 2 párr. 1; 3 párrs. 5, 6

¿Por qué podría resultarnos difícil llegar al corazón del estudiante?

Jehová quiere que las personas le sirvan por amor. Así que nuestra meta es ayudar a los estudiantes a comprender que Jehová se preocupa por ellos personalmente y los quiere mucho. Queremos que vean a Jehová como “Padre de huérfanos y protector de viudas” (Sal. 68:5). Cuando los estudiantes llegan a valorar el amor que Dios siente por ellos, puede que se conmuevan y que su amor por él se haga más intenso. Sin embargo, hay estudiantes a los que les resulta difícil ver a Jehová como un Padre cariñoso, pues su propio padre nunca les mostró cariño (2 Tim. 3:1, 3). Así que destaquemos las hermosas cualidades de Dios en las clases bíblicas. Ayudemos a los estudiantes a entender que nuestro cariñoso Dios desea que tengan vida eterna y que está dispuesto a ayudarlos a conseguirlo. ¿Qué más podemos hacer?

¿Qué publicaciones debemos utilizar para dar cursos bíblicos, y por qué estas en concreto?

Utilicemos los libros ¿Qué nos enseña la Biblia? y Continúe en el amor de Dios. Estas publicaciones se han preparado especialmente para ayudarnos a llegar al corazón de los estudiantes. Por ejemplo, el capítulo 1 del libro Nos enseña responde estas preguntas: ¿le importamos a Dios, o es un Dios cruel?, ¿Cómo se siente Dios al vernos sufrir? y ¿puede usted ser amigo de Jehová? El libro Continúe ayudará al estudiante a comprender que seguir los principios de la Biblia le permite tener una vida mejor y una amistad más estrecha con Jehová. Aunque ya hayamos dado otros cursos de la Biblia con estas publicaciones, debemos prepararnos bien para cada clase pensando en las necesidades específicas de cada estudiante.

Pero imaginemos que al estudiante le interesa un tema del que se habla en una publicación que no forma parte del kit de enseñanza. En tal caso, podríamos decirle que lea la publicación por su cuenta y seguir dándole las clases con uno de los libros ya mencionados.

¿Cuándo debemos empezar a orar con el estudiante, y cómo podemos plantear el tema de la oración?

Empecemos cada clase con oración. Por regla general, ¿Cuándo es mejor empezar a hacer oración al iniciar y terminar las clases de la Biblia? Lo antes posible, normalmente en las semanas siguientes a haber establecido el curso bíblico. Debemos ayudar al estudiante a darse cuenta de que solo podemos comprender la Palabra de Dios con la ayuda del espíritu santo. Algunos maestros de la Biblia plantean el tema de la oración leyendo Santiago 1:5, que dice: “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida constantemente a Dios”. Después, le preguntan al estudiante: “¿Cómo podemos pedir sabiduría a Dios?”. Es probable que él mismo responda que mediante la oración.

¿Cómo usaríamos el Salmo 139:2-4 para ayudar al estudiante a mejorar la calidad de sus oraciones?

Enseñemos al estudiante a orar. Asegurémosle que Jehová desea escuchar sus oraciones sinceras. Expliquémosle que podemos abrirle nuestro corazón para contarle cómo nos sentimos y hablarle de cosas que quizás no hablaríamos con nadie más. Al fin y al cabo, Jehová ya conoce nuestros pensamientos más recónditos (lea Salmo 139:2-4). También podemos animar al estudiante a pedirle a Dios ayuda para cambiar de manera de pensar y vencer costumbres impropias. Por ejemplo, supongamos que a alguien que lleva estudiando la Biblia algún tiempo le gusta cierta fiesta que tiene origen pagano. Sabe que está mal, pero lo cierto es que le encantan algunas de sus características. Animémoslo a decirle a Jehová qué es exactamente lo que siente y a que le ruegue que lo ayude a amar solamente lo que él ama (Sal. 97:10).

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