TEXTO DIARIO, De hoy Sábado 4 de julio del 2022

Examinemos las Escrituras todos los días 2022
lunes 4 de junio del 2022
Sus cualidades invisibles se ven claramente por las cosas creadas (Rom. 1:20).
Si nos fijamos en cómo creó Dios la Tierra, vemos claramente su sabiduría (Heb. 3:4). La Tierra es especial porque solo en ella se dan las condiciones necesarias para que vivan los seres humanos. Podría decirse que la Tierra es como un barco lleno de pasajeros que va flotando por la inmensidad del universo. Pero hay grandes diferencias entre un barco y nuestro planeta. Por ejemplo, ¿cuánto tiempo podrían sobrevivir los viajeros de un barco si tuvieran que producir su propio oxígeno, comida y agua, y si no pudieran tirar por la borda los residuos? ¿Verdad que morirían pronto? En cambio, en la Tierra viven miles de millones de seres vivos. Nuestro planeta produce todo el oxígeno, la comida y el agua que necesitamos. Y nunca se agotan estos recursos imprescindibles para la vida. Además, los residuos no se lanzan al espacio. Con todo, la Tierra sigue siendo hermosa y habitable. ¿Cómo es todo esto posible? Jehová la diseñó con fascinantes sistemas de reciclaje que renuevan sus recursos. w20.05 20 párrs. 3, 4
¿Por qué podemos decir que nuestro cerebro es una maravilla de la ingeniería?
El cerebro humano es una maravilla de la ingeniería. Cuando estábamos en la matriz de nuestra madre, nuestro cerebro se fue formando siguiendo un diseño predefinido. ¡Y cada minuto aparecían miles de nuevas células cerebrales! Los investigadores calculan que el cerebro de un adulto tiene cerca de 100.000 millones de neuronas, que son un tipo especial de células. Estas se hallan perfectamente empaquetadas en un órgano que solo pesa 1,5 kilos (3,3 libras). Veamos algunas de las sorprendentes facultades que posee nuestro cerebro.
¿Qué lo convence a usted de que nuestra capacidad para hablar es un regalo de Dios?
Nuestra capacidad para hablar es un auténtico milagro. Pensemos por un momento en todo lo que ocurre en nuestro cuerpo cuando hablamos. Para pronunciar una sola palabra, el cerebro tiene que coordinar los movimientos de unos cien músculos de la lengua, la garganta, los labios, la mandíbula y el pecho. Todos estos músculos tienen que moverse en un orden específico para que las palabras se entiendan. En cuanto a nuestra capacidad para hablar idiomas, un estudio publicado en el 2019 reveló que los recién nacidos ya pueden distinguir palabras sueltas. Este descubrimiento confirma lo que muchos investigadores opinan: que nacemos con la capacidad de identificar y aprender idiomas. Sin duda, nuestra capacidad para hablar es un regalo de Dios (Éx. 4:11).
¿Cómo podemos demostrar que agradecemos la capacidad de hablar?
Una manera de demostrar que agradecemos la capacidad de hablar es usándola para explicarles a quienes creen en la evolución por qué creemos que Dios creó todas las cosas (Sal. 9:1; 1 Ped. 3:15). Quienes promueven la enseñanza de la evolución desean que creamos que la Tierra y la vida no son fruto del diseño. Podemos usar la Biblia y algunas ideas de este artículo para defender a nuestro Padre celestial y explicarles a quienes quieran escuchar por qué estamos convencidos de que Jehová es el Creador del cielo y de la Tierra (Sal. 102:25; Is. 40:25, 26).
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