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TEXTO DIARIO, De hoy Martes 20 de julio del 2021

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Martes 20 de julio del 2021

Hay compañeros listos para destrozarse el uno al otro, pero hay un amigo que se apega más que un hermano (Prov. 18:24).

Si alguna vez alguien nos ha hecho daño, tal vez nos resulte difícil sincerarnos con otros (Prov. 18:19). También puede ocurrir que nos parezca que no tenemos ni el tiempo ni las energías para cultivar amistades íntimas. Pero no debemos darnos por vencidos. Si queremos que nuestros hermanos nos apoyen cuando lleguen las pruebas, tenemos que aprender a confiarles ahora lo que pensamos y sentimos. Esto es clave para hacer amigos verdaderos (1 Ped. 1:22). Jesús demostró que confiaba en sus amigos al comunicarse libremente con ellos (Juan 15:15). Podemos copiar su ejemplo si hablamos con otros de nuestras alegrías, preocupaciones y desilusiones. Por otro lado, debemos escuchar con atención cuando alguien nos habla, pues de ese modo es posible que veamos que comparten nuestra manera de pensar y sentir, y que tenemos muchas metas en común. Si damos el primer paso para tener conversaciones sinceras y afectuosas, nuestras amistades se estrecharán (Prov. 27:9). w19.11 4 párrs. 8, 9

¿Qué le dijo Jehová a Jeremías que hiciera, y por qué fortaleció esta misión la amistad entre Jeremías y Baruc?

Jeremías había advertido con valentía a los israelitas de lo que le sucedería a Jerusalén (Jer. 25:3). En un intento más por motivar a la gente a que se arrepintiera, Jehová le dijo a Jeremías que escribiera sus advertencias en un rollo (Jer. 36:1-4). Él y Baruc colaboraron hombro a hombro probablemente durante varios meses para realizar esta labor que Dios les había encomendado. Sin duda, durante ese tiempo mantuvieron conversaciones que fortalecieron su fe.

¿Por qué sabemos que Baruc fue un buen amigo de Jeremías?

Cuando llegó el momento de dar a conocer el contenido del rollo, Jeremías le confió esta labor a su amigo Baruc (Jer. 36:5, 6). Este fue valiente y cumplió con la peligrosa misión. ¿Nos imaginamos lo orgulloso que debió sentirse Jeremías cuando su amigo fue al patio del templo y leyó el rollo ante el pueblo? (Jer. 36:8-10). Cuando los príncipes de Judá se enteraron de lo que Baruc había hecho, le ordenaron que les leyera el rollo (Jer. 36:14, 15). Entonces, decidieron contarle al rey Jehoiaquim lo que Jeremías había dicho. Con consideración, le dieron a Baruc un consejo muy oportuno: “Vayan y escóndanse, tú y Jeremías; que nadie sepa dónde están” (Jer. 36:16-19).

¿Cómo reaccionaron Jeremías y Baruc ante la oposición?

Cuando el rey Jehoiaquim escuchó lo que Jeremías había escrito, se enfureció tanto que quemó el rollo y mandó arrestar al profeta y a su secretario. Pero Jeremías no se asustó. Tomó otro rollo, se lo dio a Baruc y le dictó el mensaje de Jehová. Así que Baruc escribió “todas las palabras del rollo que el rey Jehoiaquim de Judá había quemado en el fuego” (Jer. 36:26-28, 32).

¿Qué es probable que les sucediera a Jeremías y Baruc cuando trabajaron juntos?

A menudo, suele formarse un vínculo especial entre las personas que viven juntas una prueba. Así que, cuando Jeremías y Baruc volvieron a escribir juntos el rollo que el malvado rey Jehoiaquim había quemado, es lógico que su amistad se hiciera más fuerte. ¿Qué aprendemos de estos dos hombres fieles?

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