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TEXTO DIARIO, De hoy Martes 24 de noviembre del 2020

 

 

 Examinando las Escrituras diariamente 2020

Martes 24 de noviembre del 2020

Daré a pueblos el cambio a un lenguaje puro (Sof. 3:9).

Cuando conocemos a alguien que no es Testigo, ¿cuánto sabemos de él? No mucho. Tal vez sepamos cómo se llama, qué aspecto tiene y poco más. Qué diferente es cuando conocemos a un Testigo. Sabemos que ama a Jehová y también que Dios vio algo bueno en él y lo invitó a formar parte de su pueblo (Juan 6:44). Incluso si es de otro país, cultura o raza, ya sabemos mucho sobre él, y él sobre nosotros. Por ejemplo, enseguida nos damos cuenta de que habla el mismo “idioma” que nosotros: el “lenguaje puro” de la verdad. En otras palabras, los dos sabemos que compartimos las mismas creencias sobre Dios, las normas morales y la esperanza para el futuro, entre otras cosas. Y esto es lo más importante que podemos saber sobre otra persona, porque es lo que hace que confiemos en ella y es la base para tener una amistad duradera. w18.12 21 párrs. 9, 10.




JEHOVÁ TE DA METAS QUE VALEN LA PENA

¿Qué metas espirituales puedes ponerte?

(Lee Eclesiastés 11:9-12:1). ¿Estás tratando de alcanzar una o más metas espirituales? Quizás te estés esforzando por leer la Biblia todos los días o por mejorar tu participación en las reuniones y el ministerio. En cualquier caso, ¿cómo te sientes cuando ves los buenos resultados o cuando otros los ven y te felicitan? Seguro que te pones muy contento. Y con razón, en buena medida porque estás poniendo la voluntad de Dios por encima de la tuya, igual que hizo Jesús (Sal. 40:8; Prov. 27:11).

¿Por qué es mejor servir a Dios que centrarse en las metas de este mundo?

Si te centras en alcanzar metas espirituales, sentirás que eres feliz y que tu vida tiene propósito. El apóstol Pablo escribió: “Háganse constantes, inmovibles, siempre teniendo mucho que hacer en la obra del Señor, sabiendo que su labor no es en vano en lo relacionado con el Señor” (1 Cor. 15:58). Las personas que se centran en alcanzar las metas de este mundo, como ganar dinero o ser famosos, no son felices de verdad (Luc. 9:25). Como veremos, el rey Salomón lo comprobó por sí mismo (Rom. 15:4).

¿Qué aprendes de lo que hizo Salomón?

Salomón, que era muy rico y poderoso, decidió probar los placeres de la vida para ver qué tal le iba (Ecl. 2:1-10). Construyó casas, diseñó jardines y parques, e hizo todo lo que deseó. ¿Se sintió feliz y satisfecho? Él mismo dijo que, cuando reflexionó en todo lo que había hecho, vio que todo era en vano y que no había nada de verdadero valor (Ecl. 2:11). ¿Aprovecharás esta extraordinaria lección?

¿Por qué es importante que tengas fe, y cómo te beneficiará, según Salmo 32:8?

Algunas personas aprenden las lecciones de la vida a base de cometer errores y sufrir las consecuencias. Jehová no quiere que te ocurra eso. Desea que lo escuches y lo obedezcas. Para ello necesitas fe, pero nunca lamentarás las decisiones que tomes por tu fe. Y Jehová nunca olvidará el amor que demuestres por su nombre (Heb. 6:10). Por lo tanto, haz todo lo posible por fortalecer tu fe. Así comprobarás por ti mismo que todo lo que tu Padre celestial te dice es por tu bien (lee Salmo 32:8).

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