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TEXTO DIARIO, De hoy Martes 4 de enero del 2022

Examinemos las Escrituras todos los días 2022

Martes 4 de enero del 2022

He terminado la carrera (2 Tim. 4:7).

El apóstol Pablo dijo que todos los cristianos verdaderos estamos corriendo en una carrera (Heb. 12:1). De hecho, sin importar la edad o las energías que tengamos, todos debemos aguantar hasta el fin si queremos recibir el premio que Jehová nos ofrece (Mat. 24:13). Pablo podía hablar con confianza de este tema porque él había terminado la carrera (2 Tim. 4:7, 8). Pero ¿de qué carrera estaba hablando? A fin de enseñar lecciones importantes, Pablo a veces utilizaba ejemplos tomados de los juegos que se celebraban en la antigua Grecia (1 Cor. 9:25-27; 2 Tim. 2:5). En varias ocasiones, comparó la vida del cristiano a una carrera (1 Cor. 9:24; Gál. 2:2; Filip. 2:16). Una persona empieza esta carrera cuando se dedica a Jehová y se bautiza (1 Ped. 3:21). Y cruza la meta cuando Jehová le da el premio de la vida eterna (Mat. 25:31-34, 46; 2 Tim. 4:8). w20.04 26 párrs. 1-3

¿Qué deberíamos hacer si tropezamos?

En la carrera cristiana, quizás tropecemos en muchas ocasiones, sea porque digamos o hagamos algo mal, o porque algún hermano cometa un error que nos ofende. Esto no debe sorprendernos, pues todos somos imperfectos y estamos corriendo en el mismo camino estrecho que lleva a la vida. Así que es normal que a veces choquemos unos con otros. Pablo dijo que a veces tendremos una razón para quejarnos de nuestros compañeros (Col. 3:13). Pero no nos concentremos en lo que nos hizo tropezar, sino en el premio que nos espera. Si caemos, levantémonos y sigamos corriendo. No nos quedemos en el suelo amargados y quejándonos, pues así no lograremos cruzar la meta ni ganar el premio. Lo que es más, podríamos ser un obstáculo para los que están tratando de correr en el camino estrecho que lleva a la vida.

¿Qué debemos hacer a fin de no ser un estorbo para los demás?

Si no queremos ser un estorbo para nuestros compañeros de la carrera, también debemos ceder cuando sea posible y no insistir en nuestros derechos (Rom. 14:13, 19-21; 1 Cor. 8:9, 13). Esto es muy diferente de lo que sucede en una carrera literal. Los corredores compiten entre sí, y todos se esfuerzan por ser el único ganador. Por lo general, nunca piensan en los demás. Así que tal vez intenten abrirse paso para ponerse a la cabeza de la carrera. En cambio, nosotros no competimos contra nuestros hermanos (Gál. 5:26; 6:4). Nuestro objetivo es ayudar a todos los que podamos a cruzar la meta con nosotros y conseguir el premio de la vida. Por ello nos esforzamos por seguir el consejo inspirado de Pablo de no buscar solo nuestros propios intereses, “sino también los de los demás” (Filip. 2:4).

¿En qué se concentran los corredores, y por qué?

Además de mirar siempre hacia adelante, los corredores se concentran en la meta. Incluso si no pueden verla literalmente, se imaginan el momento en que la cruzan y reciben el premio. Esto los mantiene motivados.

¿Qué nos garantiza Jehová por amor?

Por amor, Jehová nos garantiza que todos los que terminen la carrera ganarán el premio de la vida eterna, sea en los cielos o en el Paraíso en la Tierra. La Biblia nos da detalles que nos permiten entrever cómo será este premio. Así podemos imaginarnos la vida maravillosa que nos espera. Cuanto más nos centremos en esta esperanza, más decididos estaremos a evitar los tropiezos que podrían impedirnos terminar la carrera.

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