Descargar Aplicación

TEXTO DIARIO, De hoy Miércoles 1 de diciembre del 2021

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Miércoles 1 de diciembre del 2021

Hay un tiempo para quedarse callado (Ecl. 3:1, 7).

Si no controlamos lo que decimos, podemos hacer mucho daño. Por ejemplo, si conocemos a alguien que vive en un lugar donde la obra de los Testigos está prohibida, ¿nos sentimos tentados a pedirle que nos cuente cómo se lleva a cabo nuestra obra allí? Sin duda, nuestros motivos para hacerlo son buenos. Amamos a nuestros hermanos y nos interesa saber cómo les va. Además, queremos ser específicos cuando oramos por ellos. Pero situaciones como esta son “tiempo para quedarse callado”. Presionar a alguien que maneja información confidencial es una falta de amor hacia esa persona y hacia los hermanos que confían en que no dirá nada. Por supuesto, no queremos ponerles las cosas más difíciles a los hermanos que viven en lugares donde nuestra obra está prohibida. Por otro lado, ningún hermano que vive en uno de esos lugares revelaría detalles sobre cómo se predica o cómo se realizan otras actividades. w20.03 21 párrs. 11, 12

¿Qué opinó Jehová sobre tres de los hombres que fueron a ver a Job, y por qué?

El libro bíblico de Job nos enseña mucho sobre cuándo hablar y qué decir. Después que Job sufrió varias desgracias lamentables, cuatro hombres fueron a consolarlo y aconsejarlo. Pasaron mucho tiempo sin decir nada. Pero lo que dijeron tres de ellos —Elifaz, Bildad y Zofar— deja claro que no aprovecharon ese tiempo para pensar en cómo ayudar a Job. Al contrario, estuvieron pensando en cómo demostrar que él había hecho algo malo. Algunas de sus afirmaciones eran ciertas, pero gran parte de lo que dijeron sobre Job y sobre Jehová fue falso y poco amable. Además, juzgaron a Job con dureza (Job 32:1-3). ¿Cómo reaccionó Jehová? Se sintió muy indignado con aquellos tres hombres. Los llamó tontos y les hizo pedirle a Job que orara por ellos (Job 42:7-9).

¿Qué lecciones nos enseña el mal ejemplo de Elifaz, Bildad y Zofar?

El mal ejemplo de Elifaz, Bildad y Zofar nos enseña varias lecciones. Primero, que no debemos juzgar a nuestros hermanos (Mat. 7:1-5). Más bien, debemos escucharlos con atención antes de hablar. Solo entonces comprenderemos lo que les está pasando (1 Ped. 3:8). Segundo, que cuando hablemos debemos asegurarnos de que nuestras palabras sean amables y ciertas (Efes. 4:25). Y, tercero, que Jehová se interesa mucho en lo que nos decimos unos a otros.

¿Qué aprendemos del ejemplo de Elihú?

El cuarto hombre que visitó a Job fue Elihú, un pariente de Abrahán. Mientras Job y los otros hombres hablaban, Elihú escuchaba. Por lo visto, prestó mucha atención a lo que dijeron, pues le dio a Job consejos compasivos pero claros que lo ayudarían a cambiar su forma de pensar (Job 33:1, 6, 17). Lo más importante para Elihú era buscar la honra de Jehová, no la suya ni la de cualquier otra persona (Job 32:21, 22; 37:23, 24). Su ejemplo nos enseña que hay un tiempo para quedarnos callados y escuchar (Sant. 1:19). También aprendemos que nuestro interés principal al aconsejar a alguien debe ser que se dé honra a Jehová y no a nosotros.

Todos los Derechos Reservados Copyright © 2020 Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania JW.ORG.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *