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TEXTO DIARIO, De hoy Miércoles 24 de noviembre del 2021

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Miércoles 24 de noviembre del 2021

Humildemente piensen que los demás son superiores a ustedes (Filip. 2:3).

En una ocasión, Jehová le quitó parte de su espíritu a Moisés y se lo dio a un grupo de ancianos israelitas que estaban cerca de la tienda de reunión. Poco después, Moisés se enteró de que dos ancianos que no habían ido a la tienda de reunión también habían recibido el espíritu santo y habían comenzado a portarse como profetas. ¿Cómo reaccionó cuando Josué le pidió que los detuviera? No sintió envidia de que Jehová se hubiera fijado en estos dos hombres, sino que se alegró de que hubieran recibido el honor de profetizar (Núm. 11:24-29). ¿Qué aprendemos de Moisés? Pensemos en un anciano que está muy encariñado con cierta responsabilidad que tiene en la congregación. Entonces, se le pide que prepare a otro hermano para que más adelante atienda dicha responsabilidad. Si es humilde como Moisés, no se sentirá amenazado. Al contrario, se alegrará de hacerlo. w20.02 15 párr. 9; 17 párrs. 10, 11

¿Cómo podemos ayudar a los demás a luchar contra la envidia?

Nuestra actitud y nuestras acciones tienen una enorme influencia en los demás. El mundo quiere que hagamos “ostentación de las cosas” que tenemos (1 Juan 2:16). Pero eso provoca envidia. ¿Cómo evitaremos despertarla en los demás? Una manera es no hablando en todo momento de lo que tenemos o de lo que pensamos comprar. Otra es siendo modestos y no presumiendo de las responsabilidades que tenemos en la congregación. Hablar constantemente de ellas prepara el terreno para la envidia. En cambio, cuando nos interesamos en los demás y reconocemos las cosas buenas que hacen, los ayudamos a sentirse satisfechos y fomentamos la paz y la unidad en la congregación.

¿Qué lograron hacer los hermanos de José, y por qué?

Podemos ganar la batalla contra la envidia. Volvamos al caso de los hermanos de José. Años después de lo que le hicieron a su hermano, se encontraron con él en Egipto. Sin embargo, José no les reveló de inmediato quién era, sino que los puso a prueba para ver si habían cambiado. Organizó una comida para todos ellos, pero ordenó que le dieran a Benjamín, su hermano menor, raciones mayores que a los demás (Gén. 43:33, 34). No obstante, no hay ninguna prueba de que sus hermanos sintieran envidia. Al contrario, mostraron auténtico interés en Benjamín y en su padre, Jacob (Gén. 44:30-34). Los hermanos de José vencieron la envidia, y por eso lograron que la paz volviera a reinar en la familia (Gén. 45:4, 15). Del mismo modo, si arrancamos de raíz cualquier inclinación hacia la envidia, contribuiremos a que haya paz en nuestra familia y en la congregación.

De acuerdo con Santiago 3:17, 18, ¿Qué ocurrirá si contribuimos a que haya un ambiente pacífico?

Jehová desea que luchemos contra la envidia y fomentemos la paz. Para lograrlo, debemos esforzarnos mucho, pues, como hemos visto en este artículo, tenemos la tendencia a sentir envidia (Sant. 4:5). Además, vivimos en un mundo en el que se fomenta este sentimiento dañino. Pero, si cultivamos humildad y agradecimiento, y nos sentimos satisfechos con lo que tenemos, no dejaremos lugar para la envidia. Al contrario, contribuiremos a que haya un ambiente pacífico y cultivaremos las buenas cualidades que hemos analizado en este artículo (lea Santiago 3:17, 18).

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