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TEXTO DIARIO, De hoy Miércoles 25 de agosto del 2021

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Miércoles 25 de agosto del 2021

No profetices en el nombre de Jehová o morirás a manos nuestras (Jer. 11:21).

Al menos durante cuarenta años, Jeremías vivió rodeado de personas desleales, entre ellas sus vecinos y quizás algunos familiares de su ciudad natal, Anatot (Jer. 12:6). Pero no se aisló. De hecho, le confió a su leal secretario, Baruc, sus sentimientos, los cuales quedaron registrados y han llegado hasta nosotros (Jer. 8:21; 9:1; 20:14-18; 45:1). Seguro que los momentos que pasaron juntos mientras Baruc ponía por escrito todo lo que le había pasado a Jeremías hicieron que llegaran a sentir un gran cariño y respeto el uno por el otro (Jer. 20:1, 2; 26:7-11). Jeremías había advertido con valentía a los israelitas de lo que le sucedería a Jerusalén (Jer. 25:3). En un intento más por motivar a la gente a que se arrepintiera, Jehová le dijo a Jeremías que escribiera sus advertencias en un rollo (Jer. 36:1-4). Él y Baruc colaboraron hombro a hombro probablemente durante varios meses para realizar esta labor que Dios les había encomendado. Sin duda, durante ese tiempo mantuvieron conversaciones que fortalecieron su fe. w19.11 2, 3 párrs. 3, 4

Según Proverbios 27:17, ¿Qué puede suceder cuando predicamos con nuestros hermanos?

Como sucedió en el caso de Jeremías y Baruc, cuando predicamos con nuestros hermanos y observamos sus buenas cualidades, aprendemos de ellos y nuestra amistad se hace más estrecha (lea Proverbios 27:17). Por ejemplo, si salimos al ministerio con un hermano y lo escuchamos defender con valentía su fe o hablar con total convicción de Jehová y sus promesas, es probable que sintamos más cariño por él.

Dé un ejemplo de cómo une a los cristianos salir a predicar juntos.

Veamos dos casos que nos demuestran cómo une a los cristianos salir a predicar juntos. Adeline es una hermana de 23 años que le pidió a su amiga Candice que se fueran juntas a un territorio donde rara vez se predica. Adeline cuenta: “Queríamos sentirnos más motivadas y disfrutar más de la predicación. Las dos necesitábamos recargar nuestras baterías espirituales”. ¿Cómo las benefició predicar juntas? Adeline responde: “Al final del día, hablábamos de cómo nos sentíamos, cómo nos habían animado las conversaciones que habíamos tenido con la gente y cómo habíamos visto la guía de Jehová. A las dos nos encantaba tener estas conversaciones profundas, y llegamos a conocernos aún mejor”.

Laïla y Marianne son dos hermanas solteras de Francia que fueron a predicar durante cinco semanas a Bangui, la bulliciosa capital de la República Centroafricana. Laïla recuerda: “Marianne y yo tuvimos algunos problemas, pero gracias a la buena comunicación y el cariño sincero nuestra amistad se fortaleció. Mi admiración por ella aumentó cuando vi su flexibilidad, su amor por las personas del país y su entusiasmo en el ministerio”. No es necesario que vayamos a otro país para tener estos beneficios. Cada vez que salimos a predicar en el territorio de nuestra congregación con un hermano o una hermana, tenemos la oportunidad de conocerlo mejor y de afianzar nuestra amistad.

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