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TEXTO DIARIO, De hoy Sábado 20 de noviembre del 2021

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Sábado 20 de noviembre del 2021

Esta es la ley del sacrificio de paz que alguien puede presentarle a Jehová (Lev. 7:11).

Esta era una ofrenda voluntaria que los israelitas hacían por amor a su Dios, Jehová. Quien hacía la ofrenda, su familia y los sacerdotes comían la carne del animal sacrificado. Pero ciertas partes del animal eran solo para Jehová. ¿Cuáles? Jehová consideraba que la grasa era la mejor parte del animal. También especificó que algunos órganos vitales, como los riñones, tenían un valor especial (Lev. 3:6, 12, 14-16). Así que a Jehová le hacía particularmente feliz que un israelita le ofreciera de manera voluntaria los órganos vitales y la grasa. El israelita que hacía esa ofrenda demostraba su profundo deseo de darle a Jehová lo mejor. De modo parecido, Jesús le ofreció lo mejor a su Padre sirviéndole de toda alma por el amor que le tenía (Juan 14:31). Para Jesús, era un placer hacer la voluntad de Dios (Sal. 40:8). ¡Cuánto debió agradarle a Jehová ver con qué disposición le servía su Hijo! w19.11 22, 23 párrs. 9, 10

¿Qué aprendemos del uso del incienso el Día de Expiación?

¿Qué aprendemos del uso del incienso el Día de Expiación? La Biblia compara a incienso las oraciones de los siervos fieles de Dios (Sal. 141:2; Apoc. 5:8). Recordemos que el sumo sacerdote llevaba el incienso ante la presencia de Jehová con muchísimo respeto. De modo similar, cuando nos dirigimos en oración a Dios, lo hacemos con un profundo respeto. Valoramos mucho que el Creador del universo nos permita acercarnos a él, como hace un hijo con su padre (Sant. 4:8). Nos acepta como sus amigos (Sal. 25:14). Este es un honor tan grande para nosotros que no queremos hacer nada que le desagrade.

¿Qué nos enseña sobre Jesús el que el sumo sacerdote quemara el incienso antes de ofrecer los sacrificios?

Tengamos presente que el sumo sacerdote debía quemar el incienso antes de ofrecer los sacrificios. Así se aseguraba de que contaba con la aprobación de Jehová. ¿Qué aprendemos? Cuando Jesús estuvo en la Tierra, tuvo que hacer algo importante antes de poder ofrecer su vida en sacrificio, algo más importante que salvar a la humanidad. A fin de que Jehová aceptara su sacrificio, tuvo que obedecerle lealmente durante toda su vida. De ese modo, demostró que lo correcto es vivir como Jehová nos manda. Jesús probó que la soberanía de su Padre es recta y su manera de gobernar es justa.

¿Por qué le agradó a Jehová todo lo que hizo Jesús durante su vida en la Tierra?

Jesús obedeció a la perfección las normas justas de Jehová durante toda su vida en la Tierra. Ninguna tentación ni prueba, ni siquiera la perspectiva de una muerte horrible, debilitó el deseo que tenía de defender la manera de gobernar de su Padre (Filip. 2:8). Jesús oró con “fuertes clamores y lágrimas” cuando se enfrentó a las pruebas (Heb. 5:7). Sus sinceras oraciones procedían de un corazón leal y fortalecieron su deseo de ser obediente. Estas oraciones fueron para Jehová como el agradable olor del incienso. Todo lo que hizo Jesús durante su vida agradó a su Padre y vindicó la soberanía divina.

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