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TEXTO DIARIO, De hoy Sábado 8 de mayo del 2021

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Sábado 8 de mayo del 2021

Que no haya ningún fornicador (Heb. 12:16).

Jehová odia todo tipo de maldad (Sal. 5:4-6). Así que detesta el abuso sexual de menores, un acto especialmente malvado y repugnante. Igual que él, sus Testigos aborrecemos el abuso de menores y no lo toleramos en la congregación (Rom. 12:9). El abuso de menores está totalmente en contra de “la ley del Cristo”, esto es, todo lo que Jesús enseñó con sus palabras y acciones (Gál. 6:2). La ley del Cristo se basa en el amor y fomenta la justicia. Como los cristianos verdaderos seguimos esa ley, tratamos a los niños de manera que se sientan seguros y queridos de verdad. Pero el abuso de un menor es un acto egoísta y malvado que resulta en que el niño se sienta inseguro y piense que nadie lo ama. Por desgracia, esto también ha afectado a los cristianos verdaderos. ¿Por qué? Porque en nuestros días hay muchos “hombres inicuos e impostores”, y algunos de ellos quizás intenten entrar en la congregación (2 Tim. 3:13). Además, algunos que afirman ser parte de la congregación se han dejado llevar por deseos pervertidos y han abusado sexualmente de niños. w19.05 8 párrs. 1-3.

UN PECADO MUY GRAVE

¿Por qué es un pecado contra la víctima el abuso de menores?

Quienes son víctimas de abusos sufren las consecuencias durante años. Y no solo ellos, sino también quienes los aman: sus familiares y los hermanos de la congregación. El abuso de menores es un pecado muy grave.

Es un pecado contra la víctima.* Causar daño y sufrimiento a los demás es un pecado. Y, como veremos en el próximo artículo, eso es precisamente lo que hace quien abusa de un niño, pues le causa daños muy profundos. Traiciona su confianza y le arrebata su sentido de seguridad. Debemos proteger a los niños de este acto tan malvado. Y tenemos que consolar y ayudar a los que han sido víctimas de abusos (1 Tes. 5:14).

¿Por qué es el abuso de menores un pecado contra la congregación y contra las autoridades?

Es un pecado contra la congregación. Cualquier persona que forma parte de la congregación y abusa de un menor mancha la reputación de esta (Mat. 5:16; 1 Ped. 2:12). Pero es injusto que las acciones de una sola persona perjudiquen a millones de hermanos fieles que están luchando “tenazmente por la fe” (Jud. 3). No toleramos entre nosotros a quien hace cosas malvadas sin arrepentirse y ensucia el buen nombre de la congregación.

Es un pecado contra las autoridades. Los cristianos deben estar “en sujeción a las autoridades superiores” (Rom. 13:1). Demostramos nuestra sujeción respetando las leyes del país. Si una persona que forma parte de la congregación viola la ley —por ejemplo, al abusar de un menor—, peca contra las autoridades (compare con Hechos 25:8). Aunque los ancianos no están autorizados a hacer que se cumplan las leyes, no protegen a quien abusa de un menor de las consecuencias legales de su pecado (Rom. 13:4). El pecador cosecha lo que ha sembrado (Gál. 6:7).

¿Cómo ve Dios los pecados que una persona comete contra otra?

Es sobre todo un pecado contra Jehová (Sal. 51:4). Cuando una persona peca contra otra, también peca contra Dios. Veamos un ejemplo tomado de la Ley que Jehová le dio a la nación de Israel. Esta decía que quien robaba o defraudaba a su prójimo se comportaba “infielmente para con Jehová” (Lev. 6:2-4). No cabe duda, entonces, de que una persona que forma parte de la congregación y abusa de un niño, arrebatándole su sentido de seguridad, le es infiel a Dios y ensucia gravemente su nombre. Por ese motivo, vemos el abuso como lo que es: un pecado detestable contra Dios que condenamos rotundamente.

¿Qué información basada en la Biblia ha suministrado la organización de Jehová a lo largo de los años, y por qué?

A lo largo de los años, la organización de Jehová ha suministrado muchísima información basada en la Biblia sobre el abuso de menores. Por ejemplo, en las revistas La Atalaya y ¡Despertad! se han publicado artículos sobre cómo pueden hacer frente a las heridas emocionales las víctimas del abuso sexual, cómo pueden otros ayudarlas y animarlas, y de qué maneras pueden proteger los padres a sus hijos. A los ancianos también se les han dado instrucciones bíblicas detalladas sobre qué hacer cuando alguien comete este pecado. La organización revisa periódicamente los procedimientos que deben seguir los ancianos cuando se presentan estos casos. De ese modo, nos aseguramos de que nuestra forma de tratar este problema se apega a la ley del Cristo.

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