TEXTO DIARIO, De hoy Viernes 10 de junio del 2022

Examinemos las Escrituras todos los días 2022
Viernes 10 de junio del 2022
Estaba progresando en el judaísmo más que muchos de mi nación que tenían mi edad (Gál. 1:14).
Al servir a Jehová no debemos confiar en nuestras propias fuerzas o capacidades. El apóstol Pablo contaba con una buena educación, pues su maestro había sido Gamaliel, uno de los líderes judíos más respetados de la época (Hech. 5:34; 22:3). Y, en algún momento, llegó a tener cierta influencia en la comunidad judía (Hech. 26:4). Pero todo eso no hizo que confiara en sí mismo. Él renunció de buena gana a las cosas que lo hacían poderoso desde el punto de vista de este mundo (Filip. 3:8). Eso sí, tuvo que pagar un precio por hacerse seguidor de Cristo. Su propia nación lo llegó a odiar (Hech. 23:12-14). Y los romanos, que eran sus conciudadanos, lo golpearon y lo metieron en la prisión (Hech. 16:19-24, 37). Además, le dolía mucho ser consciente de sus propias limitaciones (Rom. 7:21-25). Pero nunca permitió que sus enemigos o sus debilidades lo detuvieran. Más bien, dijo: “Me alegra tener debilidades”. ¿Por qué? Porque cuando se sentía débil era cuando veía cómo lo ayudaba el poder de Dios (2 Cor. 4:7; 12:10). w20.07 16 párrs. 7, 8
¿Por qué parecía que David era débil? (Vea el dibujo de la portada).
Cuando el poderoso guerrero Goliat vio a David, le pareció tan débil que “empezó a burlarse de él con desprecio”. A fin de cuentas, Goliat era mucho más grande y estaba mejor equipado y entrenado para la guerra. David no era más que un joven inexperto que no parecía estar listo para la batalla, pero confiaba en el poder de Jehová. Como resultado, lo que parecía ser una debilidad terminó siendo una ventaja, y al final derrotó a su enemigo (1 Sam. 17:41-45, 50).
¿A qué otro problema se enfrentó David?
David se enfrentó a otro problema que pudo haberlo hecho sentirse débil e indefenso. Él era un siervo leal de Saúl, el rey que Jehová había nombrado en Israel. Al principio, Saúl lo respetaba. Pero, con el tiempo, el orgullo hizo que le tuviera envidia a David. Empezó a tratarlo mal y hasta intentó matarlo (1 Sam. 18:6-9, 29; 19:9-11).
¿Cómo reaccionó David al trato injusto del rey Saúl?
Aunque Saúl lo trataba de manera injusta, David no le perdió el respeto, pues sabía que era el rey que Jehová había nombrado (1 Sam. 24:6). Tampoco culpó a Dios por las cosas malas que hizo Saúl. Al contrario, confió en que Jehová le daría las fuerzas para soportar esta prueba tan difícil (Sal. 18:1 y encabezamiento).
¿A qué situación parecida a la de David le hizo frente el apóstol Pablo?
El apóstol Pablo le hizo frente a una situación parecida a la de David. Tenía enemigos muchísimo más poderosos que él. Estaba rodeado de líderes influyentes que lo odiaban y que en muchas ocasiones lo mandaron golpear y lo metieron en prisión. Al igual que David, sufrió el maltrato de quienes debieron ser sus amigos. Incluso algunos en la congregación cristiana se pusieron en contra de él (2 Cor. 12:11; Filip. 3:18). Pero nunca se dejó vencer por sus enemigos. Siguió predicando a pesar de la oposición. Fue leal a sus hermanos incluso cuando estos lo decepcionaron. Y, por encima de todo, le fue fiel a Dios hasta el fin de sus días (2 Tim. 4:8). Aunque tenía tanto en su contra, salió victorioso porque confió en Jehová y no en sus propias fuerzas.
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