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TEXTO DIARIO, De hoy Viernes 17 de septiembre del 2021

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Viernes 17 de septiembre del 2021

El que perdona una ofensa promueve el amor, pero el que saca el tema una y otra vez separa a los buenos amigos (Prov. 17:9).

A veces, cuando predicamos con los hermanos, no solo vemos sus virtudes, sino también sus defectos. ¿Qué puede ayudarnos en este caso? Siendo realistas, no podemos esperar que nuestros hermanos sean perfectos. Por tal razón, esforcémonos por mantener fuertes las amistades que hagamos. Si un amigo comete un error, es posible que tengamos que hablarle con franqueza pero con cariño y darle un consejo basado en la Biblia (Sal. 141:5). Y, si nos hace daño, debemos perdonarlo. Una vez hayamos perdonado, evitemos la tentación de sacar a relucir la ofensa en el futuro. Es de suma importancia que en estos tiempos difíciles nos centremos en las virtudes de nuestros hermanos y no en sus defectos. De este modo, se fortalecerán nuestros lazos de amistad. Y es esencial que lo hagamos porque necesitaremos buenos amigos en la gran tribulación. w19.11 6 párrs. 13, 16

De acuerdo con 1 Pedro 4:7, 8, ¿Qué nos ayudará a hacer frente a las adversidades?

AL ACERCARNOS a la parte final de “los últimos días”, es posible que suframos graves adversidades (2 Tim. 3:1). Por ejemplo, después de una campaña electoral, la violencia y los disturbios desgarraron un país de África occidental. Durante más de seis meses, nuestros hermanos que estaban atrapados en la zona de conflicto corrieron peligro. ¿Qué los ayudó en esta situación tan complicada? Algunos se refugiaron en los hogares de otros cristianos que vivían en un lugar más seguro. Un hermano explicó: “En aquellos momentos, me sentí feliz de contar con amigos. Nos dábamos ánimo entre todos”.

Cuando estalle “la gran tribulación”, daremos gracias de tener amigos que nos quieran (Apoc. 7:14). Por eso es tan importante que hagamos amistades fuertes ahora (lea 1 Pedro 4:7, 8). Aprendemos mucho de lo que le sucedió a Jeremías, que recibió la ayuda de sus amigos durante el periodo que desembocó en la destrucción de Jerusalén.* ¿Cómo podemos seguir su ejemplo?

a) ¿Qué pudo haber hecho que Jeremías se aislara? b) ¿Qué le confió Jeremías a su secretario, y cuál fue el resultado?

Al menos durante cuarenta años, Jeremías vivió rodeado de personas desleales, entre ellas sus vecinos y quizás algunos familiares de su ciudad natal, Anatot (Jer. 11:21; 12:6). Pero no se aisló. De hecho, le confió a su leal secretario, Baruc, sus sentimientos, los cuales quedaron registrados y han llegado hasta nosotros (Jer. 8:21; 9:1; 20:14-18; 45:1). Seguro que los momentos que pasaron juntos mientras Baruc ponía por escrito todo lo que le había pasado a Jeremías hicieron que llegaran a sentir un gran cariño y respeto el uno por el otro (Jer. 20:1, 2; 26:7-11).

¿Qué le dijo Jehová a Jeremías que hiciera, y por qué fortaleció esta misión la amistad entre Jeremías y Baruc?

Jeremías había advertido con valentía a los israelitas de lo que le sucedería a Jerusalén (Jer. 25:3). En un intento más por motivar a la gente a que se arrepintiera, Jehová le dijo a Jeremías que escribiera sus advertencias en un rollo (Jer. 36:1-4). Él y Baruc colaboraron hombro a hombro probablemente durante varios meses para realizar esta labor que Dios les había encomendado. Sin duda, durante ese tiempo mantuvieron conversaciones que fortalecieron su fe.

¿Por qué sabemos que Baruc fue un buen amigo de Jeremías?

Cuando llegó el momento de dar a conocer el contenido del rollo, Jeremías le confió esta labor a su amigo Baruc (Jer. 36:5, 6). Este fue valiente y cumplió con la peligrosa misión. ¿Nos imaginamos lo orgulloso que debió sentirse Jeremías cuando su amigo fue al patio del templo y leyó el rollo ante el pueblo? (Jer. 36:8-10). Cuando los príncipes de Judá se enteraron de lo que Baruc había hecho, le ordenaron que les leyera el rollo (Jer. 36:14, 15). Entonces, decidieron contarle al rey Jehoiaquim lo que Jeremías había dicho. Con consideración, le dieron a Baruc un consejo muy oportuno: “Vayan y escóndanse, tú y Jeremías; que nadie sepa dónde están” (Jer. 36:16-19).

¿Cómo reaccionaron Jeremías y Baruc ante la oposición?

Cuando el rey Jehoiaquim escuchó lo que Jeremías había escrito, se enfureció tanto que quemó el rollo y mandó arrestar al profeta y a su secretario. Pero Jeremías no se asustó. Tomó otro rollo, se lo dio a Baruc y le dictó el mensaje de Jehová. Así que Baruc escribió “todas las palabras del rollo que el rey Jehoiaquim de Judá había quemado en el fuego” (Jer. 36:26-28, 32).

¿Qué es probable que les sucediera a Jeremías y Baruc cuando trabajaron juntos?

A menudo, suele formarse un vínculo especial entre las personas que viven juntas una prueba. Así que, cuando Jeremías y Baruc volvieron a escribir juntos el rollo que el malvado rey Jehoiaquim había quemado, es lógico que su amistad se hiciera más fuerte. ¿Qué aprendemos de estos dos hombres fieles?

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