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TEXTO DIARIO, De hoy Viernes 19 de marzo del 2021.

 

Viernes 19 de marzo del 2021

Aunque deseo hacer lo que está bien, no soy capaz de hacerlo (Rom. 7:18).

Hacia el año 55, los Corintios tomaron una resolución importante. Cuando se enteraron de las necesidades de los hermanos de Jerusalén y Judea, decidieron contribuir para ayudarlos (1 Cor. 16:1; 2 Cor. 8:6). Sin embargo, unos meses más tarde el apóstol Pablo se enteró de que no habían hecho nada. Por lo tanto, era probable que su ayuda no estuviera preparada a tiempo para llevarla a Jerusalén junto con la de las demás congregaciones (2 Cor. 9:4, 5). Los corintios habían tomado una buena decisión, y Pablo los felicitó por su fuerte fe y su intenso deseo de ser generosos. Pero también tuvo que decirles que terminaran lo que habían empezado (2 Cor. 8:7, 10, 11). Su experiencia nos enseña que es posible que incluso los cristianos fieles tengan que esforzarse por cumplir con lo que deciden. ¿Por qué motivo? Sencillamente porque somos imperfectos y posponemos las cosas. Los imprevistos también pueden impedirnos llevar a cabo lo que nos proponemos (Ecl. 9:11). w19.11 26, 27 párrs. 3-5.




ANTES DE TOMAR UNA DECISIÓN

¿Cuándo puede que tengamos que cambiar una decisión?

Hay decisiones importantes que no vamos a cambiar nunca. Por ejemplo, no queremos dejar de servir a Jehová y estamos resueltos a ser fieles a nuestro cónyuge (Mat. 16:24; 19:6). Sin embargo, hay otras que tal vez tengamos que cambiar, pues las circunstancias varían. ¿Qué nos ayudará a tomar las mejores decisiones?

¿Qué debemos pedir a Dios, y por qué?

Pedir a Dios sabiduría. Jehová inspiró a Santiago a escribir: “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida constantemente a Dios, […] porque él da generosamente a todos” (Sant. 1:5). Como a todos nos “falta sabiduría” en algunos aspectos de la vida, confiemos en Jehová tanto al tomar una decisión como al revisarla. Entonces, Jehová nos ayudará a decidir bien.

¿Qué debemos hacer antes de tomar una decisión?

Investigar a fondo. Consultemos la Palabra de Dios, leamos las publicaciones de la organización de Jehová y hablemos con alguien de confianza (Prov. 20:18). Es fundamental hacer todo esto cuando estamos pensando en cambiar de trabajo, en mudarnos a otro lugar o en lo que vamos a estudiar a fin de ganarnos la vida y seguir sirviendo a Dios.

¿Cómo nos beneficiará ser honrados con nosotros mismos?

Analizar los motivos. A Jehová le importan las razones por las que hacemos las cosas (Prov. 16:2). Él espera que seamos honrados en todo. Por tanto, tenemos que ser honrados con nosotros y con los demás cuando tomamos una decisión. Si no lo somos por completo, es probable que nos cueste terminar lo que empezamos. Supongamos que un joven decide ser precursor, pero al cabo de un tiempo no consigue llegar a las horas y no se siente feliz en el ministerio. Quizás pensó que su motivo principal para ser precursor era agradar a Jehová. Sin embargo, ¿pudiera ser que en realidad lo hiciera para agradar a sus padres o a alguien a quien admira?

¿Qué se necesita para hacer cambios?

Veamos otro caso. Un estudiante de la Biblia se resuelve a dejar de fumar. Al principio, se esfuerza mucho y no fuma durante una o dos semanas, pero recae. Al final, lo consigue. Su amor por Jehová y su deseo de agradarle lo han ayudado a vencer el vicio (Col. 1:10; 3:23).

¿Por qué debemos tener metas concretas?

Ser concretos. Esto nos ayudará a terminar lo que empezamos. Por ejemplo, si hemos decidido leer la Biblia con más frecuencia pero no tenemos un programa, puede que no lo consigamos.* Otro caso: los ancianos de una congregación deciden visitar más a los hermanos, pero pasa el tiempo y no lo han hecho. Una ayuda para lograrlo sería que se hicieran preguntas como estas: “¿Hemos decidido a qué hermanos les vendría bien recibir una visita? ¿Hemos fijado un momento concreto en el que visitarlos?”.

¿Qué es posible que tengamos que hacer, y por qué?

Ser realistas. Nadie tiene el tiempo, los recursos ni las energías para hacer todo lo que quisiera. Así que debemos ser realistas y razonables. Es posible que a veces tengamos que cambiar una decisión que no podemos cumplir (Ecl. 3:6). Ahora bien, si revisamos una decisión, hacemos los cambios necesarios y pensamos que podemos llevarla a cabo, ¿qué nos ayudará a terminar lo que empezamos? Veamos cinco pasos.

ANTES DE TOMAR UNA DECISIÓN

Pedir a Dios sabiduría

Investigar a fondo

Analizar los motivos

Ser concretos

Ser realistas

DESPUÉS DE TOMAR UNA DECISIÓN

Pedir a Dios las fuerzas para actuar

Preparar un plan de acción

Esforzarse

Usar bien el tiempo

Centrarse en los resultados

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