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TEXTO DIARIO, De hoy Viernes 26 de noviembre del 2021

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Viernes 26 de noviembre del 2021

No imites lo malo, sino lo bueno (3 Juan 11).

Isaac era un hombre rico, y los filisteos envidiaban su prosperidad (Gén. 26:12-14). Llegaron al extremo de tapar con tierra los pozos que Isaac usaba para dar agua a sus ganados (Gén. 26:15, 16, 27). Algunas personas hoy son como los filisteos y sienten envidia de los que tienen más posesiones que ellas. No solo desean lo que tienen, sino que también desean que no lo tengan. Los líderes religiosos judíos sintieron envidia de Jesús porque era muy apreciado por la gente común (Mat. 7:28, 29). Jesús era el representante de Dios y enseñaba la verdad. Pese a ello, los guías religiosos difundieron calumnias sobre él para arruinar su buena reputación (Mar. 15:10; Juan 11:47, 48; 12:12, 13, 19). ¿Qué aprendemos de este relato? Que debemos luchar contra la inclinación a envidiar a los que tienen cualidades por las que son apreciados en la congregación. Al contrario, debemos tratar de imitarlos (1 Cor. 11:1). w20.02 15 párrs. 4, 5

¿Cómo pueden imitar a Moisés los ancianos?

Pensemos en un anciano que está muy encariñado con cierta responsabilidad en la congregación, como dirigir el Estudio de La Atalaya. Entonces, se le pide que prepare a otro hermano para que más adelante dirija esta reunión. Si es humilde como Moisés, no se sentirá amenazado. Al contrario, se alegrará de hacerlo.

¿Cómo demuestran muchos siervos de Dios que son humildes y que se sienten satisfechos con lo que tienen?

Veamos otra situación en la que se encuentran muchos hermanos mayores. Durante varias décadas, han sido coordinadores del cuerpo de ancianos. Pero al llegar a los 80 años renuncian con gusto a su asignación. Los superintendentes de circuito que cumplen los 70 años demuestran su humildad dejando esta responsabilidad y aceptando una diferente. Y, en los últimos años, muchos betelitas de todo el mundo han empezado una nueva asignación fuera de Betel. Estos hermanos y hermanas fieles no sienten celos de los que ahora atienden las responsabilidades que ellos tuvieron en el pasado.

¿Por qué podría haberse sentido tentado Pablo a envidiar a los 12 apóstoles?

El apóstol Pablo es otro buen ejemplo, pues era humilde y estaba conforme con lo que tenía. No permitió que la envidia anidara en su corazón. Se esforzó mucho en el ministerio, pero dijo con humildad: “Soy el menor de los apóstoles, y no merezco ser llamado apóstol” (1 Cor. 15:9, 10). Los 12 apóstoles estuvieron con Jesús durante su ministerio en la Tierra, mientras que Pablo se hizo cristiano después de la muerte y la resurrección de Jesús. Aunque con el tiempo se le nombró “apóstol a las naciones”, no tuvo el honor de ser uno de los 12 apóstoles (Rom. 11:13; Hech. 1:21-26). Sin embargo, se sintió contento con lo que tenía y no envidió a aquellos 12 hombres y la estrecha relación que habían mantenido con Jesús.

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