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TEXTO DIARIO, De hoy Viernes 27 de noviembre del 2020

 

Examinando las Escrituras diariamente 2020

Viernes 27 de noviembre del 2020

El dragón se airó contra la mujer, y se fue para hacer guerra contra los restantes de la descendencia de ella (Rev. 12:17).

Satanás nos presiona para que dejemos de ser leales a Jehová. Por ejemplo, puede influir en los gobiernos para que prohíban nuestra predicación. De manera parecida, puede hacer que los compañeros de trabajo o de clase se burlen de nosotros porque queremos obedecer las normas morales de Dios (1 Ped. 4:4). También puede influir en nuestros parientes para que nos desanimen de ir a las reuniones, aunque sea con buena intención (Mat. 10:36). ¿Cómo podemos resistir estas presiones? Primero, reconozcamos que estas cosas van a ocurrir, pues Satanás está en guerra con nosotros (Rev. 2:10). Segundo, no dejemos que estos problemas nos hagan perder de vista la cuestión más importante: que Satanás afirma que solo servimos a Dios cuando nos conviene y que le daremos la espalda si se nos presiona (Job 1:9-11; 2:4, 5). Y, en tercer lugar, pidamos a Jehová que nos dé fuerzas para aguantar. Recordemos que nunca nos abandonará (Heb. 13:5). w18.05 26 párr. 14.

¿HASTA DÓNDE LLEGA EL PODER DE SATANÁS?

¿Puede obligarnos Satanás a hacer algo que no queramos? Explique.

Satanás no puede obligarnos a hacer algo que no queramos (Sant. 1:14). Muchas personas hacen lo que él quiere sin darse cuenta de ello. Pero, cuando aprenden la verdad, deben decidir a quién desean servir (Hech. 3:17; 17:30). Si estamos resueltos a obedecer a Dios, no hay nada que pueda hacer Satanás para que dejemos de ser íntegros (Job 2:3; 27:5).

¿Qué otras cosas no pueden hacer Satanás y los demonios? y ¿Por qué no debemos tener miedo de orar en voz alta?

Hay otras cosas que Satanás y los demonios no pueden hacer. Por ejemplo, la Biblia no dice en ningún sitio que puedan leernos la mente o el corazón. Solo de Jehová y Jesús se dice que tienen esa capacidad (1 Sam. 16:7; Mar. 2:8). Pero ¿qué ocurre cuando hablamos o hacemos una oración en voz alta? ¿Debemos temer que el Diablo y los demonios oigan lo que decimos y lo usen en contra nuestra? No. Así como no tenemos miedo de servir a Jehová porque el Diablo pueda vernos, tampoco debemos tener miedo de orar en voz alta porque pueda oírnos. De hecho, la Biblia habla de muchos siervos de Dios que oraron en voz alta, y nada indica que tuvieran miedo de que Satanás los escuchara (1 Rey. 8:22, 23; Juan 11:41, 42; Hech. 4:23, 24). Si hacemos lo posible por hablar y actuar en armonía con la voluntad de Dios, podemos confiar en que Jehová no permitirá que el Diablo nos haga ningún daño permanente (lea Salmo 34:7).

Debemos conocer a nuestro enemigo, pero no tenerle un miedo excesivo. Aunque somos imperfectos, podemos vencerlo con la ayuda de Jehová (1 Juan 2:14). Si nos oponemos al Diablo, él huirá de nosotros (Sant. 4:7; 1 Ped. 5:9). Por lo visto, uno de sus objetivos preferidos son los jóvenes. ¿Qué cosas concretas pueden hacer ellos para estar firmes contra el Diablo?.

La Biblia revela los nombres de algunos ángeles (Juec. 13:18; Dan. 8:16; Luc. 1:19; Rev. 12:7). Y también dice que Jehová les ha dado nombre a todas las estrellas (Sal. 147:4). Así que es lógico suponer que todos los ángeles tienen nombre, incluido el que se convirtió en Satanás.

A Satanás se le menciona por ese nombre solo 18 veces en las Escrituras Hebreas, pero más de 30 veces en las Escrituras Griegas Cristianas.

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