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TEXTO DIARIO, De hoy Viernes 3 de diciembre del 2021

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Viernes 3 de diciembre del 2021

Cuando yo era pequeñuelo, hablaba como pequeñuelo, pensaba como pequeñuelo, razonaba como pequeñuelo (1 Cor. 13:11).

Los niños no han desarrollado por completo su capacidad de pensar, de razonar y de reconocer y evitar los peligros. Por eso le resulta tan fácil a un abusador engañar a un niño. Le dice mentiras que le harán mucho daño, como que él es el culpable de los abusos, que debe mantenerlos en secreto, que nadie le escuchará ni le creerá si habla de lo que ocurre, o que los actos sexuales entre un adulto y un niño son en realidad expresiones sinceras de amor. Como resultado, durante muchos años la víctima no entenderá que todo esto eran mentiras. Puede que el niño crezca pensando que está sucio, que no sirve para nada y que no merece consideración ni cariño. En vista de todo esto, no nos sorprende que el abuso sexual cause daño durante tanto tiempo. Vivimos en los últimos días, un tiempo en el que muchas personas no tienen “cariño natural” y en el que “los hombres inicuos e impostores” van de mal en peor (2 Tim. 3:1-5, 13). w19.05 15 párrs. 7, 8

 a) Según 1 Reyes 19:5-8, ¿Qué hizo el ángel de Jehová por Elías? b) ¿Cómo podemos copiar el ejemplo del ángel?

Demos ayuda práctica. Cuando el profeta Elías tuvo que salir huyendo porque su vida corría peligro, se desanimó tanto que deseó morir. Entonces, Jehová envió a un ángel poderoso para que lo animara. Este le dio al profeta comida caliente y le dijo que comiera (lea 1 Reyes 19:5-8). Este relato nos enseña una importante lección: en ocasiones, un sencillo gesto bondadoso puede ayudar mucho a un hermano que sufre. Darle una comida, un pequeño regalo o una nota sincera le asegurará que lo queremos y nos interesamos por él. Podemos hacer este tipo de cosas si nos sentimos incómodos hablando de asuntos muy personales o dolorosos.

¿Qué otra lección aprendemos del relato de Elías?

Hagamos que las víctimas se sientan seguras y cómodas. Volvamos al relato de Elías. Jehová le dio fuerzas de manera milagrosa para que recorriera el largo camino que había hasta el monte Horeb, donde siglos antes había hecho un pacto con su pueblo. En aquel remoto lugar, Elías posiblemente se sintió a salvo, por fin lejos del alcance de los que deseaban matarlo. ¿Qué otra lección aprendemos? Que, si deseamos ayudar a las víctimas de los abusos, primero debemos hacer que se sientan seguras. Por ejemplo, los ancianos deben tener en cuenta que las personas reaccionan de manera distinta. Una hermana quizás se sienta más cómoda y segura tomando una taza de té o cualquier otra cosa en un ambiente relajado en su casa, mientras que otra tal vez prefiera hablar en una sala del Salón del Reino.

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