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Estudio De La Atalaya, 18-24 de octubre 2021, Alegrémonos por lo que podemos hacer por Jehová, Respuestas Subrayadas.

1. ¿Qué están haciendo muchos hermanos para aumentar su servicio a Jehová?

El fin de este mundo se acerca, y tenemos mucho trabajo que hacer (Mat. 24:14; Luc. 10:2; 1 Ped. 5:2). Todos queremos servir a Jehová al mayor grado posible. Muchos están ampliando su ministerio. Algunos tienen la meta de hacerse precursores, otros quieren servir en Betel o colaborar en la construcción de edificios que se usan para adorar a Jehová, y muchos hermanos están esforzándose por ser siervos ministeriales o ancianos (1 Tim. 3:1, 8). De seguro que a Jehová le agrada ver que sus siervos tienen un espíritu tan dispuesto (Sal. 110:3; Is. 6:8).

2. ¿Cómo podríamos sentirnos si no alcanzamos alguna meta?

Ahora bien, si el tiempo ha pasado y todavía no hemos alcanzado nuestras metas, quizás nos sintamos decepcionados. O puede que nos duela que por la edad u otras circunstancias no podamos hacer ciertas cosas en la organización de Jehová (Prov. 13:12). Eso es lo que le pasa a Melissa, * a quien le encantaría servir en Betel o ir a la Escuela para Evangelizadores del Reino. Dice: “Ya sobrepasé el límite de edad. Esas formas de servicio son solo un sueño para mí. A veces me desanimo”.

3. ¿Qué es posible que tengan que hacer algunos para poder recibir ciertas responsabilidades?

Hay quienes son jóvenes y tienen buena salud, pero para poder cumplir con más responsabilidades primero tienen que madurar y cultivar ciertas cualidades. Puede que sean inteligentes, decididos y entusiastas, pero  que tengan que aprender a ser más pacientes, cuidadosos en su trabajo o respetuosos. Si se esfuerzan por desarrollar las cualidades necesarias, puede que reciban una responsabilidad cuando menos lo esperen. Veamos el caso de Nick. A los 20 años de edad se llevó una decepción porque no lo nombraron siervo ministerial. Recuerda: “Pensé que estaba haciendo algo mal”. Pero no se dio por vencido. Se concentró en lo que sí podía hacer en la congregación y en el ministerio. Hoy día es miembro de un Comité de Sucursal.

4. ¿Qué veremos en este artículo?

¿Estamos desanimados porque no hemos alcanzado una meta? Si es así, contémosle a Jehová cómo nos sentimos (Sal. 37:5-7). Hablemos con hermanos de experiencia para que nos digan en qué podemos mejorar y esforcémonos por poner en práctica sus consejos. Si lo hacemos, puede que nuestra meta se haga realidad. Pero si la meta está fuera de nuestro alcance por ahora, como le pasa a Melissa, ¿Cómo podemos conservar la alegría? Para responder a esta pregunta, este artículo analizará tres puntos. Primero, qué puede darnos alegría. Segundo, qué hacer para sentir más alegría. Y, tercero, qué metas ponernos para estar más alegres.

QUÉ PUEDE DARNOS ALEGRÍA

5. ¿En qué debemos concentrarnos si queremos sentir alegría? (Eclesiastés 6:9).

Si queremos sentir alegría, debemos hacer lo que dice Eclesiastés 6:9 (léalo). La persona que disfruta “de lo que ven los ojos” está satisfecha con lo que tiene, como por ejemplo sus circunstancias actuales. Pero la persona que anda “de acá para allá persiguiendo deseos” siempre está deseando lo que no puede tener. ¿Qué aprendemos de esto? Que, si queremos sentirnos felices, debemos concentrarnos en lo que tenemos y no en lo que está fuera de nuestro alcance.

6. ¿Qué parábola analizaremos, y qué aprenderemos?

A todos nos gusta por naturaleza afrontar nuevos retos. Entonces, ¿es posible estar contentos con lo que ya tenemos? Sí, es posible. De hecho, podemos llegar a disfrutar de lo que tenemos. ¿Cómo? Para saberlo, analicemos la parábola de los talentos que relató Jesús y que se encuentra en Mateo 25:14-30. Aprenderemos qué podemos hacer para tener alegría e incluso aumentarla en nuestras circunstancias.

QUÉ HACER PARA SENTIR MÁS ALEGRÍA

7. Cuente de manera breve la parábola de Jesús de los talentos.

En la parábola, Jesús habló de un hombre que haría un viaje. Antes de irse, llamó a sus esclavos y les entregó talentos a cada uno para que hicieran negocios con ellos. * A un esclavo le dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada uno según su capacidad. Los primeros dos esclavos fueron diligentes y consiguieron más dinero para su amo. Pero el tercer esclavo no hizo nada con el talento que había recibido, así que el amo lo despidió.

8. ¿Por qué podía sentirse feliz el primer esclavo de la parábola?

Es probable que el primer esclavo se haya sentido honrado de que su amo  le diera cinco de sus talentos. Eso era mucho dinero y dejaba claro el grado de confianza que le tenía su amo. ¿Y qué podemos decir del segundo esclavo? Este pudo haberse decepcionado al ver que no le dieron tantos talentos como al primero. Pero ¿Qué hizo?

9. ¿Qué no dijo Jesús sobre el segundo esclavo? (Mateo 25:22, 23).

(Lea Mateo 25:22, 23). Jesús no dijo que el segundo esclavo se sintiera molesto y resentido porque su amo solo le dio dos talentos. Y no dio a entender que el esclavo hubiera dicho algo como: “¿Es esto todo lo que me van a dar? ¡Pero si yo soy tan hábil como el que recibió cinco talentos! Si mi amo no me valora, pues entierro estos dos talentos y me ocupo de mis asuntos”.

10. ¿Qué hizo el segundo esclavo con sus talentos?

Como en el caso del primer esclavo, el segundo tomó muy en serio la responsabilidad que le encargaron y trabajó duro para su amo. Como resultado, ganó otros dos talentos. Muy contento, el amo recompensó sus esfuerzos y le encomendó más responsabilidades.

11. ¿Qué podemos hacer para sentir más alegría?

De manera parecida, nosotros podemos sentir más alegría si nos esforzamos al máximo en cualquier tarea que recibamos en nuestro servicio a Jehová. Dediquémonos por completo a la predicación y participemos de lleno en las actividades de la congregación (Hech. 18:5; Heb. 10:24, 25). Preparémonos bien para animar a los demás con nuestras respuestas  en las reuniones. Tomemos en serio cualquier asignación estudiantil que tengamos en la reunión de entre semana. Si nos piden ayuda para hacer algún trabajo en la congregación, seamos puntuales y confiables. No pensemos que ciertas labores son poco importantes y que no merecen que les dediquemos nuestro tiempo. Esforcémonos por mejorar nuestras habilidades (Prov. 22:29). Cuanto más ocupados estemos en nuestras actividades y responsabilidades espirituales, más rápido progresaremos y más alegría sentiremos (Gál. 6:4). Y más fácil se nos hará alegrarnos cuando otros reciban una responsabilidad que a nosotros nos habría gustado tener (Rom. 12:15; Gál. 5:26).

ILUSTRACION:

Serie de imágenes: 1. Un esclavo recibe de su amo dos bolsas de dinero. 2. El esclavo negocia con unos vendedores de telas de buena calidad. 3. El esclavo le lleva a su amo cuatro bolsas de dinero.

¿Qué aprendemos del segundo esclavo de la parábola de los talentos? 1) Recibió dos talentos de su amo. 2) Se esforzó por ganar más dinero para su amo. 3) Ganó dos talentos más para su amo. (Vea los párrafos 9 a 11).

12. ¿Qué hicieron Melissa y Nick para sentir más alegría?

¿Recordamos a Melissa, la hermana mencionada en el párrafo 2 que deseaba ir a Betel o asistir a la Escuela para Evangelizadores del Reino? Aunque estas metas estaban fuera de su alcance, ella dice: “Doy todo de mí en el precursorado y trato de participar en todas las formas de predicación. Esto me ha dado mucha alegría”. ¿Y qué hizo Nick, mencionado en el párrafo 3, para superar la decepción cuando no lo nombraron siervo ministerial? Él recuerda: “Me concentré en lo que sí podía hacer: participar en la predicación y dar comentarios animadores en las reuniones. También llené la solicitud de Betel, y al año siguiente me invitaron”.

13. ¿Qué sucederá si nos esforzamos al máximo en las responsabilidades que tenemos ahora? (Eclesiastés 2:24).

Entonces, ¿quiere decir que si nos esforzamos al máximo en las responsabilidades que tenemos ahora recibiremos más en el futuro? Quizás sí, como le sucedió a Nick. Pero si no, como le pasó a Melissa, de todos modos nos sentiremos muy felices y satisfechos (lea Eclesiastés 2:24). Además, de seguro que sentiremos una gran alegría porque sabemos que nuestros esfuerzos agradan al amo, Jesucristo.

METAS QUE NOS AYUDARÁN A ESTAR MÁS ALEGRES

14. ¿Qué debemos recordar en cuanto a nuestras metas de servicio?

Si ya nos estamos esforzando al máximo en nuestro servicio a Jehová, ¿significa eso que no debemos pensar en cómo aumentarlo? Por supuesto que no. Podemos y debemos ponernos metas que nos ayuden a ser mejores predicadores y maestros, y que nos permitan ayudar a nuestros hermanos. Las alcanzaremos si somos sabios y modestos, y nos centramos en ayudar a los demás en vez de centrarnos en nosotros mismos (Prov. 11:2; Hech. 20:35).

15. ¿Cuáles son algunas metas que nos harán sentir más felices?

¿Qué metas podríamos ponernos? Pidamos a Jehová que nos ayude a ser realistas y ver lo que podemos hacer en nuestras circunstancias (Prov. 16:3; Sant. 1:5). ¿Podemos fijarnos algunas de las metas que se mencionaron en el  primer párrafo de este artículo, como el precursorado auxiliar o regular, Betel o la construcción? ¿Podemos aprender otro idioma para predicar a más personas o para mudarnos a un lugar donde se necesita ayuda? Si deseamos tener más información sobre estas metas,  podemos leer el capítulo 10 del libro Organizados para hacer la voluntad de Jehová y hablar con los ancianos de nuestra congregación. * A medida que nos esforcemos por alcanzar estos objetivos, nos sentiremos más felices y los demás verán nuestro progreso.

16. ¿Qué podemos hacer si actualmente no podemos alcanzar cierta meta?

¿Y si actualmente no podemos alcanzar alguna de las metas de las que hemos hablado? Tracémonos una meta razonable que podamos cumplir. Pensemos en las siguientes opciones.

17. Según 1 Timoteo 4:13, 15, ¿Qué pasos puede dar un hermano para llegar a ser mejor maestro?

(Lea 1 Timoteo 4:13, 15). Si usted es un hermano bautizado, podría esforzarse por mejorar en su oratoria y enseñanza. ¿Por qué? Porque, si se dedica de lleno a la lectura, oratoria y enseñanza, será de gran ayuda a quienes lo escuchen. Póngase el objetivo de estudiar y poner en práctica cada uno de los aspectos de la oratoria que analiza el folleto Seamos mejores lectores y maestros. Estudie las lecciones una por una, practique mucho en su casa y esfuércese por aplicar en sus discursos lo que ha aprendido. Pídales sugerencias al consejero auxiliar * o a otros ancianos “que trabajan duro hablando y enseñando” (1 Tim. 5:17). No se concentre solo en poner en práctica la  lección del folleto, sino también en ayudar al auditorio a fortalecer su fe y a aplicar lo que aprende. Como resultado, usted se sentirá más feliz, y su auditorio también.

ILUSTRACION:

Un hermano analiza una lección del folleto “Seamos mejores lectores y maestros”.

¿Qué meta puede estar a su alcance? (Vea el párrafo 17). *

18. ¿Qué nos ayudará a alcanzar nuestras metas en el ministerio?

Todos los cristianos tenemos la responsabilidad de predicar y hacer discípulos (Mat. 28:19, 20; Rom. 10:14). ¿Nos gustaría pulir nuestras habilidades en esta obra tan importante? Para ello, podemos estudiar el folleto Maestros e ir poniéndonos metas que nos ayuden a aplicar lo que vamos aprendiendo. También podemos hallar buenas sugerencias en la Guía de actividades para la reunión Vida y Ministerio Cristianos, y en los videos de las ideas para conversar presentados en la reunión de entre semana. Probemos distintas ideas para ver cuál funciona mejor en nuestro territorio. Si seguimos estas sugerencias, tendremos la inmensa alegría de ser mejores maestros (2 Tim. 4:5).

ILUSTRACION:

¿Qué meta puede estar a su alcance? (Vea el párrafo 18). *

19. ¿Qué nos ayudará a cultivar cualidades cristianas?

No olvidemos que una de las metas más importantes que podemos ponernos es la de cultivar cualidades cristianas (Gál. 5:22, 23; Col. 3:12; 2 Ped. 1:5-8). ¿Cómo podemos lograrlo? Supongamos, por ejemplo, que queremos tener una fe más sólida. Podemos leer artículos en nuestras publicaciones que hablen de ese tema. También puede ser útil ver segmentos de JW Broadcasting® que hablen de hermanos que mostraron una fe sobresaliente en situaciones difíciles. Luego pensemos de qué maneras podemos copiar su fe.

ILUSTRACION:

¿Qué meta puede estar a su alcance? (Vea el párrafo 19). *

20. ¿Qué podemos hacer para sentirnos más felices y menos desilusionados?

Sin duda, a todos nos gustaría hacer más por Jehová de lo que podemos hacer ahora. En el nuevo mundo que Dios ha prometido, podremos servirle al ciento por ciento. Mientras llega ese día, si aprovechamos las oportunidades que se nos presentan, nos sentiremos más felices y menos desilusionados. Y, más importante aún, honraremos y alabaremos a Jehová, nuestro “Dios feliz” (1 Tim. 1:11). Así pues, alegrémonos por lo que podemos hacer por Jehová.

¿QUÉ RESPONDERÍA?

¿Cómo nos ayuda la parábola de los talentos a alegrarnos con cualquier responsabilidad que tengamos?

La parábola nos hace ver que, sea cual la responsabilidad que se nos de, debemos esforzarnos al máximo y trabajar duro. De ese modo nos sentiremos felices por estar haciendo lo que le agrada a Jehová y por el progreso espiritual que de seguro veremos.

¿Cómo podemos llegar a ser mejores maestros?

Podemos estudiar y poner en práctica las lecciones del folleto seamos mejores lectores y maestros. Podemos pedirle sugerencias a un hermano experimentado como el consejero auxiliar u otro anciano. Y algo que puede ayudarnos a la hora de dar una asignación es no solo pensar en las lecciones del folleto sino también en ayudar al auditorio a fortalecer su fe y a aplicar lo que aprende.

¿Qué otras metas realistas podemos ponernos?

Podemos ponernos la meta de ser más hábiles al predicar, como por ejemplo de manera informal, también podemos esforzarnos por mejorar en cualidades cristianas. Siempre habrá cosas que al hacerlo nos producirán felicidad.

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