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TEXTO DIARIO, De hoy Jueves 25 de Febrero del 2021.

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Jueves 25 de febrero del 2021

Vivo por causa del Padre (Juan 6:57).

Con las palabras del texto de hoy, Jesús reconoció que su Padre le había dado la vida y todo lo necesario para mantenerla. Jesús confió sin reservas en él, y Jehová atendió sus necesidades físicas. Pero lo más importante es que lo cuidó en sentido espiritual (Mat. 4:4). Jehová también atiende nuestras necesidades espirituales. Nos ha revelado mediante su Palabra la verdad sobre sí mismo, su propósito, el sentido de la vida y lo que sucederá en el futuro. Se interesó en cada uno de nosotros cuando conocimos la verdad y se valió de nuestros padres o de otros maestros para ayudarnos a conocerlo. Y sigue ayudándonos con cariño a través de los ancianos de la congregación y otros hermanos maduros. Además, nos instruye mediante las reuniones, donde aprendemos de él junto a nuestra familia espiritual. De estas y otras maneras, demuestra que es un Padre que se interesa por todos nosotros (Sal. 32:8). w20.02 3 párr. 8; 5 párr. 13.




JEHOVÁ ES UN PADRE AMOROSO QUE CUIDA DE NOSOTROS

¿Por qué les cuesta a algunas personas ver a Jehová como su Padre?

¿Nos cuesta ver a Jehová como nuestro Padre? Puede que algunas personas se sientan insignificantes ante Dios. Dudan que el Todopoderoso se preocupe por cada uno de nosotros. Pero nuestro cariñoso Padre no quiere que nos sintamos así. Nos dio la vida y desea que lo busquemos y lo encontremos. Tras exponer estas verdades, el apóstol Pablo les dijo a sus oyentes en Atenas que Jehová “no está muy lejos de cada uno de nosotros” (Hech. 17:24-29). Dios quiere que todos acudamos a él con la misma naturalidad con la que un niño se dirige a su cariñoso padre.

¿Qué aprendemos de lo que le ocurrió a una hermana?

Hay otro posible motivo por el que a algunos les cuesta ver a Jehová como un Padre. ¿Cuál es? Que su propio padre les mostró poco o ningún cariño. Una hermana dijo: “Mi papá era grosero conmigo. Cuando empecé a recibir clases de la Biblia, me costaba sentirme cerca de un Padre celestial. Pero eso cambió cuando llegué a conocer a Jehová”. ¿Nos ocurre algo parecido? En tal caso, tengamos por seguro que nosotros también podemos llegar a ver a Jehová como el mejor Padre que existe.

Según Mateo 11:27, ¿cómo nos ha ayudado Jehová a verlo como un Padre que nos ama?

¿Cómo nos ha ayudado Jehová a verlo como un Padre que nos ama? Una manera ha sido recogiendo en la Biblia las palabras y acciones de Jesús (lea Mateo 11:27). Jesús reflejó con tanta perfección la personalidad de su Padre que pudo decir lo siguiente: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre también” (Juan 14:9). Él habló muchas veces del papel de Jehová como Padre. De hecho, solo en los cuatro Evangelios lo llamó Padre unas 165 veces. ¿Por qué habló tanto de Jehová? Entre otras razones, porque quería que las personas se convencieran de que Jehová es un Padre cariñoso (Juan 17:25, 26).

¿Qué aprendemos sobre Jehová cuando examinamos la forma en que trató a su Hijo?

Veamos cómo trató Jehová a su Hijo, Jesús, y lo que esto nos enseña sobre él. Dios siempre escuchó las oraciones de su Hijo, y además las respondió (Juan 11:41, 42). Jesús siempre sintió el amor y el apoyo de su Padre sin importar a qué prueba se enfrentara (Luc. 22:42, 43).

¿De qué formas cuidó Jehová a Jesús?

Jesús reconoció que su Padre le había dado la vida y todo lo necesario para mantenerla. Dijo: “Vivo por causa del Padre” (Juan 6:57). Jesús confió sin reservas en él, y Jehová atendió sus necesidades físicas. Pero lo más importante es que lo cuidó en sentido espiritual (Mat. 4:4).

¿Cómo demostró Jehová que amaba a Jesús?

Jehová demostró que es un Padre amoroso asegurándose de que Jesús supiera que contaba con su apoyo (Mat. 26:53; Juan 8:16). Es cierto que no lo protegió de todos los peligros, pero lo ayudó a aguantar las dificultades. Jesús sabía que cualquier daño que sufriera sería temporal (Heb. 12:2). Jehová demostró que cuidaba a su Hijo escuchándolo, dándole lo necesario, educándolo y ayudándolo (Juan 5:20; 8:28). Veamos ahora cómo nos cuida nuestro Padre celestial de estas maneras.

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