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Examinando las Escrituras diariamente 2020

Martes 8 de septiembre del 2020

Me volví hacia todas las obras mías que mis manos habían hecho, y todo era vanidad y no había nada que sirviera de ventaja (Ecl. 2:11).

Salomón, que era muy rico y poderoso, decidió probar los placeres de la vida para ver qué tal le iba (Ecl. 2:1-10). Construyó casas, diseñó jardines y parques, e hizo todo lo que deseó. ¿Se sintió feliz y satisfecho? Él mismo nos responde con las palabras del texto de hoy. ¿Aprovecharemos esta extraordinaria lección? Algunas personas aprenden las lecciones de la vida a base de cometer errores y sufrir las consecuencias. Jehová no quiere que nos ocurra eso. Desea que lo escuchemos y lo obedezcamos. Para ello necesitamos fe, pero nunca lamentaremos las decisiones que tomemos por nuestra fe. Y Jehová nunca olvidará el amor que demostremos por su nombre (Heb. 6:10). Por lo tanto, hagamos todo lo posible por fortalecer nuestra fe. Así comprobaremos por nosotros mismos que todo lo que nuestro Padre celestial nos dice es por nuestro bien (Sal. 32:8). w18.12 22 párrs. 14, 15.

¿Por qué debemos valorar la libertad y usarla bien?

Pablo escribió: “Dónde está el espíritu de Jehová, hay libertad” (2 Cor. 3:17). En efecto, Jehová ama la libertad, y nos hizo de tal manera que también la amemos. Pero, al mismo tiempo, quiere que la uses bien, pues eso te protege. Es posible que conozcas a jóvenes que ven pornografía, mantienen relaciones sexuales inmorales, practican deportes peligrosos, consumen drogas o abusan del alcohol. A lo mejor disfrutan de unos momentos de emoción o placer. Pero por lo general pagan un precio muy alto: se hacen adictos, se enferman o incluso mueren (Gál. 6:7, 8). Creen que son libres, pero se engañan a sí mismos (Tito 3:3).

¿Por qué se puede decir que obedecer a Jehová nos hace libres? y ¿Qué diferencia hay entre la libertad que Adán y Eva tenían al principio y la que tienen hoy día los seres humanos?

Por otro lado, obedecer a Jehová nos beneficia. Es bueno para nuestra salud y nos hace libres de verdad (Sal. 19:7-11). Es más, cuando usas bien tu libertad —es decir, dentro de los límites de las leyes y los principios perfectos de Dios—, les demuestras a Jehová y a tus padres que se te puede dar más libertad. De hecho, el propósito de Dios es darles a sus siervos fieles libertad perfecta, lo que la Biblia llama “la gloriosa libertad de los hijos de Dios” (Rom. 8:21).

Eso es lo que Adán y Eva tenían al principio. ¿Cuántas cosas les prohibió Dios en el jardín de Edén? Solo una: comer de cierto árbol (Gén. 2:9, 17). ¿Te parece que era un mandato cruel o injusto? Claro que no. Qué diferente de la infinidad de leyes que los seres humanos crean y obligan a otros a obedecer.

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