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Examinando las Escrituras diariamente 2020

Domingo 13 de septiembre del 2020

Dejen de acumular para sí tesoros sobre la tierra (Mat. 6:19).

Pedro y Andrés se dedicaban al negocio de la pesca. Cuando Jesús los invitó a hacerse “pescadores de hombres”, dejaron las redes y se fueron con él (Mat. 4:18-20). Como es natural, esto no significa que todos los que aprenden la verdad tienen que dejar su trabajo, pues necesitan ganarse la vida y cuidar de su familia (1 Tim. 5:8). Sin embargo, es posible que tengan que cambiar sus prioridades y su actitud hacia las cosas materiales. Veamos el caso de María. El golf lo era todo para ella, y tenía la meta de llegar a ser una jugadora profesional y ganar mucho dinero. Entonces, comenzó a estudiar la Biblia. Le encantaban los cambios que la verdad la ayudaba a hacer. Comprendió que sería muy difícil conseguir al mismo tiempo riquezas espirituales y materiales (Mat. 6:24). Así que renunció a su sueño de ser una golfista profesional. Ahora es precursora y tiene, como dice ella, “la vida más feliz y completa que puede haber”. w18.11 5 párrs. 9, 10.

Cuando compramos la verdad, ¿qué puede pasarle a la relación que tenemos con algunos amigos y familiares?

Nuestra relación con amigos y familiares. Cuando decidimos poner en práctica las normas de la Biblia, nuestros lazos con algunos de ellos pueden cambiar. ¿Por qué? Refiriéndose a sus seguidores, Jesús le pidió a Jehová: “Santifícalos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad” (Juan 17:17). “Santifícalos” también puede significar “ponlos aparte” o “sepáralos”. Cuando aceptamos la verdad, se nos separa del mundo porque ya no encajamos en él. La gente nos ve de manera diferente porque nuestros valores han cambiado y nos guiamos por la verdad de la Biblia. No queremos causar divisiones, pero algunos amigos o familiares cercanos tal vez se distancien de nosotros o incluso se opongan a nuestras nuevas creencias. Esto no nos sorprende, pues Jesús dijo: “Los enemigos del hombre serán personas de su propia casa” (Mat. 10:36). Pero nos aseguró que las recompensas que recibimos por comprar la verdad son muy superiores a cualquier cosa a la que tengamos que renunciar (lea Marcos 10:28-30).

12. ¿Qué precio estuvo dispuesto a pagar un empresario judío por la verdad?

Un empresario judío llamado Aarón aprendió desde niño que el nombre de Dios no se debe pronunciar. Pero él sentía un intenso deseo de conocer la verdad sobre Dios. Un día, un Testigo le enseñó que, si a las cuatro consonantes que forman el nombre divino en hebreo se les añaden ciertas vocales, se puede pronunciar “Jehová”. Se emocionó tanto que fue a la sinagoga para contarles este maravilloso descubrimiento a los rabinos. Pero ellos no reaccionaron como él esperaba. En vez de alegrarse con él por aprender la verdad sobre el nombre de Dios, le escupieron y lo echaron. La relación con su familia también se vio afectada. Pero no dejó que estas cosas le impidieran seguir conociendo a Jehová. Se bautizó y sirvió fielmente a Dios el resto de su vida. Igual que Aarón, estamos dispuestos a aceptar cualquier cambio en nuestra posición social o en las relaciones familiares a fin de andar en la verdad.

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