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TEXTO DIARIO, De hoy Domingo 29 de agosto del 2021

Examinemos las Escrituras todos los días 2021

Domingo 29 de agosto del 2021

Te ruego que me permitas hablarte. Escucha las palabras de tu sierva (1 Sam. 25:24).

Como Abigaíl, debemos tener el valor para hablar si vemos que alguien va a cometer un error grave (Sal. 141:5). Debemos ser respetuosos, pero también decididos. Cuando aconsejamos con cariño a alguien que lo necesita, demostramos que somos buenos amigos (Prov. 27:17). Es especialmente importante que los ancianos tengan el valor para hablar con quienes dan un paso en falso (Gál. 6:1). Ellos son humildes y saben que, como también son imperfectos, puede que algún día necesiten que los aconsejen. Pero no permiten que esto les impida corregir a quienes lo necesitan (2 Tim. 4:2; Tito 1:9). Cuando aconsejan a alguien, se esfuerzan por enseñarle con habilidad y paciencia. Aman a sus hermanos y por eso quieren ayudarlos (Prov. 13:24). Pero su interés principal es honrar a Jehová defendiendo sus normas y protegiendo a la congregación de cualquier daño (Hech. 20:28). w20.03 20 párrs. 8, 9

¿Cuándo debemos “halar las riendas” y callar?

¿Qué hacemos cuando un hermano conoce cierta información que es confidencial? Por ejemplo, si conocemos a alguien que vive en un lugar donde la obra de los Testigos está prohibida, ¿nos sentimos tentados a pedirle que nos cuente cómo se lleva a cabo nuestra obra allí? Sin duda, nuestros motivos para hacerlo son buenos. Amamos a nuestros hermanos y nos interesa saber cómo les va. Además, queremos ser específicos cuando oramos por ellos. Pero en situaciones como esta debemos “halar las riendas” y callar. Presionar a alguien que maneja información confidencial es una falta de amor hacia esa persona y hacia los hermanos que confían en que no dirá nada. Por supuesto, no queremos ponerles las cosas más difíciles a los hermanos que viven en lugares donde nuestra obra está prohibida. Por otro lado, ningún hermano que vive en uno de esos lugares revelaría detalles sobre cómo se predica o cómo se realizan otras actividades.

Según Proverbios 11:13, ¿Qué deben hacer los ancianos, y por qué?

Los ancianos en particular deben seguir el principio que se halla en Proverbios 11:13 (léalo). Lo hacen al mantener privados los asuntos confidenciales. Esto puede ser difícil sobre todo para los que están casados. Los matrimonios mantienen fuerte su relación conversando sobre lo que piensan, lo que sienten y lo que les preocupa. Pero los ancianos saben que no deben revelar las “conversaciones confidenciales” de los hermanos de la congregación. Si lo hicieran, perderían la confianza de los demás y dañarían su reputación. Quienes tienen responsabilidades en la congregación no pueden ser “de lengua doble” o “falsos” (1 Tim. 3:8; nota). Es decir, no deben engañar a otros ni ser inclinados al chisme. Si un anciano ama a su esposa, no la cargará con información que no necesita saber.

¿Cómo puede contribuir la esposa de un anciano a mantener su buena reputación?

La esposa de un anciano puede contribuir a mantener la buena reputación de su esposo. ¿Cómo? No presionándolo para que le hable de cosas confidenciales. De esta manera, no solo apoya a su esposo, sino que también les muestra respeto a quienes han confiado en él. Y lo más importante es que alegra a Jehová, pues así contribuye a la paz y la unidad de la congregación (Rom. 14:19).

¿Qué opinó Jehová sobre tres de los hombres que fueron a ver a Job, y por qué?

El libro bíblico de Job nos enseña mucho sobre cuándo hablar y qué decir. Después que Job sufrió varias desgracias lamentables, cuatro hombres fueron a consolarlo y aconsejarlo. Pasaron mucho tiempo sin decir nada. Pero lo que dijeron tres de ellos —Elifaz, Bildad y Zofar— deja claro que no aprovecharon ese tiempo para pensar en cómo ayudar a Job. Al contrario, estuvieron pensando en cómo demostrar que él había hecho algo malo. Algunas de sus afirmaciones eran ciertas, pero gran parte de lo que dijeron sobre Job y sobre Jehová fue falso y poco amable. Además, juzgaron a Job con dureza (Job 32:1-3). ¿Cómo reaccionó Jehová? Se sintió muy indignado con aquellos tres hombres. Los llamó tontos y les hizo pedirle a Job que orara por ellos (Job 42:7-9).

¿Qué lecciones nos enseña el mal ejemplo de Elifaz, Bildad y Zofar?

El mal ejemplo de Elifaz, Bildad y Zofar nos enseña varias lecciones. Primero, que no debemos juzgar a nuestros hermanos (Mat. 7:1-5). Más bien, debemos escucharlos con atención antes de hablar. Solo entonces comprenderemos lo que les está pasando (1 Ped. 3:8). Segundo, que cuando hablemos debemos asegurarnos de que nuestras palabras sean amables y ciertas (Efes. 4:25). Y, tercero, que Jehová se interesa mucho en lo que nos decimos unos a otros.

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