TEXTO DIARIO, De hoy Lunes 11 de enero del 2021.
Examinemos las Escrituras todos los días 2021
Lunes 11 de enero del 2021
Háganse constantes, inmovibles, siempre teniendo mucho que hacer en la obra del Señor, sabiendo que su labor no es en vano en lo relacionado con el Señor (1 Cor. 15:58).
No necesitamos estar fuertes físicamente para continuar avanzando en la carrera cristiana. Es más, muchos que ya no tienen tantas fuerzas como antes siguen completamente decididos a crecer en sentido espiritual (2 Cor. 4:16). ¿Hemos servido a Jehová muchos años y ahora la salud no nos permite hacer tanto como antes? Si ese es el caso, no nos desanimemos. Podemos estar seguros de que Jehová valora todo lo que hicimos en el pasado (Heb. 6:10). Y, en cuanto al presente, recordemos que Jehová no mide nuestro amor por cuánto hacemos en su servicio. Más bien, demostramos lo mucho que lo queremos manteniendo una actitud positiva y haciendo todo lo que está a nuestro alcance (Col. 3:23). Él comprende nuestras limitaciones y no nos pide más de lo que podamos dar (Mar. 12:43, 44). w19.08 3 párr. 6; 5 párrs. 11, 12
CENTRÉMONOS EN NUESTRA ESPERANZA PARA EL FUTURO
¿Qué les pasó a Anatoly y Lidiya, y cómo nos anima su ejemplo a seguir adelante aunque suframos dificultades durante mucho tiempo?
Las pruebas que duran mucho tiempo. Algunos siervos de Jehová han aguantado pruebas y persecución durante décadas. Fijémonos en el ejemplo de Anatoly Melnik,* de Moldavia. Solo tenía 12 años cuando las autoridades detuvieron a su padre, lo encarcelaron y lo deportaron a Siberia, a más de 7.000 kilómetros (4.000 millas) de su familia. Un año después, también los enviaron a Siberia a Anatoly, su madre y sus abuelos. Con el tiempo, pudieron asistir a las reuniones, pero para llegar tenían que caminar 30 kilómetros (20 millas) por la nieve, con temperaturas extremadamente frías. Algún tiempo más tarde, el hermano Melnik pasó tres años en prisión, separado de su esposa, Lidiya, y de su hija, de un año de edad. A pesar de tener que soportar dificultades durante años, Anatoly y su familia siguieron adelante sin vacilar. Actualmente, Anatoly tiene 82 años de edad y forma parte del comité de una sucursal de Asia central. Igual que Anatoly y Lidiya, hagamos todo lo que podamos en el servicio a Jehová y sigamos perseverando como hicimos en el pasado (Gál. 6:9).
¿Qué sabía Pablo que tenía que hacer para alcanzar la meta?
Pablo estaba convencido de que terminaría la carrera y alcanzaría la meta. Como era un cristiano ungido, esperaba recibir el premio de la llamada celestial. Pero sabía que tenía que seguir adelante para conseguirlo (Filip. 3:14). A fin de ayudar a los filipenses a no perder de vista la meta, les puso una interesante comparación.
¿Cómo utilizó Pablo el tema de la ciudadanía para animar a los filipenses a seguir adelante?
El apóstol les recordó a los filipenses que tenían su ciudadanía en los cielos (Filip. 3:20). ¿Por qué era importante que no lo olvidaran? En aquellos días, se valoraba mucho la ciudadanía romana.* Sin embargo, los cristianos ungidos tenían una ciudadanía mucho mejor, pues les permitiría disfrutar de mayores ventajas. En comparación, la ciudadanía romana apenas tenía valor. Por eso, Pablo animó a los filipenses con estas palabras: “Compórtense como ciudadanos de una manera digna de las buenas nuevas acerca del Cristo” (Filip. 1:27, nota). Hoy día, los cristianos ungidos son un magnífico ejemplo, pues siguen adelante para alcanzar la meta de la vida eterna en los cielos.
Según Filipenses 4:6, 7, ¿qué debemos seguir haciendo tanto si esperamos vivir en el cielo como si esperamos vivir en la Tierra?
Debemos seguir adelante para alcanzar la meta, ya sea vivir para siempre en el cielo o en un Paraíso en la Tierra. No importa cuáles sean nuestras circunstancias, no miremos a las cosas de atrás ni permitamos que nada nos impida progresar (Filip. 3:16). Puede que parezca que tardan en cumplirse nuestras expectativas o tal vez no tengamos las fuerzas que teníamos antes. Quizás hayamos aguantado dificultades y persecución durante muchos años. Sea como sea, no nos inquietemos por nada, sino démosle a conocer a Dios nuestros ruegos y peticiones. Él nos dará una paz que no podemos ni imaginar (lea Filipenses 4:6, 7).
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