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TEXTO DIARIO, De hoy Martes 10 de noviembre del 2020.

 

 

Examinando las Escrituras diariamente 2020

Martes 10 de noviembre del 2020

Él tendrá que escribirle un certificado de divorcio y despedirla de su casa (Deut. 24:1).

En Israel se permitía el divorcio si el esposo hallaba “algo indecente de parte de ella”. ¿Qué se consideraba “indecente”? La Ley no lo decía. Pero debía ser algo vergonzoso o grave, no algo sin importancia (Deut. 23:14). Lamentablemente, en los días de Jesús muchos judíos ponían cualquier excusa para divorciarse (Mat. 19:3). Desde luego, no queremos ser como ellos. En tiempos del profeta Malaquías, era muy común que los hombres traicionaran a su esposa divorciándose de ella, quizá para luego casarse con una mujer más joven que no adoraba a Dios. Malaquías indicó lo que pensaba Jehová al respecto. Escribió: “Él ha odiado un divorciarse” (Mal. 2:14-16). Esto concordaba con lo que dice la Palabra de Dios sobre el primer matrimonio: que el hombre “tiene que adherirse a su esposa, y tienen que llegar a ser una sola carne” (Gén. 2:24). Jesús demostró su apoyo a lo que su Padre pensaba al decir: “Lo que Dios ha unido bajo un yugo, no lo separe ningún hombre” (Mat. 19:6). w18.12 11 párrs. 7, 8.




EL ÚNICO MOTIVO PARA DIVORCIARSE

¿Cómo deben entenderse las palabras de Jesús de Marcos 10:11, 12?

Quizás alguien pregunte: “¿Hay algún motivo que permita al cristiano divorciarse y volverse a casar?”. Pues bien, Jesús dejó claro qué pensaba del divorcio: “Cualquiera que se divorcie de su esposa y se case con otra comete adulterio contra ella, y si alguna vez una mujer, después de divorciarse de su esposo, se casa con otro, ella comete adulterio” (Mar. 10:11, 12; Luc. 16:18). Está claro que Jesús honraba el matrimonio, y quería que los demás hicieran lo mismo. Quien se divorciaba de su cónyuge fiel poniendo cualquier pretexto y se casaba con otra persona cometía adulterio. Esto es así porque a los ojos de Dios el divorcio en sí mismo no pone fin al matrimonio. Para él, los dos siguen siendo “una sola carne”. Además, Jesús dijo que el que se divorciaba de una esposa inocente la exponía al adulterio. ¿Por qué? Porque en aquel tiempo la mujer divorciada podía verse obligada a casarse para tener sustento. Y ese segundo matrimonio equivalía al adulterio.

El único motivo bíblico para el divorcio

En dos ocasiones, Jesús indicó que el único motivo por el que el cónyuge inocente podía divorciarse y casarse de nuevo es pornéia. ¿Qué significa este término griego? Pornéia incluye toda relación sexual ilícita fuera del matrimonio, lo que incluye el adulterio, la prostitución y las relaciones sexuales entre personas no casadas, así como el sexo oral y anal y la manipulación sexual de los órganos genitales de una persona que no sea su cónyuge (vea La Atalaya del 15 de julio de 2006, “Preguntas de los lectores”).

¿Por qué motivo puede un cristiano divorciarse y volverse a casar?

Pero Jesús indicó también que hay un motivo por el que se puede poner fin al matrimonio. Declaró: “Yo les digo que cualquiera que se divorcie de su esposa, a no ser por motivo de fornicación, y se case con otra, comete adulterio” (Mat. 19:9). Había dicho algo parecido en el Sermón del Monte (Mat. 5:31, 32). En ambos casos, habló de “fornicación”, es decir, inmoralidad sexual (en griego, pornéia). Esta expresión incluye una variedad de pecados sexuales fuera del matrimonio, como el adulterio, la prostitución, las relaciones sexuales entre personas no casadas entre sí, la homosexualidad y el bestialismo. Pongamos por caso que un hombre casado comete inmoralidad sexual. Entonces, su esposa tiene el derecho a decidir si se divorciará o no. Si lo hace, el matrimonio queda disuelto a los ojos de Dios.

¿Por qué podría decidir un cónyuge cristiano no divorciarse aunque tenga base bíblica para hacerlo?

Es significativo que Jesús no dijo que en caso de inmoralidad (pornéia) el cónyuge inocente esté obligado a divorciarse. Por ejemplo, una esposa podría decidir conservar el matrimonio aunque su esposo le haya sido infiel. Quizás siga amándolo y esté dispuesta a perdonarlo y a hacer un esfuerzo junto con él por mejorar el matrimonio. Siendo realistas, si se divorcia y no se vuelve a casar, tendrá algunos problemas. ¿Cómo va a satisfacer sus necesidades materiales y sexuales? ¿Qué hay de la soledad? Y, si tienen hijos, ¿dificultará el divorcio criarlos en la verdad? (1 Cor. 7:14). Está claro que el cónyuge inocente que se divorcia enfrentará dificultades.

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